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viernes, 26 de septiembre de 2014

Nunca es tarde

Cartel del circo Forepaugh & Sells Brothers. Circa 1930.
A cualquier edad y con cualquier bagaje intelectual, con o sin condiciones auditivas o vocales, usted puede tocar un instrumento y hacer mucho ruido, solo o (mejor todavía) en compañía de otros.


Cartel del circo Barnum & Bailey. 1898. Nueva York.

Matrícula abierta. Flexibilidad horaria. Precios populares, con subvenciones y descuentos a pirómanos. 



Grupos reducidos. Barra libre. Especial atención a los hechos diferenciales. Satisfacción garantizada. 


 

















Desafine a conciencia, con o sin conocimiento, y sin pensar en las consecuencias, que es de muchas risas.


Hágase un virtuoso del raca-raca y no se preocupe, que casi nunca pasa nada.


viernes, 25 de abril de 2014

Siempre aprendiendo

Cristina García Rodero. Visita escolar al Museo del Prado.
La curiosidad es el mejor motor de la vida. Detrás de ella suele haber una inclinación natural y el cultivo incesante de unas cualidades, innatas pero perfectibles.

Sello de correos conmemorativo de Josef Albers, que no dejó de aprender y enseñar.

Nunca se acaba de aprender, cada uno en la medida de sus capacidades, circunstancias e intereses, pero hasta de los desengaños y los fracasos (de ellos especialmente) se sacan lecciones provechosas, por más que duelan.

Francisco de Goya. Aún aprendo.1825-1828. Museo del Prado.
Eduardo Chillida decía que “la clave del arte es hacer lo que no se sabe hacer, porque lo que se sabe hacer ya está hecho. Y el que hace lo que sabe hacer está perdiendo el tiempo”. 
Hacemos, pues, para saber hacer, para seguir aprendiendo a hacer. 
En el fondo es como vivir: aprendemos a hacerlo mientras vamos haciéndolo. Mientras dura.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Aprender a escuchar


Un oído medio. Ni bueno ni malo.
La forma en la que experimentamos el sonido y el partido que le sacamos tiene una gran importancia en nuestra vida, tanto en lo estético como en lo meramente práctico. A escuchar, como a todo, se aprende. Sólo se requieren interés y atención, y los beneficios pueden ser grandes y para siempre.

Minute of listening es un proyecto de pedagogía musical que propone el aprendizaje creativo del mundo del sonido a partir de la puesta en marcha de dos motores principales: curiosidad y reflexión. Según sus planteamientos, con un minuto diario de escucha atenta en el aula y las enseñanzas que de ello se derivan, puede ser suficiente para desarrollar la capacidad de escuchar de manera activa, concentrada e imaginativa. Eso y educación: estimular la discusión, explorar y compartir ideas, enriquecer el vocabulario expresivo y emocional, aprender las cualidades técnicas del sonido y unas pocas cosas más. Tan entretenido como interesante. Una buena inversión en cualquier caso, ya que el oído nos puede suministrar (si lo desarrollamos) inagotables cantidades de placer y conocimiento a lo largo de la vida.


Canción infantil en la isla de Suomenlinna, Helsinki.
Finlandia. 07.2013.

Louise Bourgeois. Oreja. 2002.

Pero nunca es tarde para empezar a aprender, y no hay que dejar en manos de la escuela toda la responsabilidad. 
Vamos allá. 
Una de las cosas que puedes hacer, cualquiera que sea tu edad y trasladando a la vida cotidiana las enseñanzas de nuestros amigos de Minute of listening, es (tras haber apagado la radio, el tocadiscos, el ordenador y la tele, que estarán, como siempre, encendidos simultáneamente  sin que nadie les haga caso), "escuchar la habitación" en la que te encuentras, que es una interesante caja llena de sonido variado y de origen diverso en el que no solemos reparar. Tras hacer una lista con esos ruidos lo más amplia y precisa posible, traslada esa información al dibujo de un sencillo mapa, y así tendrás algo parecido a una cartografía sonora doméstica.
Una vez superada esta entretenida práctica puedes pasar a la fase segunda: abre la ventana, respira hondo, disfruta del panorama y haz, a otra escala, lo que has aprendido a hacer dentro de tu habitación. Tendrás un boceto distante del mapa sonoro que te envuelve.

Eric Carlson. Sin título ni fecha conocidos.
Cuando te sientas capaz y suficientemente despierto, puedes salir a la calle (sin walkman, naturalmente). Ya verás qué montón de gratas sorpresas te va a dar el sonido de tu ciudad.  
Aunque nada comparable a aventurarse en el campo: las emociones fuertes están garantizadas.

Fra Angelico. El prendimiento de Cristo  (o Pedro rebanándole la oreja a Malco).  1437.


jueves, 6 de junio de 2013

La mirada de Teresa Rodríguez


Teresa Rodríguez. Mira. Londres. 2011.


El tono apremiante, imperativo, de la leyenda escrita sobre la calzada londinense es más que una invitación a permanecer atentos a la tan variable como fugaz realidad circundante (y circulante), especialmente aconsejable para los que llegamos de latitudes en las que la vida se conduce sin tanta mano izquierda. Deberíamos entenderlo como una orden (en el buen sentido, como una instrucción proveniente de un príncipe ilustrado que se preocupa por nuestro bien) para que nos decidamos a mirar como si fuera la primera vez, para que avivemos el sentido y mantengamos despierta la actitud de alerta, de alarma ante lo que nos rodea, pero no de manera defensiva sino para descubrir todo lo que merece la pena, todo lo que de asombroso hay en nuestro entorno. 

Violeta Parra comienza a dar gracias a la vida por el sentido de la vista ("(...) / Me dio dos luceros que cuando los abro / Perfecto distingo lo negro del blanco / Y en el alto cielo su fondo estrellado / Y en las multitudes el hombre que yo amo"), inmediatamente seguido del oído ("Gracias a la vida que me ha dado tanto / Me ha dado el sonido y el abecedario / Con él las palabras que pienso y declaro / Madre, amigo, hermano y luz alumbrando, / La ruta del alma del que estoy amando"). Toda una norma de conducta. Hay que ser agradecido y saber disfrutar de estos dones y de sus frutos, y en el caso de los fotógrafos utilizar su privilegiada mirada para hacer ver a los demás lo que no siempre es tan evidente. Teresa Rodríguez se dedica a eso, a ejercitar sus cualidades creando una muy interesante obra personal y a enseñar a otros a mirar, a cómo ver mejor, porque la vida está llena de motivos para el pasmo (que, como nos ilumina el DRAE, es la "admiración y asombro extremados, que dejan como en suspenso la razón y el discurso"). 

Seguro que Vivian Maier afirmaría frente a sus fotografías que estamos ante una "auténtica abridora de ojos". Una reveladora de verdades secretas.  

Vivian Maier. Autorretrato. Picture 271. Sin fecha.