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martes, 4 de noviembre de 2025

Una herrería en el escaparate de Castroviejo Librero

El herrero y su cuadrilla (2019) en Castroviejo Librero. Noviembre de 2025. Fotos de F.G.

El herrero y su cuadrilla es un ensamblaje de objetos encontrados en la fragua de Roberto Pajares, Pájaro, durante la feliz temporada en la que Araceli y él me dieron cobijo para preparar mi primera exposición, ropavieja, en la ermita de Lomos de Orios, allá por el lejano otoño de 2019. 

El Pájaro en acción. Lomos de Orios, 2019.

Las maravillas que iba descubriendo y la generosa disponibilidad y sabiduría de Pájaro me llevaron compulsivamente a ir haciendo sobre la marcha una pieza con mucho de creación espontánea, bastante azarosa, sin intención precisa (salvo el recuerdo de algunas obras de Giacometti, como el singular Proyecto para una plaza, que atesora la Fundación Peggy Guggenheim, o las numerosas Plazas desiertas atravesadas por grupos de caminantes ensimismados). 

En este caso, mi aspiración era reflejar, más que un transitable espacio abierto, la ocupación más o menos caótica de un lugar cerrado. El extraño título surgió a partir de las historias que me contaba Pájaro sobre la función de lugar de encuentro y mentidero que solían tener las herrerías en los pueblos serranos, donde los hombres se guarecían de las inclemencias de la vida al calor de la lumbre y del alcohol, de los chascarrillos y de las revistas ilustradas. Me acordé del libro de C.J. Cela titulado "El gallego y su cuadrilla" y de sus personajes atrabiliarios, y una cosa llevó a la otra.

La obra estuvo instalada en la plaza que sirve de atrio a la ermita, en la zona de paso hacia la sala de la Cofradía que acogió el resto de las obras. La intemperie, en forma de lluvia, heladas y nieve, quizá no templó el metal, pero seguro que le dio el hermoso color y la textura que conserva. 

La pieza me sigue gustando, y por eso la he elegido como  entrega número cincuenta y dos de mi fragmentaria exposición a la altura de los ojos y a pie de calle, que podrá verse en la vitrina de acceso a Castroviejo Librero, en la logroñesa calle de los Portales, a lo largo del mes de noviembre.

Acompañan al herrero y a su cuadrilla tres excelentes libros, muy distintos, que ayudarán a pasar el otoño a quien se atreva con ellos: una monografía sobre Giorgio de Chirico y la ciudad metafísica y sus desarrollos enigmáticos, llenos de ambigüedad y misterio, estudiados por Ara H. Merjian a la luz del influjo de Nietzsche, cuya obra fascinó a este pintor capital en el arte del siglo XX (también muy aficionado a las plazas); el magnífico catálogo de la exposición sobre Robert Rauchenberg que la Fundación Juan March ha preparado para conmemorar el centenario de su nacimiento, centrado en el análisis del papel primordial que concedió a las imágenes fotográficas, propias y ajenas, en su polifacética obra, plenamente vigente y cada vez más influyente; y una muy completa antología poética (1989-2024) de la obra de José Luis Piquero, que ha seleccionado Rodrigo Olay para la editorial Renacimiento, bajo el esperanzador título de Todo va a salir bien

Es lo que os deseo a vosotros, queridos lectores, y os pido encarecidamente que no nos olvidemos de los palestinos.

miércoles, 28 de mayo de 2025

El encanto

F.G. Ofrenda. Ermita de Lomos de Orios. 05.2025.

F.G. Propiciatorio. Collage de palabras encontradas.
Cuaderno de escritura. Primavera de 2025.


miércoles, 21 de agosto de 2024

El lenguaje de los bosques

F.G. Lomos de Orios, tras la ermita. 08.2024.
"¿Tiene sentido señalar una arboleda y preguntar: «¿Comprendes lo que dice este grupo de árboles?». En general, no. Pero ¿no podríamos expresar un sentido ordenándolos de determinada manera? ¿No podría ese orden ser un lenguaje cifrado?"

Ludwig Wittgenstein. Gramática filosófica. (Proemio en el libro de Esther Kinsky Arboleda. Una novela del territorio. Traducción de Richard Gross. Periférica, 2021)
F.G. Kinkakujicho. Kyoto. 04.2024.

martes, 17 de enero de 2023

Los asombrosos mundos de Carles Gelabert

Carles Gelabert. El vuelo del suelo. 01.2023. Fotografías de F.G.
Nos convoca Roberto Pajares Pájaro para disfrutar en la ermita de Lomos de Orios de una nueva exposición bajo el tan sugestivo como inquietante título de El vuelo del suelo, y el contenido es francamente asombroso por más de una razón.
La historia que nos cuenta Carles Gelabert en tan singular lugar comienza hace mucho tiempo caminando, y dibujando de forma pormenoriza sus hallazgos y asombros en cuadernos de campo que, por la delicada riqueza de su contenido, se convirtieron -más allá del mero material utilitario de recuerdo o instrumento de análisis para escribir su tesis doctoral de Bellas Artes sobre el inventario y catalogación de la arquitectura popular de Mallorca- en auténticos libros de artista. 

