Mostrando entradas con la etiqueta Bob Cato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bob Cato. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de enero de 2015

El último vals


Ed Ruscha. Portada para The Band: a musical history. 2003.
The Last Waltz pasa por ser una de las mejores películas dedicadas a la música. Además de filmar su extraordinario concierto de despedida, Martin Scorsese entrevistó a los componentes de The Band, que habían decidido disolver el grupo (sin acuerdo general, y de ahí una soterrada tensión que enriquece la historia) después de ocho años de actuar en garitos y otros tantos de ser el grupo más influyente de Estados Unidos, sobre todo por su privilegiado vínculo creativo con Bob Dylan.
Dibujo de Bob Dylan para la portada de Music from Big Pink, de The Band. 1968.
Los comentarios de las entrevistas intercaladas en el concierto van de lo chocarrero y machista hasta lo deslumbrante, por su información privilegiada de protagonistas atentos. 

The Band. Life is a Carnival. 
A Musical History. Capitol Records. 2005.
Ahí van unos cuantos: 
Elliott Landy. The Band. 1967.
"Cerca de Memphis, zona de algodón y maíz, tal vez lo más interesante sea la música. De esa región procedían Carl Perkins, Muddy Waters, Elvis Presley, Johnny Cash, Bo Diddley,... Hablamos del centro del país. Cuando llegan a esa zona el bluegrass o la música country, y se mezclan con el ritmo, el blues y todo eso se baila, tienes un crisol musical con una mezcla que acaba llamándose rock and roll". (...)
"La mayoría de los espectáculos eran ambulantes. Uno de ellos era Walcott´s Rabbit Foot Minstrels. El espectáculo empezaba: salían los cantantes, los músicos y todos los demás artistas. El presentador reaparecía justo antes del final y explicaba que, cuando se fueran los críos, darían ´el paseo de medianoche´. Cantaban canciones más picantes y contaban chistes más verdes, y la bailarina más hermosa te ponía a cien con sus meneos. Muchos pasos y bailes del rock and roll procedían de allí.Todos lo hacían. Cuando veías a Elvis Presley, a Jerry Lee Lewis o a Chuck Berry moviendo la cintura y las caderas, eso no surgió de la nada ni cayó del cielo: era el espectáculo local que todos querían ver. Así que cuando se lo mostraron al resto del mundo, fue como la bestia desconocida que había salido a la luz, el lado grotesco de la música que había mandado el diablo". (Levon Helm)

The Band. Mystery Train. 
A Musical History. Capitol Records. 2005.
Bob Dylan & The Band. Portada de The Basement Tapes. Foto de Reid Miles y diseño de Bob Cato. 1967-1975.
"Garth Hudson era uno de los músicos más dotados que habíamos conocido. Garth sólo se uniría a The Band si le nombrábamos ´maestro de música´. No sabíamos por qué, pero aceptamos:´Vale. Nos interesan tus clases´. Cada uno tenía que pagarle diez dólares por las clases de música. (Yo estaba convencido de que era un timo). Luego me enteré de por qué lo hacía: sus padres le habían proporcionado una educación musical, así que decirles que estaba en una banda de r&r habría sido como decirles que habían tirado el dinero a la basura. De esta manera les podía contar que estaba enseñando música". (Robbie Robertson)
Elliott Landy. The Band en el sótano de la gran casa rosa. Woodstock. 1969. 
"Algunos opinan que el jazz es maligno porque proviene de gente malvada. Sin embargo, los mejores sacerdotes de las calles de Nueva York, incluida la 52, eran músicos. Ellos sí que sabían consolar. Sabían comunicarse con la música, y eso curaba y subía el estado de ánimo de la gente". (Garth Hudson)
"Nuestra casa de discos estaba en el centro del mítico barrio neoyorquino de Tin Pan Alley, centro mundial de las canciones. Conocimos a los mejores compositores de la historia: Doc Pomus, Mort Shuman, Lieber y Stoller, Carole King, Neil Diamond,..., todos estaban allí. No era justo que los compositores ocuparan el escalafón más bajo, pero llegaron los años sesenta, con el cambio, la revolución, la guerra, los asesinatos y una mentalidad totalmente distinta. Los compositores empezaron a expresar los sentimientos de la gente de la calle. En cierto modo fue el principio del fin de Tin Pan Alley. (Robbie Robertson)
Elliott Landy. Fotografía para la portada del segundo disco de The Band. 1969.
"Cuando formamos The Band nos alejamos de los medios de comunicación. Era parte de un estilo de vida del que nos enamoramos en Woodstock. Nos encantaba poder cortar leña o pillarnos el dedo con un martillo. Nos dedicábamos a arreglar un casete o una puerta. Y a componer canciones. El trabajo nos cundía más cuando no había mucha gente revoloteando por ahí. Éramos más productivos. En cuanto nos visitaba alguien montábamos una juerga, y ya sabes lo que pasa cuando te va mucho la juerga". (Richard Manuel y Rick Danko) 

