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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Planisferio

F.G. Planisferio. 2025.

Encontramos el planisferio en bruto en el viejo camino de herradura que asciende desde La Unión a Clavijo, paralelo al trazado de la carretera.

Es la tapa de un bidón que seguramente se utilizó en alguno de los asfaltados y que habría caído hace tiempo por el barranco, durmiendo el sueño de los justos entre jaras y retamas, junto a buitres y ciclistas agrestes.

A pesar del barro que lo cubría sus cualidades saltaban a la vista, y, como su tamaño dificultaría el paseo previsto, lo dejamos donde lo encontramos, pero dándole la vuelta.

Cuando regresamos tres o cuatro meses después el objeto seguía en su lugar pero impoluto y brillante a causa de la asombrosa cantidad de lluvia que cayó aquella primavera.

El "mapamundi" estaba perfecto, y me recordó la popular imagen de la NASA tomada desde el Apolo 17 rumbo a la luna en la que se podía apreciar por primera vez, globalmente, la asombrosa belleza del planeta azul.
Los relieves eran perfectos, plausibles para mi intención sin necesidad de amoldarlos. Solo había que pasarles la radial por algunas zonas para realzar las cualidades de la orografía sugerida en el metal, y contrastar sus texturas y color: pulir y abrillantar. Dibujarlo.
El planisferio en Lomos de Orios. Otoño de 2025.
Para eso conté con Roberto Pajares Pájaro, mi cómplice en el colectivo Chapa y Pintura, y experto en batallas con la geografía y contra los elementos.
El origen de las tormentas. 2023. Chapa y Pintura (Francisco Gestal y Pájaro)
Lo pasamos muy bien creando mundos. 

(Puedes verlo en la Casa de los periodistas, de Logroño, hasta el 23 dediciembre de 2025, dentro de mi exposición breves bellezas muertas).

martes, 4 de noviembre de 2025

Una herrería en el escaparate de Castroviejo Librero

El herrero y su cuadrilla (2019) en Castroviejo Librero. Noviembre de 2025. Fotos de F.G.

El herrero y su cuadrilla es un ensamblaje de objetos encontrados en la fragua de Roberto Pajares, Pájaro, durante la feliz temporada en la que Araceli y él me dieron cobijo para preparar mi primera exposición, ropavieja, en la ermita de Lomos de Orios, allá por el lejano otoño de 2019. 

El Pájaro en acción. Lomos de Orios, 2019.

Las maravillas que iba descubriendo y la generosa disponibilidad y sabiduría de Pájaro me llevaron compulsivamente a ir haciendo sobre la marcha una pieza con mucho de creación espontánea, bastante azarosa, sin intención precisa (salvo el recuerdo de algunas obras de Giacometti, como el singular Proyecto para una plaza, que atesora la Fundación Peggy Guggenheim, o las numerosas Plazas desiertas atravesadas por grupos de caminantes ensimismados). 

En este caso, mi aspiración era reflejar, más que un transitable espacio abierto, la ocupación más o menos caótica de un lugar cerrado. El extraño título surgió a partir de las historias que me contaba Pájaro sobre la función de lugar de encuentro y mentidero que solían tener las herrerías en los pueblos serranos, donde los hombres se guarecían de las inclemencias de la vida al calor de la lumbre y del alcohol, de los chascarrillos y de las revistas ilustradas. Me acordé del libro de C.J. Cela titulado "El gallego y su cuadrilla" y de sus personajes atrabiliarios, y una cosa llevó a la otra.

La obra estuvo instalada en la plaza que sirve de atrio a la ermita, en la zona de paso hacia la sala de la Cofradía que acogió el resto de las obras. La intemperie, en forma de lluvia, heladas y nieve, quizá no templó el metal, pero seguro que le dio el hermoso color y la textura que conserva. 

La pieza me sigue gustando, y por eso la he elegido como  entrega número cincuenta y dos de mi fragmentaria exposición a la altura de los ojos y a pie de calle, que podrá verse en la vitrina de acceso a Castroviejo Librero, en la logroñesa calle de los Portales, a lo largo del mes de noviembre.

