F.G. Atajo en el rodeo entre Clavijo y La Unión. 05.2026.
"Tienen mala fama los atajos, como si fuesen una pequeña trampa, un ardid a lo Ulises. No le gustan a casi nadie, por lo menos a los que sermonean: curas, banqueros, patrones, moralistas, directores de tesis.
Consideran que no hay camino verdadero si no es largo y si no está lleno de abrojos (y si es por un valle de lágrimas, mejor que mejor).
F.G. Señal (entre admonitoria y apocalíptica) en el sendero ribereño del Ebro a su paso por Logroño. 01.2026.
Pero lo cierto es que no sólo se llega antes, sino que se disfruta aún más de un trayecto por lo general virgen que requiere nuestra atención, al contrario que la senda trillada, que a fuerza de recorrerla se ha ido borrando de nuestra mirada. De ese modo, en el atajo caminamos nosotros doblemente, en el espacio y hacia adentro, con los ojos bien abiertos; en el camino tradicional, por el contrario, es la costumbre la que nos lleva, y la costumbre es ciega. En el atajo somos linces; en el camino trillado, bueyes.
F.G. El aventajo. Collage de imagen y cordel encontrados. Cuaderno del jardín abierto. Primavera de 2026.
Ítem más: mientras que el camino es el que es, único, los atajos pueden llegar a ser infinitos."
Andrés Trapiello. De todo tiene. (Entrega número 25 de su Salón de pasos perdidos). Ediciones del arrabal, 2026.
F.G. Aventajo en la ribera del Iregua, cerca de Alberite. 06.2026.
En La Rioja, y concretamente en Santa Lucía de Ocón, donde la extraordinaria dibujante Rosa Castellot lo ha captado y lo usa , hay una hermosa palabra que evidencia la salud del idioma y la económica sagacidad del habla popular: se trata de aventajo, cuyo evidente significado no enunciaré porque salta a la vista, ya que aúna y comprime las ventajas de un buen atajo digno de tal nombre, y su valoración favorable frente a cualquier otra alternativa de mayor ringorrango. Otro hermoso fruto del genio del idioma.
F.G. Aventajo cerca de Villamediana de Iregua. 06.2026.
F.G. Un lugar bajo el sol. Saint Eustache, en París. 01.2026.
"No tengo más que la noche y el día", se lamenta en un programa de radio una anciana de Badalona desalojada de su vivienda en una operación cómplice entre el ayuntamiento que debería protegerla, un juez y una agrupación de especuladores anónimos escondidos por su cobarde mala conciencia tras la implacable codicia de un fondo buitre. Ojalá que al menos su desahogo fuera verdad y que le quedara tanto, pero su congoja indicaba que sentía que al perder el hogar de su vida lo perdería todo, y que en ese mismo instante se sentiría como el prisionero del romance medieval, "que ni sé cuándo es de día, ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero; ¡dele Dios mal galardón!"
A su versión del anónimo romance Chicho Sánchez Ferlosio añadió en 1978 un par de estrofas que completan el desolado sentimiento del protagonista, y que siguen plenamente vigentes en los actuales tiempos de angustia y precariedad rampantes:
"Cárcel tengo por fuera, cárcel por dentro, voy vagando y vagando, puerta no encuentro, tener no me importara cárcel por fuera si de la de aquí adentro salir pudiera.
Veo el campo a lo lejos por la ventana, tristeza y esperanza noche y mañana, allí crece la hierba de primavera, esperanza y tristeza, luz y quimera."
F.G. Nada nunca. Rue Pastourelle, en París. 01.2026.
F.G. En el camino. Salobral de Las Cañas. 04.2026.
"En este lugar el oído te será de gran ayuda para percibir la compañía de los animales que viven aquí", advierte el panel informativo.
F.G. Las recomendaciones. Panel informativo en el Embalse de Las Cañas. 04.2026.
F.G. Improntas. Embalse de Las Cañas. 04.2026.
