"Comprende amor,
no me dejan regresar.
Compréndelo,
mientras dejas de llorar.
por volverte a abrazar!
Compréndelo,
no me dejan regresar.
Habrá que esperar,
habrá que esperar,
la fiesta al final,
al final.
Ahora soy viento
y te acaricio y deseo más.
Tan sólo aliento
que se niega a despertar.
¡cómo siento que sea tarde ya!
Tan sólo aliento
que se niega a despertar.
Sólo hay que esperar,
habrá que esperar,
la fiesta al final,
al final.
Mientras esperas lee esta carta
que no es de amor, es de amar.
La misma tarta
que partiste partirás.
Habrá que esperar,
sólo hay que esperar,
hay una fiesta al final,
al final.
Los enemigos. La carta que no. (Incluida en el LP Tras el último no va nadie. 1994)
En una entrevista reciente, Josele Santiago afirmaba que, en el caso de tener que elegir una canción de entre el deslumbrante repertorio de Los Enemigos, esa sería La carta que no, escrita con Fino Oyonarte como homenaje y recuerdo a su compañero Lalo Cortés, muerto demasiado joven en un accidente de tráfico.
La incombustible canción puede entenderse como otra forma de decir lo que César Vallejo expresó en un simple verso: "Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte".
En un día de recuerdo, aunque sin ninguna esperanza, todo ayuda y poco alivia.
Arriba los corazones, a pesar de todo.
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