Acompañan al herrero y a su cuadrilla tres excelentes libros, muy distintos, que ayudarán a pasar el otoño a quien se atreva con ellos: una monografía sobre Giorgio de Chirico y la ciudad metafísica y sus desarrollos enigmáticos, llenos de ambigüedad y misterio, estudiados por Ara H. Merjian a la luz del influjo de Nietzsche, cuya obra fascinó a este pintor capital en el arte del siglo XX (también muy aficionado a las plazas); el magnífico catálogo de la exposición sobre Robert Rauchenberg que la Fundación Juan March ha preparado para conmemorar el centenario de su nacimiento, centrado en el análisis del papel primordial que concedió a las imágenes fotográficas, propias y ajenas, en su polifacética obra, plenamente vigente y cada vez más influyente; y una muy completa antología poética (1989-2024) de la obra de José Luis Piquero, que ha seleccionado Rodrigo Olay para la editorial Renacimiento, bajo el esperanzador título de Todo va a salir bien

Es lo que os deseo a vosotros, queridos lectores, y os pido encarecidamente que no nos olvidemos de los palestinos.

lunes, 3 de febrero de 2025

Vida y milagros de Pájaro, que sigue volando a su aire


Muy de vez en cuando, y seguramente más por atender a la reiterada petición de sus seguidores (que somos legión) que por interés propio o necesidad personal, Pájaro abandona su preciado retiro en las montañas para trasladar durante un breve tiempo los frutos de su trabajo creativo al valle, a cualquier valle. 

En esta ocasión ha ocupado el hermoso espacio de la galería La Lonja 39/41, en Logroño, con una gozosa selección de pinturas, dibujos y esculturas en buena medida recientes, aunque acertadamente acompañados por obras fundamentales de su trayectoria, como la serie de exvotos, que, por sus características y formato, apenas han salido de la ermita de Lomos de Orios, el lugar donde y para el que se concibieron. 
A pesar de no tener ninguna pretensión de muestra antológica, el título elegido, Vida y milagros, da al conjunto la dimensión de una "memoria personal" en la que se puede ver una parte significativa de lo que va dando de sí la peripecia vital de artista tan singular, desvelando cuánto hay de admirable en tantos logros conseguidos contra viento y marea. 
La exposición atestigua una fértil trayectoria de intensidad libérrima, al margen de las modas, del mercado y de los cantos de sirena, y en tan fecundo camino se aprecia cada vez mejor su voluntad de expresar tan solo aquello que siente como esencial, reduciendo su intervención a lo imprescindible para que los materiales elegidos, a menudo seleccionados de su entorno vital, transmitan tanto como sean capaces acerca del tiempo y sus efectos, de una manera cada vez más delicada, más equilibrada, casi silenciosa. Y lo consigue, reiterando el milagro hasta llegar a hacerlo cotidiano, necesario, natural.

La hermosa serie de dibujos que titula Los milagros del agua refleja magníficamente una de las líneas de trabajo menos conocidas de Pájaro, que es su intervención en espacios naturales a través de procedimientos no invasivos, adaptándose a las cualidades del lugar y contando con la azarosa intemperie, el desarrollo vegetal y el imprevisible dinamismo de la fauna y el paso del tiempo. 


En este caso los dibujos recrean una intervención demorada a lo largo de los años que crece paulatinamente en unas charcas de regadío junto a los viñedos arcillosos al este de Calahorra. 
La exposición de Pájaro se expande hacia otros tiempos y otras latitudes a través de una larga serie de audiovisuales en los que se recogen algunas de sus intervenciones artísticas y pedagógicas, solo o en compañía de otros (músicos, activistas, científicos, agitadores plásticos,...), que sirven para refrescar la memoria de los viejos aficionados y para informar a los más jóvenes acerca de un camino personal arduo, exigente, tan cuajado de incertidumbres como de certezas, tan placentero como ingrato, tan desazonante como irrenunciable, tan necesario, tan autónomo.
Me atreveré a decir, asumiendo el riesgo de cabrearlo irreparablemente, que su proceloso camino puede ser considerado modélico, ejemplar. 
Aunque, por exigente, quizá no se le deba recomendar a cualquiera. 
Puede que tan solo a los fervientes seguidores de San Juan de la Cruz, que en los Avisos espirituales en los que se refiere a "las cinco condiciones del pájaro solitarioque ha de tener en cuenta el alma contemplativa para estar por encima de las cosas transitorias, menciona expresamente estrategias tales como la necesidad de irse a lo más alto para no sufrir compañía, haciéndose amigo de la soledad y del silencio; afilar el pico para buscar la inspiración que flota en el aire; dejarse llevar desapasionadamente y cantar suavemente en la contemplación y el amor. 
Todo un programa. 
Sorprendente coincidencia, sin duda. 
Como a la medida.
Igual de apropiado para artistas (viejos o jóvenes) y para gente que no aspire a otra cosa que a estar despierta, por encima de la propaganda y el ruido.
Ahí estará Pájaro, como referencia segura.
En la sierra y en los valles.

