martes, 9 de junio de 2026

Juntos vivir y cantar, gracias no dar

Rafael Sánchez Ferlosio fotografiado por Uly Martín.
(...) "El poema La gracia nevando llegó a manos de Rafael Sánchez Ferlosio como una felicitación navideña, una práctica común entre los intelectuales de la época, que utilizaban estas ocasiones para compartir textos experimentales o reflexiones personales. 
Agustín García Calvo. Foto de Jesús Uriarte.
Agustín García Calvo, conocido por su radicalismo tanto político como lingüístico, había creado un texto que combinaba la tradición de los villancicos populares con una profunda reflexión existencial. 
Chicho Sánchez Ferlosio. Portada de Borja Bonafuente para el disco Yo no vivo por vivir. Madmua, 2019.
Cuando Chicho Sánchez Ferlosio descubrió el poema en casa de su hermano se produjo uno de esos encuentros fortuitos que definen las trayectorias artísticas. Chicho poseía una capacidad excepcional para detectar el potencial musical en textos aparentemente no cantables, una habilidad que ya había demostrado con otras composiciones. Mi tío percibió inmediatamente varios elementos que convertían el poema de García Calvo en material musical prometedor. 
El texto presenta una estructura repetitiva con estribillo («Don din din dan ya») que funciona como un ostinato musical. Esta repetición crea un efecto hipnótico que Chicho supo explotar musicalmente, convirtiendo la letanía textual en una melodía circular y obsesiva. 
La canción en 1968.
García Calvo había construido el poema con abundantes aliteraciones y juegos fonéticos («la gracia nevando», «la grana granada», «muriendo muriendo») que generan un ritmo interno natural. Estas repeticiones sonoras facilitaban enormemente el trabajo de musicalización. El contraste entre la aparente festividad del estribillo y el contenido existencial profundo del poema creaba una tensión dramática que Chicho identificó como terreno fértil para la composición musical. 
La canción en 1982.
La adaptación musical que realizó implicó varias decisiones creativas fundamentales. A diferencia de muchas adaptaciones musicales que modifican o simplifican los textos poéticos, Chicho mantuvo la integridad del poema de García Calvo. Esta fidelidad era tanto un homenaje al autor como una demostración de confianza en que la música podría hacer accesible un texto complejo sin traicionarlo. La melodía que compuso Chicho funcionó como una interpretación musical del contenido emocional del poema. Donde García Calvo había plasmado desolación filosófica, Chicho añadió una dimensión de nostalgia y melancolía que hacía el mensaje más humano y cercano. 
Amancio Prada, Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín García Clavo en 1979 en el Colegio Universitario de Zamora, fotografiados por Pablo Sorozabal.
El poema de García Calvo presenta varias capas de significado que Chicho supo preservar y amplificar musicalmente. Mi tío adoptó una estructura cíclica que reflejaba musicalmente la naturaleza repetitiva y obsesiva del texto, creando una sensación de inevitabilidad que reforzaba el mensaje pesimista del poema. 
La repetición de preguntas sin respuesta («Dónde, dónde, dónde fue») y la conclusión recurrente «¿qué más da?» expresan una visión profundamente escéptica sobre la posibilidad de encontrar sentido en la existencia. 
La imagen repetida de espacios «sin fe» (la ciudad, el mar, la paz) sugiere un mundo posreligioso donde los antiguos sistemas de creencias han perdido su capacidad de proporcionar significado. 
La canción en 1982 cantada por Amancio Prada.
La conclusión devastadora «Todo lo que esperes jamás lo verás» representa quizás el núcleo más pesimista del poema, una negación absoluta de cualquier posibilidad de cumplimiento de los deseos humanos. 
Las metáforas del texto («la muerte muriendo», «la vida nacida») presentan un mundo en constante transformación pero sin progreso real, donde los ciclos de vida y muerte se repiten sin propósito aparente. 
Rafael Sánchez Ferlosio (derecha), en 1977, en Coria con su hermano Chicho (izquierda) y el escritor Julio Martín Casas, compañero de estudios de Chicho en Salamanca. Foto de Álvaro García.
La figura de Rafael Sánchez Ferlosio como mediador involuntario entre García Calvo y Chicho ilustra el funcionamiento de las redes intelectuales en la España de los años sesenta. Su papel fue crucial no solo por preservar físicamente el texto, sino por crear el espacio donde pudo producirse el encuentro." (...)

Máximo Pradera. Memorias de un nieto confuso. Editorial Navona, 2026.
Rafael Sánchez Ferlosio, a la derecha, con Agustín García Calvo, en una fotografía colocada sobre un cuadro en la casa donde murió en 2019.

lunes, 8 de junio de 2026

Los aventajos

F.G. Atajo en el rodeo entre Clavijo y La Unión. 05.2026.
"Tienen mala fama los atajos, como si fuesen una pequeña trampa, un ardid a lo Ulises. No le gustan a casi nadie, por lo menos a los que sermonean: curas, banqueros, patrones, moralistas, directores de tesis.
Consideran que no hay camino verdadero si no es largo y si no está lleno de abrojos (y si es por un valle de lágrimas, mejor que mejor).
F.G. Señal (entre admonitoria y apocalíptica) en el sendero ribereño del Ebro a su paso por Logroño. 01.2026.
Pero lo cierto es que no sólo se llega antes, sino que se disfruta aún más de un trayecto por lo general virgen que requiere nuestra atención, al contrario que la senda trillada, que a fuerza de recorrerla se ha ido borrando de nuestra mirada. De ese modo, en el atajo caminamos nosotros doblemente, en el espacio y hacia adentro, con los ojos bien abiertos; en el camino tradicional, por el contrario, es la costumbre la que nos lleva, y la costumbre es ciega. En el atajo somos linces; en el camino trillado, bueyes.
F.G. El aventajo. Collage de imagen y cordel encontrados. Cuaderno del jardín abierto. Primavera de 2026.
Ítem más: mientras que el camino es el que es, único, los atajos pueden llegar a ser infinitos."

Andrés Trapiello. De todo tiene. (Entrega número 25 de su Salón de pasos perdidos). Ediciones del arrabal, 2026.
F.G. Aventajo en la ribera del Iregua, cerca de Alberite. 06.2026.
En La Rioja, y concretamente en Santa Lucía de Ocón, donde la extraordinaria dibujante Rosa Castellot lo ha captado y lo usa , hay una hermosa palabra que evidencia la salud del idioma y la económica sagacidad del habla popular: se trata de aventajo, cuyo evidente significado no enunciaré porque salta a la vista, ya que aúna y comprime las ventajas de un buen atajo digno de tal nombre, y su valoración favorable frente a cualquier otra alternativa de mayor ringorrango. Otro hermoso fruto del genio del idioma.
F.G. Aventajo cerca de Villamediana de Iregua. 06.2026.

viernes, 5 de junio de 2026

De lo mutable

F.G. Junto a San Giorgio dei Greci, en Venecia. 05.2026.

"Vivir en una ciudad hasta que a uno le sea extraña."

Elías CanettiLa provincia del hombre. (Carnet de notas 1942-1972). Versión de Eustaquio Barjau. Taurus Ediciones. Madrid, 1982.

F.G. "Atención: venecianos en riesgo de extinción". 
Estarcido en el Parco Savorgnan, en el Cannaregio de Venecia. 05.2026.