También la vista te informará de lo que está pasando o acaba de pasar en tan cambiante territorio,
F.G. El pantano invadido. Embalse de Las Cañas. 04.2026.
y de cómo se reparten las aguas, la tierra, la vegetación y el aire la muy diversa fauna que convive (a tiempo completo o por temporadas migratorias) en el hospitalario lugar,
F.G. La partitura dinámica. Embalse de Las Cañas. 04.2026.
generando el incesante rumor que transmite la armonía que domina en tan frágil equilibrio.
F.G. El espectro de la garza. Panel informativo en el embalse de Las Cañas. 05.2025.
Christian Boltanski. La Casa Desaparecida. Berlín, 1990/2025.
Para conmemorar el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, hoy se inaugura en Berlín la reinstalación de La Casa Desaparecida, una obra que Christian Boltanski realizó en 1990. Las 24 placas de la instalación, ubicada en Große Hamburger Straße 15-16, recuerdan a los antiguos residentes de un edificio destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Colocadas a lo largo de dos muros medianeros de 20 metros de altura, se han dispuesto en el lugar tras su restauración y la rehabilitación del entorno. Se trata de réplicas en mármol que reemplazan en el exterior a los paneles de madera originales, que permanecerán dentro del museo de la Hamburger Bahnhof.
La casa desaparecida fue construida en 1911 y estuvo habitada principalmente por familias judías que fueron expoliadas y deportadas a campos de concentración y exterminio. Otras murieron en el bombardeo del 3 de febrero de 1945. Las lápidas inventarían los nombres de sus residentes, judíos y no judíos, junto con sus profesiones y el periodo de tiempo en que vivieron allí.
Esta obra de arte público forma parte del compromiso de las autoridades berlinesas por mantener vivo el recuerdo de las víctimas de la barbarie, como parte esencial de la historia de la ciudad, del país y de toda Europa, y está incluida en la "Exposición Interminable" que conecta al museo de la vieja estación del ferrocarril con el espacio urbano, acompañada de otras obras de artistas como Dan Flavin, Judith Hopf, Claudia Wieser y Susan Philipsz.
Cartel de una exposición anterior de Boltanski protagonizado por la casa desaparecida Berlín, 2013.
En otros países estos asuntos se tratan de otra manera, o directamente no se tratan, y se sigue homenajeando de múltiples formas a los victimarios y a sus cómplices, lo que es una forma de complicidad de las autoridades en la prolongación del ultraje a las víctimas.
“Creo que me he enrollado un poco…”, afirma, con la boquita pequeña -para hacer como que va concluyendo su larga perorata sobre asuntos diversos hilvanados por los pelos- el extraordinario dibujante que cada mañana comprime la actualidad en una viñeta precisa y luminosa, a lo que la conductora del coloquio radiofónico le coloca un pellizco de monja en lo más alto del amor propio con un oportuno y zumbón “No, qué va…, para ser tú…”
Refugiarse tras el parapeto de la bandera clausurando puertas y ventanas le protegía a machamartillo del inclemente sol y del escrutinio ajeno, pero limitaba drásticamente la luz y ventilación de su morada, y le impedía disfrutar del cambiante panorama y de la relación con el variopinto vecindario, cortándole de raíz el acceso a las placenteras expansiones de la convivencia diaria, sorpresas incluidas.
F.G. El Alcázar no se rinde. Calle Solidaridad. Logroño.07.2024.
La carta de despedida era como suelen ser las cartas de despedida: interesada, autocomplaciente e innecesaria. Esta, además, tenía una sintaxis disparatada.
A pesar de la aparente contradicción entre sus partes, el nombre de la callejuela, tan parco, tan exacto, explicaba todo lo necesario acerca del lugar y de su entorno.
Neil Young. Portada del disco Before + After. 2023.
Que el antes y el después no nos distraigan del aquí y el ahora.
Monserrat Soto en la galería Juana de Aizpuru. 03.2023. Foto de F.G.
Lo decía Antonio Machado: “Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora.”
Monserrat Soto. Invasión sucesión 66, en la galería Juana de Aizpuru. 03.2023. Foto de F.G.