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miércoles, 25 de marzo de 2015

La belleza y el placer

Guillermo Pérez Villalta. Equinoccio de primavera. 2008.
Guillermo Pérez Villalta suele recurrir al paisaje -"ese género gozoso"- para reflejar el permanentemente mutable ciclo de la vida. En esta serie de las cuatro estaciones lo construyó a partir de elementos imaginarios y fantásticos, en línea con los caprichos europeos del siglo XVIII, cargados de influencias pompeyanas y colorido rococó.
Guillermo Pérez Villalta. Solsticio de verano (Noche de San Juan). 2008.
Estos melancólicos entretenimientos, tan equilibrados en su inestabilidad, recogen las inquietudes del individuo solitario atento a la belleza cambiante y al disfrute activo de las numerosas posibilidades que la naturaleza brinda.
Siempre resulta interesante la opinión de un creador tan reflexivo. Escuchemos su privilegiada voz:
Guillermo Pérez Villalta. Equinoccio de otoño. 2008.
"Belleza... un silencio luminoso cuando pensamos en ella; tan dificil de definir, con sus perfiles difusos pero tan claro y brillante su núcleo. Como un sol alrededor del cual giramos...
Bello es aquello que nos produce placer, dijo San Agustín. Belleza y Placer están íntimamente unidos, como el manantial y el agua. Nos atrae y necesitamos saciar allí nuestra permanente sed. La vida es dirigida por ellos. Desde el más pequeño protozoo, que dirige su movimiento hacia el lugar donde los encuentra. De hecho, no parece que la vida tenga otra razón de ser que la de buscar placer y reproducirlo. Todo ese mundo tan ajeno a lo material parece que, una vez salvada la supervivencia, no tenga otro fin último que su búsqueda. La consciencia, que tanto nos separa de los demás seres vivos, no hace otra cosa que preguntarse por qué. Pero sé, cuando me invade y me inunda, que la vida tiene sentido: comprendo el universo y todo está pleno. Por eso deseo la Belleza: por eso la busco denodadamente: por eso amo el Arte y, también, por eso lo realizo. (...)."
Guillermo Pérez Villalta. Anotaciones (III). Ed. Galería Soledad Lorenzo. Madrid, 2008.

Guillermo Pérez Villalta. Solsticio de invierno. 2008.


viernes, 14 de noviembre de 2014

La voz de las ballenas, o por allá resoplan


El submarinista de miracomosuena departiendo amigablemente con un cachalote (Physeter macrocephalus).
(Physeter macrocephalus

(Physeter macrocephalus

Estos asombrosos mamíferos fusiformes e hinchados han dado mucho que escribir y que soñar a lo largo de la historia. En literatura inspiraron todo un género, con ambiciones e intención variada, y han sido tradicional sujeto protagonista de juegos fantásticos y ensoñaciones infantiles.
De un tiempo a esta parte se han podido grabar y estudiado los ruidos que generan, que han sido apreciados como cantos y gritos, y considerados por los especialistas como un “lenguaje” lleno de variedad, dentro del que se distinguen sorprendentes armonías espontáneas, utilizadas con éxito en ciertas terapias de relajación nerviosa.
Trae hoy miracomosuena dos ejemplos para disfrute de curiosos en general y de músicos aleatorios en particular:

Grupo de orcas.

Pequeño grupo de orcas en las Islas de San Juan (junto a Seattle).
El canto de las ballenas. Frémeaux & associés. 1992.
La orca, a pesar de que los anglosajones la llaman “ballena asesina”, es un enorme delfín que puede llegar a medir 10 metros de largo. Se la encuentra en mares fríos, templados y cálidos, pero siempre cerca de las costas. Emite una amplia variedad de sonidos, que van desde ruidos secos y fuertes hasta suaves latidos, y diversos tipos de llamadas agudas y penetrantes.

Ballena jorobada.



Ballenas jorobadas en las islas Hawaii.
El canto de las ballenas. Frémeaux & associés. 1992.
La ballena jorobada, llamada también rorcual jorobado o megaptero, puede llegar a los 18 metros de largo y pesar 40 toneladas (ya sabes, querido lector, que, como cuenta el viejo chiste de filólogos griegos y “la misma palabra lo dice”, tone lada equivale a mil quinientos kilos) y viaja de las aguas polares donde se alimenta a las tropicales para reproducirse, haciendo uso de unas sorprendentes (aunque limitadas) dotes para el vuelo, que aprovecha para respirar.
Emite un canto poderoso identificable por los marineros, además de chasquidos y gemidos, y, según en qué océano viva, tiene lenguajes diferentes, equivalentes a “dialectos locales” como si de pájaros u hombres se tratara.
Julián Pérez. Ballena varada en la ría de Huelva, tras ser remolcada a puerto por la Guardia Civil. 2014.

 Este conglomerado de prodigios gigantescos, que agrupa a unas ochenta especies de cetáceos, está gravemente amenazado en su conjunto y con varias de ellas en vías de extinción. Además de la caza excesiva por parte de japoneses, noruegos e islandeses para su explotación comercial e industrial, padecen como pocos el avance del "progreso": vertidos químicos, plásticos, calentamiento global y disminución de la capa de ozono las van matando poco a poco.
Pero lo que más sorprende y más daño les hace es la confusión, la sordera y la desorientación fatal que produce en sus sofisticados cerebros el tráfico marítimo militar y comercial, que utiliza en el sonar que rige los modernos sistemas de navegación técnicas de impulsos infrasonoros muy parecidos a los que ellas fueron desarrollando a través de la evolución de la especie. 


Así que mal plan tenemos, las ballenas y nosotros.