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martes, 4 de abril de 2023

¿Abril lluvioso?

Felipe Boso. Lluvia.
"- Qué, Manuel, ¿va a llover?
 - Seguro, aunque no sé cuándo."

(Diálogo de sequía oído al vuelo).

Poema visual de Felipe Boso. Palencia, 05.2022. Foto F.G.

 

lunes, 4 de mayo de 2020

El poeta José Ignacio Foronda observa desde su confinamiento el mundo por venir

Johanna Calle. Lluvias (detalle), 2012-2013. Texto mecanográfico sobre papel contable. Dimensiones variables.

"La lluvia ocurre afuera
El tiempo pasa dentro
Nadie cruza la calle
La vida está muy lejos.

No hay nada que contarte
La luz es un reflejo
Las palabras se esconden
Permíteme el silencio.

Cuando salgamos, dime,
¿no será nuestro mundo un poco viejo?

Porque no es suficiente
La lluvia ni el reflejo
Porque no es suficiente
Una sombra o los sueños
Porque no sé si bastan
Las palabras y el gesto
Porque me siento frágil
Y la vida está lejos.
Si me das tu sonrisa
Voy a encender un fuego
Y en la sombra que surja
Cobijaré tu cuerpo.

Cógeme de la mano
Un latido perplejo
Me recorre las venas
No me atrapará el miedo.

Y cuando estemos fuera
No importará que el mundo
Se nos haya quedado un poco viejo."

José Ignacio Foronda. AFUERA. (Inédito)



José Ignacio Foronda. 
Lectura, en casa, del poema Afuera. 
29 de abril de 2020.


Johanna Calle, Baldíos (tejido foliar), 2006-2007. Manuscrito en tinta sobre papel, 30.5 x 45.5 cm.

En uno de los esporádicos correos que nos cruzamos para intercambiar informaciones más o menos peregrinas, Poty Foronda completó su amable respuesta con el regalo de un poema inédito que refleja la perplejidad paralizante a la que nos ha llevado la amenaza que nos toca vivir. Le propuse publicarlo en miracomosuena, y le pedí que grabara en casa su lectura. Y hoy el extraordinario regalo doble ya es de todos. Disfrutadlo en lo mucho que vale.


Johanna Calle. Perímetros. 2013-2014. Texto mecanográfico sobre papel notarial. 249 x 415 cm.

Y, de paso, ya que seguramente tendréis tiempo, os propongo que sigáis la pista de la artista colombiana Johanna Calle, a cuyos dibujos de palabras he recurrido para ilustrar parte de lo que pasa afuera.
Ánimo, que ya queda menos.
También podremos con esto.

lunes, 4 de febrero de 2019

Lapiceros

Joan Brossa. Tres lápices. 1969.

"Y esta manía de escribir a lápiz,
artesanal y ajena
a los destellos del ordenador,
sugiere una memoria en blanco y negro
o la deriva sepia de las fotografías.

No es eficaz, lo sé,
pero va más allá de un simple hábito:
un gesto de paciencia que no esconde
las dudas, la pasión, los espejismos
del ritual y el lujo,
las palabras tachadas,
el sol ambiguo de la incertidumbre.

Los lápices se gastan y se gasta la vida.
Tal vez estoy hablando
de una infancia velada y a destiempo,
como un lejano borrador de sombras."


Antonio Jiménez Millán. Lápices. (Recogido en Biología, Historia. Ed. Visor, 2018)
Enrique Barro. Pencil trails. 
(Mientras preparaba esta entrada de miracomosuena me he acordado de mis amigos Rosa Castellot y Carlos Rosales, que han hecho de los lapiceros humildes instrumentos de precisión para el conociniento de su mundo, y siguen dedicando parte de su valioso tiempo a enseñar a otros el funcionamiento de arma tan delicada y compleja. Por muchos años.)

viernes, 29 de junio de 2018

Nada que hacer

Joost Swarte. Jopo de Pojo leyendo en la bañera. 1985.

"...y a la lengua igualmente
se le escapa el suspiro:

`¡No tener que hacer nada!.´

Con esa seña se dirige al tiempo
a la hormiga y a la cigarra."

José-Miguel Ullán. El mal no merecido. (Ave del Paraíso, 1994)


José-Miguel Ullán. Autobiografía.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Brossa

Joan Brossa. Cuentos. 1986.

“Ve hacia abajo. Toma la calle
de la derecha. Tras haber
andado un trecho, darás con
otra que tira hacia arriba; síguela.
Toma por la segunda calle que encuentres
y llegarás a una plaza; el
pasaje de la izquierda te llevará
a la casa que buscas.

Pero no sé si podrás entrar,
              no suelen estar nunca.”

