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jueves, 23 de abril de 2015

Ángel Guache: mester de goliardía

Ángel Guache y Marcelo Pull, vistos por Katia Kalamar.
Ángel Guache (un extraordinario poeta de largo recorrido al que habría que clasificar entre los raros y los movedizos) ha vuelto a las andadas con un disco incendiario y gamberro -¡LIBÉRRIMO!-, en el que, apoyado en el guitarrista Marcelo Pull, arremete, cual iconoclasta silvestre, contra toda la imaginería del orden y el progreso.
Pull, Guache y Julián Hernández: forajidos de leyenda.
El tonante repertorio está formado por himnos, marchas, panfletos, romances, manifiestos, consignas y alegatos en los que pretende plasmar, con la crudeza primaria del fotomatón, la foto fija de la actual realidad española dominada por el paro, el despilfarro y la corrupción (“Españaña Españoña”, en la que canta con Julián Hernández), y dispensa recetas de resistencia libertaria y pacifista (del tipo “darles con una tranca, con una tranca de broma, no queremos revanchina”).
Junto a esas soflamas sociales de amplio espectro épico (en las que aparecen también las hondas devociones “calaveras” que se manifiestan a través del culto a la nocturnidad, los garitos y el vino) recurre a otros asuntos más propios de su acreditado espíritu lírico (“Poética”, “Irregular”, “Identidad”, “Epitafio”), aunque sin abandonar la bandera del ripio gozoso con la que envuelve su hedonista actitud vital (porque “la alegría no es trivial”).
Ángel Guache instruyendo a la santa infancia.
Ángel Guache se muestra una y otra vez en estas canciones (como siempre, de hecho) como una lúcida mezcla de goliardo, juglar y bufón que, para ser creíble, empieza por reírse de sí mismo cultivando la cruel autoparodia sin ningún pudor.
Las músicas van de la polka saltarina al blues, pasando por el funky de carga policial, el reggae de conversación en centro social okupado, el ska de guardería (en la línea radical del caca, culo, pedo, pis), el punk para construir su propio “god save the queen” “contra este gobierno y contra el que vendrá”, y un bonito vals bucólico que le sirve como un guante para confesar en un modélico soneto que “no hago al verso sesión de manicura, yo escribo como un terco karateca”. 
Poética. Ángel Guache & Marcelo Pull.
 ¡Libérrimo!.Gas-Oil 2015.
En definitiva, un conjunto de ritmos simples que emanan espontáneamente de la estrofa poética popular y se amoldan a las necesidades de lo contado, con arreglos machacones muy marcados y con vocación de convertirse en himnos para ser interpretados a grandes voces por los espontáneos “coros de la medianoche” en los que hacemos como que nos sentimos libres.
Guache y Pull, buscando el tono para dar la nota. Foto de Leo Cobo.
La banda, una especie de tuna eléctrica, gamberra, dipsómana y acelerada, -con los guiños corales liderados por Vanexxa-, está a la altura de semejante proyecto: un disco irregular -lo que, viniendo de donde viene, es a la vez una pretensión y un logro que lo hace extraordinario- y complejo, una rara joya primitiva que llama la atención en medio de nuestro panorama musical, dominado por fórmulas, reglas y clichés.