Bob Dylan & The Band. This wheel´s on fire. 
The Basements Tapes. Columbia, 1975.
Portada de Rolling Stones a partir de una foto de Elliott Landy. 1968.
Había en esa despedida, más allá del cálculo artístico y económico, auténtico pavor por morir "en la carretera", devorados por la dinámica fulminante del rock and roll, como tantos brillantes compañeros de profesión, como tantos amigos. Una retirada para sobrevivir.

lunes, 19 de mayo de 2014

Monk en La Habana de la mano de Pepe Rivero


Pepe Rivero.
El   pasado jueves aconteció en el Teatro Bretón de Logroño una tremenda descarga a cargo del cuarteto cubano de Pepe Rivero. Planteada sobre el papel como un homenaje a Thelonious Monk -el elusivo pianista que estuvo en el origen del be-bop, lo que es otra forma de decir en la creación del jazz moderno-, sobre el escenario resultó mucho más, algo así como una celebración de la música como fuente de belleza y placer.
Thelonious Monk. Fotografía de W. Eugene Smith, utilizada (oportunamente reencuadrada) 
como portada del disco Monk por Bob Cato. 1953.
No   es la primera vez que se plantea la pregunta sobre qué habría pasado si Monk hubiera nacido en el Caribe. Por no ir demasiado atrás, el panameño Danilo Pérez, el dominicano Michel Camilo, el puertorriqueño Giovanni Hidalgo, los cubanos Chucho Valdés, Paquito D´Rivera y Gonzalo Rubalcaba, el neoyorquino postizo Jerry González y el falso habanero Marc Ribot, entre muchos otros, han calentado las armonías de Monk con el ritmo y el color del trópico. Pero como siempre, tan importantes como las preguntas son las respuestas, y las de Pepe Rivero son excelentes, y demuestran su categoría como pianista, compositor, arreglista y director de grupo.
Pepe Rivero aporta riqueza rítmica (con dosis variables de rumba, bolero, chachachá, danzón, tumbao,…) al gran músico que había optado por la intrincada sencillez, por la lentitud, por lo escueto, haciendo de las facetas fragmentarias su principal seña de identidad.  Rivero le cambia el compás y acelera el ritmo, y el repertorio, aún permaneciendo identificable, se hace exuberante y tórrido.
Frank Emilio Flynn.
En  ese acercamiento Rivero reconoce su deuda con la música y el magisterio de Frank Emilio Flynn (excelso pianista cubano al que Winton Marsalis, literalmente, adoraba), y hay mucho de las aportaciones melódicas y rítmicas de esa tradición cubana que tan bien mezcla lo culto y lo folclórico. Además, como si entraran por la ventana desde el patio de vecindad, aparecen en la interpretación compases del Bolero de Ravel, fragmentos de Debussy y de Ernesto Lecuona, preludios y nocturnos de  Chopin y un buen montón de ritmos populares.
El  resultado es una música irresistible, con un sonido compacto, intenso, en perfecta sintonía con la tradición del latín jazz que los percusionistas cubanos ayudaron a construir hace casi setenta años. En ese sentido, resultó fundamental la labor de Reinier Elizarde “Negrón” al contrabajo y Georvis Pico a la batería, perfectos en la creación incansable de complejos ritmos llenos de imaginación, y de Inoidel González al saxo tenor, haciendo las veces de Charlie Rouse (tan brillante, tan vibrante) en este excepcional cuarteto.
Una noche para recordar, de las que acrecientan la afición y las ganas de marchar al trópico, como se pudo observar en la intensidad y brío con que el orfeón de la audiencia cantó el coro de “Que te desnudes”.
Azúcar…