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domingo, 7 de diciembre de 2025

La bailarina española: disciplina y juego

F.G. Bailarina española. Ensamblaje de objetos encontrados. 2025.
Cuando mi amigo Jacinto Viguera me regaló un magnífico compás sin función conocida en la vieja bodega familiar, sentí alegría, agradecimiento y una apremiante necesidad de intervenir para estar a la altura de mis recuerdos, haciendo algo interesante con el "bípedo articulado".
El regalo vino acompañado, entre otras cosas, de un enorme tapón de corcho y madera que en tiempos cerraría un depósito de grandes dimensiones, y atender a un desafío me llevó a intentar resolver el destino de los dos.
Joan Miró. Bailarina española. 1928. MNCARS. Madrid.
Hay en la colección del Museo Reina Sofía una obra de Joan Miró que siempre me ha fascinado: se trata de un enorme collage en el que, en 1928 y embarcado en la deriva antipictórica que involucraba a buena parte de la vanguardia artística europea, decide incluir, regidos por un sobrio esquematismo, materiales desechables y objetos encontrados: "un recuadro de papel de lija incluye una «V» invertida dibujada a lápiz, bajo la que se aplica un recorte de papel con la imagen del zapato de una bailaora de flamenco. La línea vertical de la izquierda es una estilización de su cuerpo, mientras que la cabeza estaba representada por una pequeña peana circular atravesada por una pluma, de la que solo queda la marca. La obra, procedente de la colección de André Breton, fue considerada por el poeta Paul Éluard como «la pintura más desnuda que pueda imaginarse»", según relata la hoja de sala del museo. Formaba parte de una serie de cuatro, todos titulados "Bailarina española", y la del Reina es considerada la mejor, junto con la del Beaubourg parisino.
Joan Miró. Bailarina española. 1928. Centre Pompidou. París.
Me pareció que podría ser una línea de trabajo adecuada para ensamblar los objetos prácticamente antagónicos pero que enseguida demostraron un atractivo magnético, y me planteé la posibilidad de ensayar, bajo la metáfora de la "bailarina española", un arriesgado ejercicio contra la ley de la gravedad y a favor del equilibrio inestable y la levedad, a favor del vuelo libre y, de paso, un homenaje explícito al maestro Miró, que tanto, tan bien y tan perdurable nos ha enseñado a los amantes del arte y de la poesía visual.
Los dos brazos articulados debían permanecer íntegramente a la vista, sin clavarse en el cilindro compacto de madera y corcho, y mientras uno marcaba el centro de la superficie y establecía su eje, el otro la desbordaba como en una alegoría de la danza. 
F.G. El cuaderno de "breves bellezas muertas". 2025.
La intención estaba clara y en el dibujo parecía fácil, porque el papel lo aguanta todo, pero llevarlo a feliz término y con la estabilidad necesaria requirió de la competencia técnica y el ingenio de José Carlos Balanza, que resolvió con delicadas operaciones de ocultas ingenierías los problemas generados por el escaso peso y la irregularidad de la base, evitando el desplome del compás.
Un complejo ejercicio de rigor y fantasía.
(Puedes verla en la Casa de los periodistas, de Logroño, hasta el 23 de diciembre de 2025, dentro de mi exposición breves bellezas muertas).

martes, 17 de enero de 2023

Los asombrosos mundos de Carles Gelabert

Carles Gelabert. El vuelo del suelo. 01.2023. Fotografías de F.G.
Nos convoca Roberto Pajares Pájaro para disfrutar en la ermita de Lomos de Orios de una nueva exposición bajo el tan sugestivo como inquietante título de El vuelo del suelo, y el contenido es francamente asombroso por más de una razón.
La historia que nos cuenta Carles Gelabert en tan singular lugar comienza hace mucho tiempo caminando, y dibujando de forma pormenoriza sus hallazgos y asombros en cuadernos de campo que, por la delicada riqueza de su contenido, se convirtieron -más allá del mero material utilitario de recuerdo o instrumento de análisis para escribir su tesis doctoral de Bellas Artes sobre el inventario y catalogación de la arquitectura popular de Mallorca- en auténticos libros de artista. 

