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viernes, 22 de mayo de 2020

Se hace lo que se puede

Dibujo en una pared de Viniegra de Abajo. Fotografía de F.G. 05.2020.
 (...) "Un artista con demasiada destreza puede enamorarse de su propio virtuosismo. Incluso siendo capaz de identificar las propias carencias, aún queda por decidir entre dos opciones: la más sensata (aparentemente) de intentar eliminar esas carencias o la otra, más radical (que fue la que adoptó Braque), de ignorarlas. "En arte el progreso no consiste en mejorar nuestras limitaciones, sino en conocerlas mejor", escribió. Dicho de forma más simple: "No hago lo que quiero, hago lo que puedo." En esto se parecía a Odilon Redon, quien también decidió hacer de su ineptitud para dibujar la figura humana su punto fuerte." (...)

Julian Barnes. Braque: el corazón de la pintura. (Recogido en Con los ojos bien abiertos. Ensayos sobre arte). Anagrama, 2018.
Signos en una pared de Viniegra de Abajo. Fotografía de F.G. 05.2020.

lunes, 26 de enero de 2015

Vicente Amigo, raíz libre

Vicente Amigo.


A lo largo de cien intensos minutos, Vicente Amigo protagonizó un gran concierto en el Teatro Bretón como apertura de los Jueves flamencos de 2015. Nos guió en un largo viaje por su amplia obra, y se mostró, igual que siempre, como un privilegiado músico colmado de inspiración, con una técnica precisa y brillante y un sonido poderoso y limpio (enriquecido en ciertos momentos por eficaces efectos de reverberación que daban profundidad y “volumen” a tan delicada presencia).
Pablo Picasso. Guitarrista. 1910.
Sigue, como toda su vida, entregado a un exigente proceso creativo en el que a menudo es más importante lo que se depura a base de trabajo que lo que se va añadiendo. Sus preocupaciones son las de los grandes guitarristas: tempo, matiz, dinámica, control emocional, sutileza rítmica y velocidad. El fruto, por encima de todo (o como resultado de todo lo anterior) es una obra cargada de emoción y profundidad, evocadora y profundamente descriptiva. Es difícil saber por qué un proceso regido por la frialdad analítica y la autoexigencia técnica acaba afectando tan directamente a la emoción de los espectadores, pero así es: Vicente Amigo aporta en su interpretación un sorprendente calor comunicativo que consigue mantener vivo el interés emocionado del público, y así lo demostró reiteradamente el que, entregado, llenaba el teatro. Y todo ello dentro de una saludable sobriedad, de una profunda sentimentalidad plenamente transmitida. Misterios del arte y de la poesía. 
Juan Gris. La guitarra. 1918.
El concierto tuvo un profundo encaje flamenco (una honda raíz de tangos, bulerías, rumbas, tarantas, soleás,...) , pero gozó de vuelo alto y largo, de un abundante enramado de sonidos adquiridos por la curiosidad de tan fecundo compositor. Siempre ha buscado Vicente Amigo la influencia y compañía de músicos ajenos a la cultura flamenca (y no solo guitarristas), y siempre le ha dado buen resultado ese gusto por escuchar, disfrutar y mezclarse con creadores distantes para enriquecer su propio lenguaje, como mejor forma para sacar de sí lo que tiene dentro, de crear una obra personal construida sobre los moldes clásicos (la cadencia, el ritmo y los modos flamencos), pero dilatando las formas expresivas hasta conseguir algo propio, aunque inmerso en un saber tradicional y colectivo.
Ese dilema entre lo popular y la creación, esa lucha para dar un espacio a la expresión personal (por tocar siempre, como recomendaba Sabicas, “la propia música”) se resuelve en su obra en el constante enriquecimiento de la armonía, ampliada y expandida hacia otras músicas y con lo aprendido de otras músicas. El resultado no perturba el carácter original, sino que lo enriquece y amplía.
Georges Braque. Hombre con guitarra. 1911.
El largo proceso de perfeccionamiento técnico y exigencia creativa de la guitarra flamenca hasta convertirse en guitarra de concierto (que, por no irnos a la imprecisa arqueología “flamencólica” podemos arrancar en la columna vertebral forjada por Ramón Montoya, Niño Ricardo y Sabicas, y terminar en esa incomparable nómina de las últimas décadas que ustedes conocen y yo no voy a mencionar, porque las comparaciones son odiosas y los olvidos, criminales), la han conducido, si no a un callejón sin salida, sí a una encrucijada en la que músicos sobresalientes se sienten poco motivados para acompañar al cante (salvo en algunos discos), y componen y graban sobre bases exportables, más universales y perfectas para la difusión internacional. Quizá Vicente Amigo (que ha tenido un estrecho vínculo creativo y personal con la mayor parte de esta irrepetible “edad de oro” de la guitarra) sea en la actualidad el principal representante de esa joven generación extraordinaria de grandes músicos (evidentemente, mucho más que intérpretes virtuosos) con más proyección en el exterior que en nuestro país, a través de colaboraciones con músicos singulares de otros ámbitos culturales. España, a menudo, se les queda pequeña.
F.G. Mezquita. Córdoba. 01.2015.