Lo que recogen esos dibujos (sin duda l
a mejor estrategia para conocer un territorio y entenderlo, quizás la mejor manera de llegar a quererlo) son vestigios de un largo viaje (¿vocacionalmente eterno?) guiado por la curiosidad a través de su isla, llena de peculiaridades materiales y constructivas, aunque esencialmente similares a las formas de arquitectura popular que perviven en todo el ámbito mediterráneo y del próximo Oriente, que siguen en buena medida los modelos milenarios de origen mesopotamico y se fueron trasladando hacia occidente paulatinamente a través del influjo cultural de egipcios, griegos y romanos. Casi siempre, arquitectura sin arquitectos, como la llamó Bernard Rudofsky en su ya lejana exposición en el MoMA.
En ese arduo trabajo de campo guiado por el dibujo, a Carles Gelabert le ha interesado, naturalmente, el paisaje, y dentro de él, como una excrecencia virtuosa, las manifestaciones de la cultura material, los restos de la presencia humana (espacios protectores para la vida, microcosmos acogedores, pequeñas comunidades urbanas, viviendas, refugios, cuadras, cavidades, parideras, cercas, observatorios,...) generados sobre la tierra como prominencias o bajo ella como excavaciones, asomadas al abismo o a la maravilla cotidiana, siempre integrados, discretos, con vocación de perdurar frente a la inclemencia exterior, frente a la hostil inmensidad que nos rodea. Una ingente labor en la que el dibujante se arropa con el bagaje complementario del etnógrafo, del antropólogo y del arquitecto, aunque guiado siempre por la precisa estrategia del artista en su dimensión más poética, transcendiendo del documento para recrearlo a través de su privilegiada sensibilidad en obras imaginativas, fantásticas, surreales, bañadas a menudo por el imaginario que nos han aportado las leyendas y la historia del arte.
Carles Gelabert suele partir para sus creaciones de materiales encontrados en sus paseos y seleccionados por sus cualidades (volumen, forma, color, texturas, adherencias, líquenes), de muy diversa procedencia (minerales, vegetales o animales, terrestres o acuáticos, marinos o aéreos), y los afronta con la minuciosa pericia de un orfebre o un calígrafo iluminador, provocando la sorpresa y recreándose en los juegos de escala y los trampantojos, en los enriquecimientos recíprocos de las luces y las sombras, en las fantasmagorías. En contraste con ese virtuosismo sofisticado otras veces opta por técnicas primarias de talla o grabado con características similares a las de los petroglifos neolíticos.
En la exposición se pueden distinguir cuatro ámbitos claramente: 
- La sala principal está dominada por la luz y el aire, y las construcciones petreas se recortan aisladas, orgullosas y humildes sobre el fondo homogeneo.
- El espacio "fantástico" del fondo lo pueblan penumbra, profundidades marinas y quimeras aéreas, con el misterio como personaje omnipresente. Es el reino de los pecios, y en él vuela el cortometraje del comisario de la exposición, Juanma Valentín.
- Hay un espacio “metafísico”, el más escenográfico, en el que una serie de blancas construcciones ingrávidas provocan poderosas sombras que dan profundidad y misterio a la arquitectura del viejo almacén que las abarca.
- Por último, en el zaguán, un precioso retablillo montado sobre el amenazante hueco que ha dejado en el muro una vieja colmena y que enmarca, en medio del torbellino, tres construcciones pendientes en la cuerda floja
 entre un abismo y otro. Pura magia.
En toda la muestra es evidente el gusto surreal manifestado de formas diversas y complementarias, y se puede entender como un catálogo de los otros mundos que hay en este mundo, y como un recordatorio de que, para verlos, sólo hay que aprender a mirar.
La preciosa exposición, además del placer inmediato de su disfrute, provoca las ganas de saber más, de conocer mejor el sofisticado funcionamiento de las manos y el cerebro de su autor, los pormenores del demorado proceso de transformación de sus hallazgos en fascinantes creaciones personales. Estas "maquetas" (parádeigmas) quizá sean su intento por mantener despierto un reflejo perdurable de lo que fue la vida, una forma de preservar esa memoria perdida de la que poco más que muy escasos vestigios materiales nos quedan, unas maquetas que en las culturas mediterráneas orientales eran conocidas, significativamente, como "casas del alma".
Ningún lugar mejor que Lomos de Orios, y al cuidado del santero Pájaro, otro mago, para albergar este regalo, porque la ermita y su entorno tienen muchas de las cualidades que sintonizan como por ósmosis con tan bella colección. Se da en este caso una rara confluencia ideal para despertar en cualquier espectador lo que Rachel Carson llamó "el sentido del asombro".

