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martes, 7 de mayo de 2024

Las cancioncillas de los ruiseñores

William Eggleston. Sin título. De la serie ‘Los Álamos’, c.1965-1968.

(...) “Ahora hay golondrinas lanzándose en picado alrededor de la casa. Creo que están cazando insectos. Hay al menos tres o cuatro. Tal vez hasta seis. Son de un color entre óxido y azul. Son muy rápidas. Son como pequeños aviones a reacción. Vuelan en círculos y descienden en picado. Es imposible ver los insectos a los que persiguen. Podrían ser imaginarios, pero no lo son.
De hecho hay montones, el aire está lleno de insectos, pero nosotros no los vemos. El día es caluroso y claro, y hay una ligera brisa. De vez en cuando aparece algún ruiseñor que desciende, aterriza y canta su cancioncilla. Una cancioncilla que imita. Un cancioncilla que ha aprendido en algún lado. Hay pajarillos extraordinarios. Solía levantarme con el canto de los ruiseñores. Solía acostarme con el canto de los ruiseñores. Cantaban canciones que se habían inventado. Por las noches desde los postes de la luz. Un pajarillo caprichoso. A cualquier hora del día. Desprenden cierta melancolía. Para mí desprenden cierta melancolía, pero no es triste, sino simplemente típica. Un pájaro típico de un lugar, eso es todo. Un lugar en el tiempo.” (...)

Sam Shepard. Espía de la primera persona. 
Traducción de Mauricio Bach. Anagrama. 2024.
William Eggleston. Sin título. c. 1970-73.

martes, 20 de febrero de 2024

Unas cuantas portadas de discos con fotos de William Eggleston

The Black Keys. Delta Kream. 2021.
Tras su apariencia elemental, directa, descuidada, carente de cualquier tipo de retórica o sofisticación, casi siempre referida a asuntos banales, cotidianos, a menudo marginales, con encuadres y puntos de vista nada ortodoxos, las fotografías de William Eggleston forman parte primordial del actual imaginario popular norteamericano y su amplio trabajo influye poderosamente entre varias generaciones de fotógrafos y cineastas de todo el mundo.
Green on Red. Here Come The Snakes & Gas Food Lodging. 1989.

Ese influjo llegó también hace tiempo a la escena musical alternativa (el propio Eggleston es un músico bien interesante, vocacionalmente marginal, que puedes escuchar en spotify) y frecuentemente sus imágenes han sido utilizadas como motivo de portadas de discos, con acierto desigual a causa de lo añadido a esos destellos de realidad saturada, casi siempre inesperada para los espectadores por puro conocida, por inmediata.
Spoon. Transference. 2010.

Primal Scream, Give Out But Don’t Give Up. 1994-2018.

Silver Jews. Tanglewood Numbers. 2005.

Derek Trucks Band. Soul Serenade. 2003.

Big Star. Radio City. 1974. 
Jimmy Eat World. Bleed American. 2001.

Alex Chilton. Like Flies On Sherbert. 1979.

jueves, 8 de febrero de 2024

Las marcas

William Eggleston. Sin título. De la serie The Democratic Forest, c. 1983-86.
En una de sus siempre lúcidas colaboraciones radiofónicas, el sabio Javier Pérez Andújar, que lo sabe todo sobre el variadísimo e inabarcable cajón de sastre de la cultura popular, afirmó certeramente que las marcas no son léxico, pero son religión.“ 
William Eggleston. Sin título. De la serie The Democratic Forest, c. 1983-86.

No serán léxico (aunque algunas marcas son palabras mayores) pero son la gramática y la sintaxis de nuestra vida cotidiana, porque establecen las normas de nuestra conducta, fijan nuestras aspiraciones y definen y rigen nuestra arbitraria escala de valores. 
Por las marcas nos convertimos en esclavos voluntarios y en propagandistas fanáticos, y por ellas morimos y matamos. 
Como por cualquier religión.
William Eggleston. Sin título. De la serie The Democratic Forest, c. 1983-86.