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viernes, 4 de enero de 2019

El Viaje de los Reyes Magos

Los Reyes Magos del antealtar de Santa María de Mossoll.
"“Fue una partida fría, justamente
La época peor del año para un viaje,
Y un largo viaje como el nuestro:
Los caminos ruinosos y los climas punzantes,
La verdadera muerte del invierno.”
Y los camellos se llagaban,
Las patas lastimadas, refractarios,
Se echaban en la nieve derretida.
Sentíamos a veces la añoranza
De los palacios en verano
Sobre suaves laderas, las terrazas,
Y las chicas sedosas trayendo los refrescos.
Luego, los camelleros con sus protestas y blasfemias,
Que huían, o pedían licores y mujeres,
Y en la noche los fuegos se apagaban,
Y no encontrábamos refugios, y eran
Hostiles las ciudades, desconfiados los pueblos
Y las aldeas sucias, todos recargando los precios:
Fueron días difíciles. Al fin,
Preferimos viajar toda la noche,
Durmiendo a ratos,
Con las voces cantando en nuestro oído,
Diciéndonos que todo, todo era una locura.



El Bosco. Adoración de los Magos.

Luego, al alba, bajamos hasta un valle templado,
Húmedo, al pie de la línea de nieve, fragante de espesura,
Con un torrente y un molino de agua que batía la sombra con sus aspas,
Y tres árboles solos contra un cielo cercano.
Y un viejo caballo blanco huyó al galope sobre la pradera.
Después llegamos a una fonda que encima del dintel tenía hojas de parra,
Por una puerta abierta seis manos que jugaban a los dados por monedas de plata
Y unos pies que pateaban unos odres vacíos.
Pero no había información, y continuamos
Y así llegamos al anochecer, encontrando el lugar
En el momento justo… Fue (me podrían decir) satisfactorio.


Covarrubias. Cuerpo central del Tríptico de la Adoración de los Magos

Todo esto fue hace mucho, lo recuerdo,
Y lo haría de nuevo, pero aclarando antes,
Esto aclarando,
Esto: ¿fuimos guiados
Durante todo ese camino para
Un Nacimiento o una Muerte?
Hubo, por cierto, un Nacimiento,
No hay dudas, lo pudimos comprobar.
Yo había visto nacimientos y muertes,
Pero había pensado que eran algo distinto;
Este otro Nacimiento para nosotros fue
Una agonía ardua y amarga, como la Muerte, nuestra muerte.
Regresamos así a nuestros países, a nuestros Reinos,
Pero ya no hubo paz para nosotros,
Aquí en los viejos usos, con un pueblo
De extraños aferrados a sus dioses.
Yo querría morir con otra muerte."

T.S. Eliot. El Viaje de los Reyes Magos 

(1927. Versión de Pablo Anadón.1997)
Peter Paul Rubens. La adoración de los Reyes Magos. 

jueves, 21 de abril de 2016

La alegría de la huerta

Karin Sander. Piezas de cocina. Lechuga. 2012.
Decía T.S. Eliot (a través de la versión de Andreu Jaume) que “Abril es el más cruel de los meses, pues engendra / lilas en el campo muerto, confunde / memoria y deseo, revive / yertas raíces con lluvia de primavera.” 
Karin Sander. Piezas de cocina. Hinojo. 2012.
También está entre los meses más bellos a causa de los constantes cambios de luz, las abundantes e imprevisibles lluvias y los variados (y sabrosos ) frutos que da la tierra feraz.
Karin Sander. Instalación de las "kitchen pieces" en la Galeria Barbara Gross. Munich. 2015..
La artista Karin Sander presenta en las salas donde expone una hilera perimetral formada por lo que denomina “piezas de cocina”, verduras y frutas de temporada clavadas en la pared a la altura de la vista e iluminadas crudamente, luciendo su tersa sensualidad y lo intenso de su colorido básico, y crea un bodegón lineal que evoca por igual la estética pop y la intención metafórica de las vanitas barrocas, aunque también las pinturas murales de los hogares pompeyanos donde se festejaba la belleza cotidiana.
Karin Sander. Piezas de cocina. 2012.
Y es que hay mucha hermosura en la suculenta naturaleza humanizada. Tanta que no deja de asombrarnos, a pesar de que habita en la cocina.
Karin Sander. Piezas de cocina. Pera. 2012.
"Interioricémosla" mientras está en sazón.
Y mientras nos quedan dientes.

viernes, 10 de abril de 2015

Un paisaje construido con cedés


Elise Morin y Clemence Eliard. WasteLandscape. Halle d'Aubervilliers. 2011.
Con una referencia lejana al poema La tierra baldía, de T.S. Eliot, los artistas Elise Morin y Clemence Eliard han construido un paisaje artificial de características montañosas cubierto por una piel de 65.000 cedés desechados, al que han llamado WasteLandscape.
Elise Morin y Clemence Eliard. WasteLandscape. Halle d'Aubervilliers. 2011.
La instalación, con esa brillante cubierta tejida de memorias de imagen y sonido ya obsoletas por la emergencia de nuevas tecnologías de almacenamiento y comunicación, simula una refulgente cota de mallas, las escamas de un monstruo marino o la costra reflectante de un edificio de arquitectura-espectáculo de esos a los que son tan aficionados los alcaldes en todas partes.
Elise Morin y Clemence Eliard. WasteLandscape. Halle d'Aubervilliers. 2011.
El paisaje baldío late y brilla como cualquier vertedero, aunque este goza de cierta pulsión relajante que atribuiremos al talento de los artistas y al orden que han aportado a esta basura tecnológica que, tras su explotación itinerante en el circuito cultural de los grandes eventos, será reciclada en policarbonato. 
Elise Morin y Clemence Eliard. WasteLandscape. Halle d'Aubervilliers. 2011.
Así se construyó este hermoso paisaje baldío:

Elise Morin y Clemence Eliard. WasteLandscape.