Armando Mariño. La patera (The raft). 2010.
Las palabras sirven a los hombres como ligeros vehículos de expresión y comunicación, traídos y llevados por corrientes y vientos sin regla estable, sujetos al interés y sometidos al dominio.
Solo las salva su utilidad y la precisión con la que nombran fenómenos, sentimientos o situaciones mutables por naturaleza.
Cuando, siguiendo un rumbo azaroso, cambian de medio, suelen cambiar de significado, o, al menos, se utilizan con distinta intención.
Son frágiles, y la caducidad y la transformación forman parte de su esencia.
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| Federico Fellini. E la nave, va. 1983. |
Es difícil limpiar, fijar y dar esplendor en condiciones tan volátiles, pero, aún así, la nave, va.
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