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viernes, 17 de mayo de 2024

Examen de conciencia

F.G. Desde Takamatsu. 04.2024.

(...) "Podría ser peor, piensa, no me voy a morir por eso, y entonces, dirigiéndose a sí mismo en segunda persona, dice para sus adentros: Considérate un idiota con suerte, estúpido."(...)

Paul Auster. Baumgartner. Traducción de Benito Gómez Ibáñez. Seix Barral, 2024.
F.G. Hacia Takamatsu. 04.2024



martes, 14 de mayo de 2024

Corte de verano

Belmondo y Seberg en la portada del disco con la banda sonora de À bout de souffle. 1960.
(...) "Un breve pero reconfortante respiro de los sudores caniculares, pero qué enredos tan horribles producían aquellos ventiladores en la cabeza de una chica, de manera que el primer sábado que tuve libre fui a la peluquería a toda prisa, le enseñé a la estilista una foto de Jean Seberg en Al final de la escapada, luego otra de Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma, y le dije que quería un término medio entre las dos. 
Cartel anunciador para España de Vacaciones en Roma. Jano.1953.
De modo que me esquilaron los rizos, y cuando S. me dijo lo estupenda que estaba con aquel corte apurado, me lo dejé así y desde entonces siempre he llevado el pelo corto." (...)

Paul Auster. Baumgartner. Traducción de Benito Gómez Ibáñez. Seix Barral, 2024.
Audrey Hepburn redescubriéndose tras su paso por las manos de un fígaro romano. Fotograma de la película.
Un corte de pelo, bueno o malo, tiene mucho de cirugía estética reversible e indolora. 
Y de declaración de principios e intenciones.

miércoles, 27 de junio de 2018

La Cinémathèque de Henri Langlois, el sonido del silencio y Paul Auster

Henri Langlois delante del cartel y el Cinématographe de los hermanos Lumière, durante una entrevista con Eric Rohmer  y Michel Mardore para Cahiers du Cinéma. Septiembre de 1962.
(...) y luego, después de leer por la mañana de ocho y media a doce, las incursiones vespertinas a la Cinémathèque justo en la otra orilla del río, sólo un franco la entrada con su antiguo carné de estudiante de la Riverside Academy, al que el acomodador ni siquiera echaba una mirada para comprobar su validez, el primer archivo del mundo, el mejor y más grande, fundado por el quijotesco Henri Langlois, 
Henri Langlois rodeado por Sergei M. Eisenstein
el cinéfilo de todos los cinéfilos, y qué curioso era ver films británicos con subtítulos en sueco o cine mudo sin acompañamiento musical, pero aquella era la Ley Langlois, SIN MÚSICA, y aunque a Ferguson le costó algún tiempo acostumbrarse a una palabra absolutamente muda y a una sala sin sonidos salvo las toses y estornudos del público y algún que otro chasquido del proyector, llegó a apreciar la fuerza de aquel silencio, porque muchas veces ocurría que oía cosas mientras veía aquellas películas, el ruido de la puerta de un coche, el de un vaso de agua cuando lo depositaban sobre una mesa, una bomba que estallaba en un campo de batalla, el silencio de las películas mudas parecía provocar un frenesí de alucinaciones auditivas, lo que algo decía de la percepción humana, discurría él, y de como se percibían cosas cuando uno participaba emocionalmente en la experiencia, (...)

Paul Auster. 4321. Seix Barral, 2017.

Henri Langlois, el guardián del tesoro.
Nada extraño a fin de cuentas: es lo mismo que pasa con las palabras, con los libros. Cuando lees con la debida atención una buena novela, cuando te dejas absorber por un poema digno de tal nombre o caes fascinado por los reveladores diálogos de una obra de teatro, todo suena en tu cabeza, lo evocado y lo desconocido.
Silencios elocuentes. Misterios gozosos. Espacios sonoros.
Christiane Rochefort, Jean Rouch, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard y Henri Attal en una manifestación de apoyo a Langlois
 tras su despido de la Cinémathèque. Febrero de 1968.