Un regalo de año nuevo que nadie se debería perder.




sábado, 23 de julio de 2022

Diálogo con las nubes: el Zest Artists Collective en Lomos de Orios

La vida da muchas vueltas y los caminos nos llevan a menudo, afortunadamente, donde menos lo esperamos. Algunas veces a lugares en los que acabamos encontrándonos como si ese fuera el destino soñado, aunque nunca antes hubiéramos sido capaces de expresar esa apremiante y secreta necesidad con palabras.

Coincidiendo prácticamente con la fecha en la que desde hace cinco siglos se viene celebrando la romería a la ermita de la Virgen de Lomos de Orios, en Villoslada de Cameros, en La Rioja, a la que acuden, presencial o sentimentalmente, miles de devotos venidos del viejo y del nuevo continente con sus anhelos, recuerdos, esperanzas y caridades, han confluido este verano en las dependencias de la cofradía un grupo internacional de artistas, el Zest Artists Collective (ZAC), para presentar lo mejor de su trabajo; artistas de fructífera trayectoria creativa que también atesoran complejas biografías familiares de emigración y prácticas artísticas mestizas, y que trabajan guiados por su interés por la naturaleza y por la relación respetuosa y fructífera con el entorno. Algo de milagroso ha tenido que haber para que se diera esta feliz confluencia espaciotemporal.

El grupo, en buena medida nómada, trabaja disperso y conectado fundamentalmente en red, pero en esta ocasión se han reunido en Lomos, seguro que debido a tres poderosos motivos: el magnetismo telúrico del lugar; la capacidad y entusiasmo de Lucía Loren (conocedora desde hace décadas de las virtudes especialísimas y de las amplias posibilidades de tan privilegiado enclave, que les habrá sabido transmitir a los demás con la convicción entusiasta de los enamorados); y la legendaria hospitalidad de Roberto Pajares “Pájaro”, capaz de hacer posible lo inverosímil como si fuera lo más natural, porque lo siente como necesario e imprescindible, importándole poco (aparentemente, nada) la incomprensión generalizada en que se desenvuelve. Una vez tras otra, durante décadas, viene logrando el asombroso milagro de poner en pie excelentes exposiciones sin otro recurso que el talento generoso y desprendido de los artistas seleccionados y su esfuerzo personal. Un santo laico, iluminado y tranquilo. Una bendición para cualquier lugar.
Ahí han llegado, de mundos viejos, nuevos y novísimos, los componentes del Zest Artists Collective (ZAC), artistas que colaboran en sus proyectos nómadas de intervención artística en el paisaje partiendo de una relación de respeto por el entorno natural. Sally Kidall, de Australia; Karen Macher, de Perú; la española Lucía Loren; Imke Rust, de Alemania/Namibia; Elena Redaelli, de Italia; y Karin van der Molen y el invitado especial Pat van Boeckel, de los Países Bajos, han venido para acometer la instalación Diálogo con las nubes, la primera exposición del grupo en España, un duro trabajo seguramente compensado por la satisfacción del encuentro personal tras el aislamiento de la pandemia y por la dimensión lúdica que propiciaron el lugar y la circunstancia.