Lo que recogen esos dibujos (sin duda l
a mejor estrategia para conocer un territorio y entenderlo, quizás la mejor manera de llegar a quererlo) son vestigios de un largo viaje (¿vocacionalmente eterno?) guiado por la curiosidad a través de su isla, llena de peculiaridades materiales y constructivas, aunque esencialmente similares a las formas de arquitectura popular que perviven en todo el ámbito mediterráneo y del próximo Oriente, que siguen en buena medida los modelos milenarios de origen mesopotamico y se fueron trasladando hacia occidente paulatinamente a través del influjo cultural de egipcios, griegos y romanos. Casi siempre, arquitectura sin arquitectos, como la llamó Bernard Rudofsky en su ya lejana exposición en el MoMA.
En ese arduo trabajo de campo guiado por el dibujo, a Carles Gelabert le ha interesado, naturalmente, el paisaje, y dentro de él, como una excrecencia virtuosa, las manifestaciones de la cultura material, los restos de la presencia humana (espacios protectores para la vida, microcosmos acogedores, pequeñas comunidades urbanas, viviendas, refugios, cuadras, cavidades, parideras, cercas, observatorios,...) generados sobre la tierra como prominencias o bajo ella como excavaciones, asomadas al abismo o a la maravilla cotidiana, siempre integrados, discretos, con vocación de perdurar frente a la inclemencia exterior, frente a la hostil inmensidad que nos rodea. Una ingente labor en la que el dibujante se arropa con el bagaje complementario del etnógrafo, del antropólogo y del arquitecto, aunque guiado siempre por la precisa estrategia del artista en su dimensión más poética, transcendiendo del documento para recrearlo a través de su privilegiada sensibilidad en obras imaginativas, fantásticas, surreales, bañadas a menudo por el imaginario que nos han aportado las leyendas y la historia del arte.
Carles Gelabert suele partir para sus creaciones de materiales encontrados en sus paseos y seleccionados por sus cualidades (volumen, forma, color, texturas, adherencias, líquenes), de muy diversa procedencia (minerales, vegetales o animales, terrestres o acuáticos, marinos o aéreos), y los afronta con la minuciosa pericia de un orfebre o un calígrafo iluminador, provocando la sorpresa y recreándose en los juegos de escala y los trampantojos, en los enriquecimientos recíprocos de las luces y las sombras, en las fantasmagorías. En contraste con ese virtuosismo sofisticado otras veces opta por técnicas primarias de talla o grabado con características similares a las de los petroglifos neolíticos.
En la exposición se pueden distinguir cuatro ámbitos claramente: 
- La sala principal está dominada por la luz y el aire, y las construcciones petreas se recortan aisladas, orgullosas y humildes sobre el fondo homogeneo.
- El espacio "fantástico" del fondo lo pueblan penumbra, profundidades marinas y quimeras aéreas, con el misterio como personaje omnipresente. Es el reino de los pecios, y en él vuela el cortometraje del comisario de la exposición, Juanma Valentín.
- Hay un espacio “metafísico”, el más escenográfico, en el que una serie de blancas construcciones ingrávidas provocan poderosas sombras que dan profundidad y misterio a la arquitectura del viejo almacén que las abarca.
- Por último, en el zaguán, un precioso retablillo montado sobre el amenazante hueco que ha dejado en el muro una vieja colmena y que enmarca, en medio del torbellino, tres construcciones pendientes en la cuerda floja
 entre un abismo y otro. Pura magia.
En toda la muestra es evidente el gusto surreal manifestado de formas diversas y complementarias, y se puede entender como un catálogo de los otros mundos que hay en este mundo, y como un recordatorio de que, para verlos, sólo hay que aprender a mirar.
La preciosa exposición, además del placer inmediato de su disfrute, provoca las ganas de saber más, de conocer mejor el sofisticado funcionamiento de las manos y el cerebro de su autor, los pormenores del demorado proceso de transformación de sus hallazgos en fascinantes creaciones personales. Estas "maquetas" (parádeigmas) quizá sean su intento por mantener despierto un reflejo perdurable de lo que fue la vida, una forma de preservar esa memoria perdida de la que poco más que muy escasos vestigios materiales nos quedan, unas maquetas que en las culturas mediterráneas orientales eran conocidas, significativamente, como "casas del alma".
Ningún lugar mejor que Lomos de Orios, y al cuidado del santero Pájaro, otro mago, para albergar este regalo, porque la ermita y su entorno tienen muchas de las cualidades que sintonizan como por ósmosis con tan bella colección. Se da en este caso una rara confluencia ideal para despertar en cualquier espectador lo que Rachel Carson llamó "el sentido del asombro".