Joan Brossa

(Poema sin título recogido en Poemas Civiles. Versión de José Batlló. Ed. Visor y Ministerio de Cultura.1990)
Joan Brossa dentro de un "poema visual transitable". Circa 1990.
Espero que estéis tan contentos como yo por ver a Joan Brossa en miracomosuena.
(Continuará)

Joan Brossa. Cartel para una sesión mágica a medias con Hausson. 1981.

martes, 10 de mayo de 2016

Perpetuum mobile

Giorgio Morandi en su taller. Ferrara.

Las cosas parecen quietas y controladas, pero terminan por moverse.

Ana María Uribe. Gimnasia. Tipoema. 1998.

Siempre se acaba sacando los pies del tiesto y, a menudo, metiendo la pata.


jueves, 14 de abril de 2016

Cuerpos sonoros

Gerhard Rühm. Cuerpo sonoro. Collage sobre partitura. 1988.
Gerhard Rühm es un escritor, compositor y artista vienés que en su juventud experimentó con la poesía visual y sonora, el collage y los "libros de artista". 

Gerhard Rühm.Música visual. Cadencia. 1983.

Gerhard Rühm. Canción ad infinitum. 1997.
Influido, entre otros, por Kurt Schwitters y Gertrude Stein, impartió durante décadas fructífero magisterio en lo que queda del imperio austrohúngaro, y a menudo recurrió al papel pautado para crear sonoras partituras, a partir de dibujos o collages.
Gerhard Rühm.Cuerpo sonoros. Partitura. S.f.
Gerhard Rühm.Cuerpo sonoro. Partitura.1992.
miracomosuena, siempre preocupado por la salud física y mental de sus gentiles visitantes, trae hoy alguno de esos poemas visuales y partituras.
Gerhard Rühm. Música erótica. Estudio de escala. 1996.
Gerhard Rühm. Escala con el tempo correcto. 2005
La música, que la interprete cada cual según sus dotes, posibilidades y gustos.
Gerhard Rühm. Vuela, pájaro, vuela.1993.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Yo, mi, me, conmigo

Captado del blog Glup 2.0

Siempre (y solo) hablamos de nosotros mismos. Aunque hagamos todo lo posible por que no lo parezca.

Glenn Ligon. Danos un poema (Palindrome#2). 2007.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Metálico o de plástico?

Ana María Uribe. ¿Metálico o de plástico?. Anipoema. 1999.
La cremallera es un tipo de cierre mecánico que se aplica a una abertura longitudinal (vertical más frecuentemente, aunque no siempre) en prendas de vestir, bolsos y adminículos de todo género. Consiste en dos tiras de tela guarnecidas en sus orillas con pequeños dientes generalmente de metal o plástico que se traban o destraban entre sí al efectuar el movimiento de apertura o cierre por medio de un cursor metálico con las iniciales del fabricante grabadas para lucimiento y propaganda, cursor del que, en caso de tener un agujerito, se puede trenzar un cordoncillo o cosas así.
Su manejo es tan simple como entretenido, y se dice que hay quien llegó a la beatitud ejerciendo como virtuoso de la cosa, distraído de los riesgos y ruidos mundanos. También ha servido de instrumento solista para la interpretación de sencillas melodías solipsistas.
Abrir y cerrar de cremallera metálica 
en abrigo tipo parka, de poliester. 27.11.14.
Como todo en esta vida, tiene sus peligros. No vamos a entrar a contar en detalle, pero si usted, amable lector, tiene la suerte de no haber sido víctima de uno de sus pizcos deslizantes in crescendo (especie de tortura china ejecutada por sicilianos afincados en los Estados Unidos) pregunte a los más disfrutadores de entre los de su entorno, que le contarán, echándose las manos a sus partes con la velocidad de un acto reflejo, lo que duele, mientras exclaman jaculatorias de variada índole. 
Pero ¡ya está bien de tanta tontería, hombre!
Cierra eso de una vez.

martes, 18 de noviembre de 2014

Ejercicio de mutismo


Eugen Gomringer. Silencio. 1954.


"No tengo nada. ¿Qué decir?
Decir que no tengo nada.
Decir que nada tengo, no.
No, nada, tengo que decir.
No decir que tengo nada.
No; decir que nada tengo.
Nada tengo que no decir.
Nada; decir que no tengo.
¿Qué tengo? No decir nada.
Nada; no decir qué tengo.
Nada tengo. Decir que no.
Decir: no, nada, que, tengo.
¿No tengo que decir nada?
Tengo que decir: no, nada.
¿Qué tengo? Nada; no decir.
¡Nada! Tengo que decir no.
Decir que tengo, ¿no? Nada.
Nada, no. Tengo qué decir.
¿No decir qué tengo? ¿Nada?
Decir nada, no; que tengo.
Tengo que decir nada, ¿no?
Decir, nada; que no tengo.
¿Qué tengo? ¿No decir nada?
¿Qué no tengo nada? Decir.
¡Que nada tengo!: Decir no.
Nada, no tengo qué decir.
No tengo nada que decir."


