viernes, 16 de octubre de 2026

Vituperios frente al espejo

F.G. Chiringuito para la parroquia. Aguiño. 07.2026.
“Lo que Isabel (o Santiago, o Alberto…) dice de Pedro habla más de Isabel (y de Santiago, y de Alberto…) que de Pedro.” 
Es cosa bien sabida, y la explica de antiguo el refrán que resume la cháchara cansina entre la sartén y el cazo.
F.G. Verdulería. Ribeira. 07.2026.


jueves, 15 de octubre de 2026

El inmisericorde paso del tiempo

Sally Mann. El profundo Sur. (Árbol con cicatrices). 1998.

«Desde abajo trepa la disolución, 
y de lo alto desciende, en larga escala de graves notas, 
cuya concordancia no fallará, 
un repique musical pero melancólico (...) 
Sally Mann. Fotos de la serie Goshen. 2025. Foto de F.G. 09.2026.

Sally Mann. Serie de Platinotipos. 2022. Foto de F.G. 09.2026.
La verdad no falla; 
pero sus formas externas más duraderas 
se derriten como la escarcha que por la mañana 
blanqueaba la colina y la llanura y ya no está;
Sally Mann. Campos de batalla. Blackwater. 2008.

caen como la torre sublime de ayer, 
que magníficamente llevaba su corona de maleza, 
pero que ni siquiera pudo sostener 
un grito casual que rompiera el aire silencioso, 
ni el toque inimaginable del tiempo.»

William Wordsworth. Mutabilidad, recogido en Sonetos eclesiásticos.1822.
Sally Mann en San Sebastián, en su exposición Macula et Materia, rodeada de fotos de sus hijos (Faces). Foto de Javier Etxezarreta. 07.2026.

miércoles, 14 de octubre de 2026

La partitura del mundo

Glenda León. Mundo interpretado para piano. 2024. (Piano Disklavier, 214 hojas pautadas colgadas del techo, partitura y atril. Música compuesta por Kiko Faixas.) Centro Azkuna. Alhóndiga de Bilbao. Fotos de F.G. 09.2026.

En 2006, la artista Glenda León inició una investigación sobre los nombres de los dioses creadores del mundo en diversas religiones, reuniendo inicialmente 150 y más tarde ampliándolos a 214. Estos nombres fueron traducidos al sistema Braille y convertidos en notas musicales para ser interpretadas por un piano automático. La obra resultante presenta hojas de partitura con los nombres en Braille suspendidas del techo, mientras el piano ejecuta la melodía derivada de esa traducción.

En opinión de la artista, desde hace tiempo los seres humanos han creído que adoran algo distinto al venerar a determinado dios o seguir una u otra religión y se ha ignorado que únicamente los nombres y los rituales marcan la diferencia.

El acto de transformar los nombres de los dioses en sonido es un gesto que disuelve las palabras para devolverlas a esa esencia innombrable a la que todos pertenecemos y de la que surgieron las creencias. Es una referencia a la creciente ceguera espiritual que ha afectado a la humanidad y provocado infinitas guerras. 
La instalación de Glenda León pretende ser un canto al espíritu, a la forma irracional de conocer el mundo.

(Texto extraído de la información editada por los comisarios Iván de la Nuez, Fernando Pérez y Glenda León)