Un regalo de año nuevo que nadie se debería perder.




lunes, 5 de septiembre de 2022

Cuestión de distancia

Elemento publicitario de la exposición Frutas de diseño. Centre del Carme, Valencia. Foto de F.G.

"Es necesario ser un genio como Paul Éluard para escribir: «La terre est bleu comme une orange.» «La tierra es azul como una naranja.» Después de eso, ya te puedes echar a dormir para el resto de tus días.(...)"

Milena Busquets. Las palabras justas. Anagrama, 2022.
"Blue Marble" (canica azul) de 2012. NASA.

Llamarle "canica azul" tampoco está nada mal.

miércoles, 4 de marzo de 2020

A pie de calle

F.G. Las nieves perpetuas en Castroviejo Librero. Portales 43, Logroño. 03.2020.
Estos días se ha inaugurado, muy discretamente, como requiere la ocasión, lo que podríamos llamar "mi segunda exposición". Se trata de la exhibición a pie de calle de "Las nieves perpetuas" y está en el escaparate de la Librería Castroviejo, de Logroño, en una pequeña vitrina, acompañando al libro con los diarios escritos por Edmond de Goncourt sobre los sucesos de la Comuna de París, recién editado por Pepitas de Calabaza, que ha elegido esa obra para ilustrar la portada.
Portada con Las nieves perpetuas fotografiadas en la exposición de Lomos de Orios.
Me hace especial ilusión cuando pienso que quizá le pueda interesar a cualquier paseante curioso como a mí me sirvieron en su momento cosas estimulantes que vi en escaparates de esa zona: las pinturas de Miguel Soriano y Enrique Blanco Lac, las carátulas de muchos discos entonces inalcanzables, las portadas de los libros de Daniel Gil, las ferreterías, las tiendas de instrumentos musicales y cámaras fotográficas,... 
F.G. Cambia de bando. Collage de imagen (destrucción de la Columna Vendôme durante la Comuna de París) y palabras encontradas. 06.2019.
Otros mundos que están en este, a la altura de los ojos, sin pedestal.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Las palabras armadas

Tristan Tzara y Paul Eluard. Hojilla volandera dadaísta ("papillon dada"). 1919.

"Nadie logra meterme tanto espanto como esos que gustan de decir con una espeluznante complacencia: `Es un proceso ab-so-lu-ta-men-te  i-rre-ver-si-ble´. Toda esa serie de palabras que empiezan por in y terminan por ble: irreversible, imprescriptible, inalienable, inamovible, inmarcesible, irrenunciable, inexorable, ineluctable, etcétera, ¡no sé qué especie de lívida oscuridad pretende convocar en derredor de todo el horizonte, sulfurando la atmósfera de tanta malevolencia y amenaza! No se diría, en verdad, sino que todas ellas quieren al fin decir una y la misma cosa, cual si hubiesen nacido de una única palabra, que se multiplicó en ejército para rodearnos y aterrorizarnos."

Rafael Sánchez Ferlosio. Imble, 1. (Recogido en Campo de retamas. Random House, 2015)

Alfred Jarry. Ubu Rey. 

martes, 26 de agosto de 2014

Otros mundos

                                                                                                Monimoon.com

"Hay otros mundos, pero están en este.
Hay otras vidas, pero están en ti".
Paul Eluard.


Concretamente en el almacén de tus sueños, arrumbados entre tantas decisiones postergadas.