En sus propias palabras, el proyecto da continuidad a la reflexión que ZAC ha mantenido en anteriores trabajos a partir del íntimo diálogo con la naturaleza. Conciben la ermita y su entorno montañoso como un espacio único para crear un tejido artístico complementario con la parte más espiritual del lugar, constituido desde hace más de seis siglos (la imagen titular es una talla del siglo XIV) como un templo de tradición religiosa y popular al que los fieles acuden con sus ofrendas para pedir bendiciones y milagros. Esta necesidad de conexión con “lo otro” (lo natural y/o lo espiritual), se celebra en este lugar como un acto sagrado y creativo, y la han materializado en sus instalaciones artísticas que relacionan con la historia del lugar. Han trabajado con lo que traían y con lo que han encontrado en la naturaleza y en las dependencias de la ermita, usando lo que les venía bien para sus propósitos y dejando algo que quizá pueda servir al que venga detrás, siguiendo las normas tácitas del lugar. Las obras expuestas recuerdan en buena medida las características formales de los exvotos tradicionales atesorados en la ermita, y también en su manifestación de retrospectivo regalo agradecido o presente favorecedor de gracias futuras.
En una de estas intervenciones específicas, las seis artistas conectan y expanden la sala de exposiciones hacia el exterior del edificio a través de “medallones simbólicos” que cuelgan desde las seis ventanas de la fachada principal de la ermita. En el interior y en los campos encontramos varias instalaciones que dan continuidad a la narrativa visual iniciada en los ventanales, y que nos invitan a profundizar en la honda conexión entre la naturaleza y lo sagrado, los rituales y sus concreciones en objetos propiciatorios o protectores.
En un misterioso espacio diferenciado a los pies de la ermita, el documentalista y videoartista Pat van Boeckel ha realizado una asombrosa videoinstalación con la colaboración de Roberto Pajares Pájaro, en la que recrean poéticamente la historia del lugar a través de las imágenes rituales, las manifestaciones etnográficas y los cantos religiosos. Este nuevo “milagro”, que compendia magistralmente el sentido profundo del lugar, recurre de nuevo al medallón simbólico como hilo mediador que facilita la relación física con la distante imagen sagrada.
En fin, este asombroso conjunto de hechos altamente improbables y difícilmente repetibles estará a nuestro alcance hasta el 4 de septiembre de 2022. La maravilla admira y sorprende al público que llega buscándola y al que se la encuentra inopinadamente. Nosotros coincidimos con los romeros del entorno serrano, que acuden a la ermita atraídos por las viejas devociones y perciben así que hay otras sensibilidades para relacionarse con el misterio; también con los bomberos forestales, expertos en cuidar la asombrosa naturaleza y en prevenir y minimizar los estragos generados por el antropoceno; y muy especialmente con los jóvenes montañeros que descubren intensa y simultáneamente y con toda la vida por delante “el sentimiento de la naturaleza”, la apremiante llamada del amor y las virtudes del arte. Dichosos ellos.

Ver en directo cómo se desarrolla este milagro es una oportunidad a tu alcance que no deberías perderte.

Felicidades a todos, y gracias por los dones recibidos.

jueves, 21 de julio de 2022

Plan de fuga

F.G. Despegue. Lomos de Orios. 07.2022.

El ansiado sueño de evasión se materializó, inapelable, al amanecer. 
Buen viaje.

viernes, 14 de mayo de 2021

Alquimia

F.G. Límite. Objeto encontrado. 04.2021. Fragua del Pájaro en Lomos de Orios.

(...) Las gentes curiosas y pacientes que saben permanecer al lado de las fraguas y los hornos, esperando las transformaciones, sabrán que de pronto algo pasa de un color a otro por efecto del fuego. Y así ocurrió al final de la tarde. El calor del sol calentó tanto los colores del crepúsculo, que acabó esmaltándolos como un cobre de Limoges. Y en esos colores se incrustaba, no se pregunte cómo, igual que trozos de vidrio, el canto disforme y monótono de las primeras aves nocturnas, autillos y mochuelos. Estoy tratando de decir que la tarde acabó como una joya visigoda, tosca, sublime."

Andrés Trapiello. Quasi una fantasía. Salón de pasos perdidos 23. Ediciones del Arrabal. Madrid, 2021.
F.G. La rosa de los vientos. Objeto encontrado. 04.2021. Fragua del Pájaro en Lomos de Orios.
Se quejan los unos de que los otros le han dado a Andrés Trapiello un premio (la medalla de oro de la ciudad de Madrid) y ni los otros ni los unos saben de los sobrados motivos -los motivos reales, más allá de la maniobra de conveniencia coyuntural- que le hacen merecedor de ese o de cualquier otro premio, se lo dé quien se lo dé y donde sea que se lo quieran dar. 
F.G. Escudo. Ensamblaje de objetos encontrados. 04.2021. Fragua del Pájaro en Lomos de Orios.

miércoles, 13 de enero de 2021

Vivir sin dibujar

F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.

"Dibujar es entender el mundo, dejar que la imaginación fluya y el tiempo se detenga. Es aprender la forma de las cosas, los tamaños y los colores; a contar objetos y narrar historias. Dibujando se adquiere la noción del espacio y, con ella, la orientación en el universo —la propia casa, el árbol, la casa de los otros, el pueblo entero, la tierra completa…—. Y el sol. Las estrellas. La familia. Los que no son la familia. Los demás. La comunidad y la diversidad en las comunidades. La empatía. Resolver conflictos pacíficamente, pues el dibujo es un modo innato de acercarse a los acontecimientos desde uno mismo y negociarlos con los otros.
F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.

