Portada de Freedom. Fotografía de Ebet Roberts. Diseño de Gary Burden y Don Brown.
Neil Young ha presentado una demanda de diez millones de dólares contra Donald Trump, alegando una infracción de derechos de autor por el uso continuado de su canción Rockin’ in the Free World como tema musical de entrada del presidente en los mítines de las elecciones de mitad de mandato.
La demanda señala que este clásico de 1989 es «un himno contundente que contrasta las promesas vacías de la retórica política estadounidense con las duras realidades a las que se enfrentan los pobres, las personas sin hogar y los olvidados. La letra traza vívidos retratos de la vida en la calle —una madre que abandona a su bebé, adictos sumidos en la desesperación, basura acumulándose a la sombra de la prosperidad—, mientras que el estribillo, al repetirse, encierra una ironía feroz: celebra una libertad que, claramente, no todos comparten. En resumen, la canción es lo opuesto a todo lo que representa Donald J. Trump».
(Puedes leer la letra en castellano seleccionando
el subtitulado en Configuración)
Desde que se escribió la canción (que se incluía en su disco Freedom, en 1989) en el mandato de Bush padre (el heredero de Reagan), el declive del imperio americano no ha dejado de crecer en todo lo relativo a derechos civiles, calidad de vida de la mayoría de la población, racismo, imperialismo belicista y arbitrariedad autoritaria, especialmente en los dos mandatos de Trump. Es chocante que él y su equipo elijan ciertas canciones sin pararse a escuchar lo que dicen, más allá del estribillo, y que son antagónicas de su ideología y de las políticas que impulsan. Parecen incapaces de entender la ironía.
Es lo mismo que le pasa al Partido Popular cuando elije para sus mítines el People have the power de Patti Smith. Estos podrían alegar la disculpa (creíble) de que no saben inglés. O que les hace ilusión hacer como que son lo que no son.
F.G. El plinto del reposo. Guggenheim Bilbao. 09,2026.
La aportación del espectador al arte es de índole variada. Por ejemplo, este regalo en forma de palpable aura que fueron dejando los extasiados visitantes frente a las obras maestras de la colección del Guggenheim en Bilbao . Por su parte, la autoridad también hace lo suyo.