Quizá una salida a ese dilema podría venir de mirar atrás y reconocer que la guitarra ha dado tan buenos frutos acompañando al cante como en su afán por hacerse digna protagonista de los conciertos. Hay motivos para añorar el impulso de esas prodigiosas parejas creativas más o menos “estables” (como las que formaron Ramón Montoya y Antonio Chacón, Pepe Habichuela y Enrique Morente o Paco de Lucía y Camarón de la Isla), que sirvieron para provocar saltos cualitativos en la cultura flamenca y renovar y ampliar el canon de esta música asombrosa.
Seguro que no es fácil dar ese "paso atrás", pero sería estupendo para el flamenco, para los músicos y para los aficionados.
Vicente Amigo.
Un reto solo a la altura de grandes como Vicente Amigo.



Vicente Amigo.
(con Antonio Coronel, Añil Fernández y Rafael de Utrera)
Teatro Bretón. Logroño.
22 de enero de 2015.

 (Publicado en Rioja2 el 26.01.2015)

jueves, 2 de octubre de 2014

El día y la noche

Georges Braque fotografiado por Henri Cartier-Bresson. 1947.
La editorial Acantilado ha publicado una pequeña colección de aforismos en los que Georges Braque concreta su modo de ver el arte y la cultura de su tiempo. Como parece lógico en un creador de sus características, esa visión es poliédrica, fragmentaria y a veces contradictoria, pero siempre iluminadora y a menudo deslumbrante. 
Sirva esta pequeña selección como homenaje y agradecido adiós a su editor, Jaume Vallcorba.

Georges Braque. Amaryllis. 1958.

"La precariedad de la obra es lo que sitúa al artista en una posición heroica"

"Lo perpetuo y su murmullo de fuente"

"El lenguaje es el firme testigo de una época"

"Tan sólo quien sabe lo que quiere se equivoca"

Georges Braque. El violín. Mozart - Kubelick. 1912.



"El vaso da una forma al vacío, y la música, al silencio"

"Contrariemos las vocaciones"

"Una misma cosa no puede estar en dos lugares a la vez. No podemos tenerla en la mente y ante los ojos"

"Se orientan hacia un punto, pero ignoran la deriva"


Georges Braque. Pájaro en el follaje. 1961.



"Buscar lo común, que no lo semejante. Así es como al poeta le es dado decir: `una golondrina apuñala el cielo´, y hacer de esa golondrina un puñal"

"El eco responde al eco: todo repercute"

"Lo único que nos queda es eso que no nos quitan, y es lo mejor que poseemos"

"Una naturaleza muerta deja de serlo cuando ya no está al alcance de la mano"

Georges Braque. El castillo en La Roche Guyon. 1909.

"Me preocupa más entrar en consonancia con la naturaleza que copiarla"

"Algunos, como el naturalista, disecan la naturaleza creyendo así inmortalizarla"

"Quienes se apoyan en el pasado para profetizar, fingen ignorar que ese mismo pasado no es más que una hipótesis"

"El tambor, instrumento de la meditación". "Quien escucha el tambor oye el silencio"

Georges Braque. Guitarra y programa. Statue d´Epouvante. 1913.  


"Jamás adherirse"