Roberto Pajares, Pájaro
Vida y milagros
La Lonja 39/41. Logroño
Hasta el 15.02.2025



miércoles, 18 de diciembre de 2024

Relámpago ( ... y trueno)

F.G. Relámpago. 2024.
Son frecuentes en los accesos a los templos japoneses unas "serpentinas de papel" a través de las que quienes las hacen y cuelgan manifiestan su relación con lo sagrado. De poco más que una cuarta, conviven bien con la arquitectura y la naturaleza, y su ligereza las mantiene en habitual movimiento. Son fascinantes, y su zigzagueante dinamismo explica que sean conocidas como "rayos".

F.G. Parque Ueno Onshi. Tokio. 03.2024.

F.G. Fukakusayabunouchicho. Kioto. 04.2024.

Tenía en el taller una chapa de latón que había sobrevivido a la fotografía que soportaba, y pensé ponerla en circulación aplicándole las técnicas de la papiroflexia, pero en la herrería de Pájaro. Calcular, dibujar, cortar y doblar, y luego quemar el resultado para anular óxidos y brillos, para después sobar el plegado hasta romper su tersura inicial y pandearlo hasta hacerlo más amable y atractivo a la vista, más sugerente, más flexible.

En esta exposición sobre la luz y las sombras quise complementar la idea brillante del relámpago con la profunda ronquera del eco lejano y tardío del trueno, y esponjé el artilugio para darle volumen, contrastar sus partes y generar sombras de variada intensidad y dinamismo, y, de paso, convertirlo en un ruido secreto, en un trueno cautivo. 

Lo separé de la pared todo lo razonable, pero pienso que donde estaría muy bien es debajo de un árbol, sometido a las inclemencias y benevolencias del cambiante tiempo y sorprendiendo con la portentosa profundidad de su bajo a los distraídos. 

F.G. Imanol Legross y Carlos Traspaderne preparando el relámpago en la Casa de la imagen. 11.2024.

Por eso me gustó que Jesús R. Rocandio y Jorge Elías eligieran este relámpago para anunciar el baile de luces y sombras desde lo alto de la fachada de la Casa de la imagen. 
Seguro que, antes o después, acabamos encontrando el árbol.

(Lo puedes ver y escuchar en la Casa de la Imagen, de Logroño, hasta este viernes, 20 de diciembre, dentro de mi exposición luz y sombras)

martes, 17 de diciembre de 2024

Jardín de invierno

F.G. Jardín de invierno. 2024.

Cuando acordé con Jesús R. Rocandio esta exposición en la Casa de la imagen le comenté mi deseo de hacer una obra específica para ocupar adecuadamente, con la dimensión imprescindible (150 centímetros de diámetro), el marco singular en el que la quería ubicar: uno de los dos arcos de medio punto del siglo XVIII a través de los que la ciudad y el edificio cruzan sus miradas.

Quería que fuera un reclamo poderoso, una llamada al exterior (a la plaza y a sus transeúntes) que, además de mostrarse, dejara ver todo lo demás sin interferir en el interior de la sala. 

Como pretendía que emergiera del suelo pensé en un material que ya había utilizado anteriormente (los "alambrones" que abrazan durante el transporte a las largas barras de hierro que luego se utilizarán para armar los encofrados en las obras públicas) pero trabajándolo con la intención contraria: 

F.G. Las flores que no te llevo. 2020.

frente a la ligereza del ramo de Las flores que no te llevo, sostenido exclusivamente por sus largos tallos, ahora necesitaría un círculo compacto que definiera y diera estabilidad a una especie de corona vegetal entrelazada de la que se elevarían cortas ramas que (contando con la previsible colaboración de las sombras de la iluminación artificial) acabarían dándole a la obra cierto aire de rodete de ramas, de pequeño jardín cerrado delimitado por un denso muro vegetal.