Felipe Boso. Ejercicio de mutismo. Incluido en T de trama. La isla de los ratones. Santander, 1970.


J. M. Schaeberle. Corona solar. Eclipse de 1893.

jueves, 30 de octubre de 2014

Dónde y cómo aprender a escribir poesía

Ian Hamilton Finlay. Ola - Roca. 1968.


"Los poetas deberían escuchar el ritmo del mar. Ese es el ritmo del libro de Job y de todas las magníficas partes del Antiguo Testamento. Se oye en esa doble forma de decir que utilizaban los Hebreos. Se dice y a continuación se dice de nuevo, de forma sutilmente diferente. Y eso es como las olas del mar. Sabemos cómo llegan las grandes olas -bshshshsh- arrastrando los cantos rodados con estruendo. Luego algunos cantos se alejan rodando; el ruido es menor, como un sonido de contracorriente y luego se levanta una segunda ola, menor que la primera. Bshshshsh  -y después hay una pausa. Y enseguida llega otra ola y vuelve a ocurrir exactamente lo mismo. Esa es la música de la que hay que aprender y de la música del viento y del susurro de las hojas".

Gibran Kahlil Gibran (citado por su antólogo y traductor, Pedro Pérez Prieto, en el prólogo de Aforismos. Renacimiento. Sevilla, 2014)

Oleaje nocturno cerca del Cabo Menor, en Santander. 19.10.14.

La poesía, en opinión de nuestro ilustre invitado, sería un asunto esencialmente sonoro.
Hoy hemos traído olas y rocas.
Otro día traeremos el viento y las hojas.

Ian Hamilton Finlay. Ola - Roca.

martes, 24 de junio de 2014

Un fragmento del diario de Ricardo Piglia




"Jueves.
Después de tantos años de escribir en estos cuadernos he empezado a preguntarme en qué tiempo de verbo hay que situar los acontecimientos. Un diario registra los hechos mientras suceden, no los recuerda ni los organiza narrativamente. Tiende al lenguaje privado, al idiolecto. Por eso, cuando uno lee un diario, encuentra bloques de existencia siempre en presente, y sólo la lectura permite reconstruir la historia que se despliega invisible a lo largo de los años. Pero los diarios aspiran al relato y en ese sentido están escritos para ser leídos (aunque nadie los lea)". 

Ricardo Piglia.  "Fragmentos de un diario". (Instalación en colaboración con Eduardo Stupía. Círculo de Bellas Artes. Madrid. Primavera de 2014).


Ignacio Gómez de Liaño. Fragmento de poema visual. Circa 1972.




miércoles, 4 de junio de 2014

El poema desaparecido

Maurizio Nannucci. 1969.


El poema desaparecido es el poema.
Sólo su luminosa ausencia permanece. 
Cantamos, fundamentalmente, acerca de lo perdido.
Lo sabían Homero y Virgilio Expósito cuando compusieron el bolero Vete de mí, que nos sirve de coartada para que ¡por fin! llegue Bola de Nieve a miracomosuena.
 

Bola de Nieve. Vete de mí.
Las grandes canciones del genial artista cubano. 
Nuevos Medios-EGREM. 1990.

"(...)
Seré en tu vida lo mejor 
de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar".
 


Maurizio Nannucci.



miércoles, 28 de mayo de 2014

Equilibrio

Diego González Ragel. Acróbatas ambulantes. Madrid. Circa 1925.
¿Qué tiempo no es difícil?
Siempre estamos en vilo, y nuestra estabilidad no depende de nosotros, ni siquiera de los que nos sostienen y dan apoyo.

Ian Hamilton Finlay. Acrobats.1966.
Por eso son tan admirables las personas que en medio de la debacle se preocupan por conservar la calma y tratar de mantener la casa en orden, haciendo de tripas corazón.
Demasiado a menudo sin el reconocimiento de los otros inquilinos.

Martin Parr. Los inconformistas. Yorkshire. Circa 1970.

viernes, 11 de octubre de 2013

La hache muda

Ana María Uribe. Centauros en manada. Tipoema. 1998.

Tener en un idioma una letra (entre veintisiete) insonora es, más que un anacronismo, un lujo notable. Un toque de clase. La hache aporta sofisticación al castellano, y nos acerca cierto aroma del pasado remoto de algunas palabras en su largo viaje desde otros idiomas periclitados.
Su mudez (del latín mutus: silencio), no obstante, es relativa. Casi siempre, ligada a los acentos regionales particulares, acaba dando colorido local a conversaciones y coplas, y sirve a menudo para desinflar situaciones de presión conceptual por su abierta posibilidad de pinchar el globo y, acompañada de la ese, mandar callar. Entonces se convierte en onomatopeya, y es aquí donde empiezan los chistes desgraciados sobre desdentados y
gangosos. Pero hasta aquí hemos llegado.
Vale.