miércoles, 30 de septiembre de 2026

El paso del tiempo

F.G. De lo efímero. Calle Murdagán, en Padrón. 07.2026.

"La enrevesada vida se reduce 
a no ver lo que vemos, tan sencillo, 
a oír antiguas músicas del alma.
Mientras el mal de la memoria exista 
esperaremos a que el tiempo olvide."

Carlos Pujol. Entonces y ahora. Cálamo Poesía. Menoscuarto ediciones. Palencia, 2026.
F.G. Xilografía. Avenida de Colón, en Logroño. 09.2026.

martes, 29 de septiembre de 2026

Dulce venganza

Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. 06.2026. Foto de F.G.
"La obra de Felix Gonzalez-Torres recogida en su exposición en el MNCARS, titulada Dulce venganza, atrae y desconcierta al mismo tiempo, comparte a la vez que retiene. Esa dualidad se expresa en su noción de generosidad, presente en piezas como las pilas de papel o los montones de caramelos que el público está invitado a coger y que pueden ser repuestos indefinidamente, así como en sus guirnaldas luminosas, retratos textuales o vallas publicitarias que permiten ser modificados. Aunque la obra se entrega al espectador, también le exige una implicación activa: interpela a visitantes, coleccionistas y comisarios para que participen en la creación y transmisión de un significado siempre cambiante y dependiente del contexto. 

Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. 06.2026. Foto de F.G.
El artista confió siempre en el potencial del arte para promover cambios a mejor, algo que parece especialmente crucial y necesario en este momento histórico. A través de emparejamientos de objetos (espejos, relojes, luces,...), el artista aludió a la unión erótica y al amor queer, eludiendo a menudo la censura mediante el uso estratégico de la abstracción. Además, reinterpretó los lenguajes visuales del arte povera, el conceptualismo y el minimalismo desde una perspectiva inestable, participativa y profundamente personal. Consciente de la inminencia de su propia muerte a causa del sida, Gonzalez-Torres anticipó el futuro de su obra y dejó un legado influyente en el que formas estéticas aparentemente simples se convierten en portadoras de una intensa carga emocional y política.
Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. Foto MNCARS.
Las obras de Felix Gonzalez-Torres operan dentro de un conjunto de principios, instrucciones y posibilidades. Estas decisiones tienen en cuenta las variables de producción del lugar donde se realiza la exposición, a la vez que el valor interpretativo y los contextos sociales, políticos y estéticos en los que esta sucede. Todo esto señala un aspecto performativo en la práctica de Gonzalez-Torres: una serie de derechos y responsabilidades que se interpretan y se ponen en práctica por los propietarios de las obras, los comisarios que las presentan y quienes se encargan de su mantenimiento. A la vez, la participación del público es esencial para que la obra cumpla su potencial de circulación e interpretación, abierta en el tiempo. El artista cuestiona así las nociones de autoría y permanencia, y ofrece y propicia las posibilidades de flexibilidad e interpretación.
Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. 06.2026. Foto de F.G.
Aunque Gonzalez-Torres utilizó deliberadamente distintas metodologías con distintos tipos de materiales para la creación de sus instalaciones, el uso táctico de la abstracción, la oblicuidad, las citas y la escala presentes en sus trabajos es evidente. El tono no es uniforme ni unificado; en ocasiones es declarativo, ideológico y factual, mientras que en otras es íntimo, vulnerable y poético.
Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. 06.2026. Foto de F.G.
La exposición recurre a la paradoja de la "dulce venganza" para comprender cómo el artista empleó la belleza como una forma de contestación que oscila entre la celebración, la crítica y la resistencia."

Fragmentos del texto de los comisarios, Alejandro Cesarco y Nancy Spector.
Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza. MNCARS, Madrid. 06.2026. Foto de F.G.

lunes, 28 de septiembre de 2026

El Cuaderno japonés

F.G. Sakura. Cuaderno japonés. 09.2026.

Este Cuaderno japonés tiene su origen en un viaje que hicimos en la primavera de 2024 (coincidiendo con la sakura, la explosiva floración de los cerezos y de la naturaleza en general) para conocer de primera mano (aunque con las insalvables limitaciones de una estancia de tres semanas) algunas obras cumbre de tan admirable civilización (templos, museos, arquitectura tradicional y contemporánea y los aspectos más atractivos de su inabarcable cultura y de los objetos a través de los que ha sobrevivido y sigue enriqueciéndose y no deja de influirnos.

F.G. Los pasillos de Sugimoto. Cuaderno japonés. 09.2026.

No es, en sentido estricto, una "memoria", porque para eso están las fotografías de cada cual y, sobre todo, los recuerdos y sensaciones intransferibles, ni una guía de viaje, ni un conjunto de recomendaciones para otros viajeros, porque de eso están llenas las librerías e internet.

F.G. La parte de atrás. Cuaderno japonés. 09.2026.
Los papeles que atesoré (no tantos como me hubiera gustado, porque allí, como en todas partes, desaparecen a marchas forzadas, devorados irremediablemente por los soportes digitales) los he ordenado este verano sin orden temporal ni geográfico, respondiendo solo a la caprichosa intención del ojo y la mano que guían la tijera.
Los iré publicando de vez en cuando.
A ver si te gustan.
F.G. El despertador. Cuaderno japonés. 09.2026.