Hice la pieza con Pájaro en la herrería de Lomos de Orios mientras veíamos a través del bosque cómo iba llegando el otoño a toda velocidad, y la dimos por terminada, satisfechos, con las primeras nieves.

Durante el montaje de la exposición, al jardín le salió un precioso eco vertical de luz y sombras en la pared contigua, y la luna compareció con todo su poderío en forma de otro círculo perfecto para la inauguración, fenómeno que, satisfecha y previsible, está repitiendo durante esta última semana de apertura al público.

Jorge Elías. Cartel (inédito) para la exposición, partiendo de una foto de montaje. 

(Lo puedes ver en la Casa de la Imagen, de Logroño, hasta este viernes, 20 de diciembre, dentro de mi exposición luz y sombras)

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Las herramientas de Alfredo

F.G. Idolillo esbelto e Idolillo tocho. 2024.
Del ajuar laboral de Alfredo Rodríguez, que fue tan excelente carpintero como persona, su hija Teresa me ha regalado unas preciosas herramientas de las que aquel se sirvió durante décadas para acometer sus delicados y variadísimos trabajos.
Siempre he tenido debilidad por las herramientas, seguramente porque han formado parte de mi entorno familiar, y cada vez les presto más atención. 
F.G. Idolillo Brancusi e Idolillo giróvago. 2024.
Me gustan por su humildad, por su forma sencilla y funcional, por su eficacia y versatilidad; porque son duraderas y resistentes, económicas, de muy escaso mantenimiento y sin gastos de conservación o consumo; 
F.G. Idolillo tocho. 2024.
porque fueron creadas pensando en la escala y las necesidades humanas, a la medida de la mano y de la mirada; me gustan por ser intuitivas, y porque en consecuencia no necesitan instrucciones y apenas aprendizaje; 
F.G. Idolillo Brancusi. 2024.
también me gustan por el nombre genérico que las agrupa y por los particulares de su enorme variedad, que casi siempre enuncian precisa y directamente lo que son y nada más; también me gustan sus hermosos sinónimos, tales como "utensilio", o "artefacto", o "artilugio", o tantos otros creados desde el afecto y por el apego, por la amigable complicidad entre útil y usuario; 
F.G. Idolillo esbelto. 2024.
me gustan mucho porque pasaban de mano en mano, como parte de herencias o como regalo, porque en ellas no cabía considerar la obsolescencia ya que no están sujetas a las modas ni al capricho, y porque me recuerdan un precioso poema de Bertolt Brecht que empieza confesando que "de todos los objetos, los que más amo son los usados. (...) Impregnados del uso de muchos, a menudo transformados, han ido perfeccionando sus formas y se han hecho preciosos porque han sido apreciados muchas veces"; 
F.G. Idolillo giróvago. 2024.
me gustan por las altas prestaciones que posibilitan desde su humildad, tan arraigada en la tradición y en consecuencia insuperable; me gustan porque extienden el cuerpo de quien las usa, dándole alas y haciendo posibles los frutos de su imaginación; porque nos fortalecen supliendo nuestras limitaciones; porque lo hacen todo más fácil, y a veces hasta lo hacen posible.

F.G. La Venus fértil. 2024.
También me gustan por su equilibrada belleza, y especialmente por su capacidad evocadora, porque siempre que veo colecciones arqueológicas o etnográficas veo en aquellos lejanos tesoros, en sus idolillos y en sus enseres, la raíz y las manos que crearon las herramientas de las que todavía hoy nos servimos, el recuerdo de lo que somos. 
F.G. La Venus de la madera. 2024.
Y también me gustan porque me recuerdan a los amigos (Balanza, Pájaro, Monta, Reyes,...) que me regalan su tiempo y me prestan herramientas y atenciones, compartiendo conmigo sus privilegiados espacios de creación y sueños. Y porque me recuerdan a Alfredo.
Aspecto del montaje de luz y sombras, con algunas de las herramientas de Alfredo. Foto Casa de la imagen.
(Las puedes ver en la Casa de la Imagen, de Logroño, hasta el 20 de diciembre, dentro de mi exposición luz y sombras)