El dibujo es el gran intermediador en la infancia, preparado para decir lo que, muy niños aún, no somos capaces de expresar con palabras. Luego, en los años postreros de la vida, dibujar pasa a ser una estrategia de fijar los recuerdos. Aún aprendo, titula Goya el emocionante dibujo del Álbum de Burdeos. Lo ejecuta apenas dos años antes de su muerte y muchos lo leen como un autorretrato. En él, un hombre de avanzada edad, sostenido por unos bastones, camina. Sigue recorriendo la existencia. El viejo Goya aún dibuja y usa el dibujo, también entonces, para seguir aprendiendo.
F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.
Porque el dibujo nos ofrece desde el principio las herramientas para iniciarnos en el arte de trazar, de calibrar, incluso de ponderar y analizar. Desde la visualidad —que se internaliza a través del dibujo— se libra la batalla más fascinante desde la cual es posible transformar las mentalidades. La visualidad posibilita reflexionar sobre los estereotipos de género o coloniales: frente a la nuestra, muy visual, hay otras culturas preeminentemente auditivas o táctiles y hasta incapaces de asimilar la bidimensionalidad, tan obvia entre nosotros.
F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.
Después, cuando empezamos a escribir, jugamos a dibujar nuestra primera letra, a controlar nuestro pulso más allá de los pulgares sobre el teclado. La caligrafía, como el latín o las matemáticas, forjan el desarrollo del individuo; contribuyen, igual que las artes integradas en el programa educativo como parte esencial, al progreso de los y las estudiantes, algo que, reforma educativa tras reforma educativa —y temo que esta seguirá idéntico destino—, sigue faltando a nuestro alumnado, incluso en la etapa universitaria: capacidad de análisis, sentido crítico y habilidades para el debate a partir la reflexión moderada.
F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.
Me comentan los colegas, desde la primaria a la universidad, que en la nueva enésima reforma sin consenso no se va a dibujar mucho, a pesar de las peticiones de numerosas plataformas de educadores, que aspiraban a reforzar lo que para algunos sigue siendo básico en la formación. Aunque, bien visto, no sé de qué me extraño: la educación artística, reforma tras reforma, ha sido tratada como “una maría”. Ahora la religión se sustituye por la tecnología —a menudo una nueva religión—. Al final, poco importa de dónde vengan los cambios. Volveremos a vivir sin dibujar."

Estrella de Diego. Vivir sin dibujar. Horario flexible. El País, 24.12.2020
F.G. Dibujo encontrado en Lomos de Orios. 08.2019.

miércoles, 4 de marzo de 2020

A pie de calle

F.G. Las nieves perpetuas en Castroviejo Librero. Portales 43, Logroño. 03.2020.
Estos días se ha inaugurado, muy discretamente, como requiere la ocasión, lo que podríamos llamar "mi segunda exposición". Se trata de la exhibición a pie de calle de "Las nieves perpetuas" y está en el escaparate de la Librería Castroviejo, de Logroño, en una pequeña vitrina, acompañando al libro con los diarios escritos por Edmond de Goncourt sobre los sucesos de la Comuna de París, recién editado por Pepitas de Calabaza, que ha elegido esa obra para ilustrar la portada.
Portada con Las nieves perpetuas fotografiadas en la exposición de Lomos de Orios.
Me hace especial ilusión cuando pienso que quizá le pueda interesar a cualquier paseante curioso como a mí me sirvieron en su momento cosas estimulantes que vi en escaparates de esa zona: las pinturas de Miguel Soriano y Enrique Blanco Lac, las carátulas de muchos discos entonces inalcanzables, las portadas de los libros de Daniel Gil, las ferreterías, las tiendas de instrumentos musicales y cámaras fotográficas,... 
F.G. Cambia de bando. Collage de imagen (destrucción de la Columna Vendôme durante la Comuna de Parísy palabras encontradas. 06.2019.
Otros mundos que están en este, a la altura de los ojos, sin pedestal.

miércoles, 15 de enero de 2020

Calma

F.G. Flor de pasión. Ensamblaje de objetos encontrados. 08.2019.
Cuando empezó a valorar la posibilidad de tomarse a sí mismo en serio y, en consecuencia, sopesar con calma, tranquilamente, la conveniencia de hacer cualquier cosa de provecho con su incierto futuro comprendió, sorprendido, que ya no le quedaba tiempo.
F.G. Flor de pasión. Ensamblaje de objetos encontrados. 08.2019.