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martes, 30 de junio de 2020

Volver al cine otra vez

Thomas Hoepker. Cine en las afueras de Nápoles. 1956.

"Se agitaban los sueños en una lona blanca.
Dos horas enteras de brillos lunares.
Amores al compás de una música triste,
y regresos felices de lejanos lugares.

Concluida la fábula el mundo es gris y hay niebla.
Los rostros y papeles no han sido aprendidos.
Canturrea un soldado penas de las guerrillas
y también una chica interpreta su pena.

Y regreso a vosotros, a este mundo real,
repleto de destino, de gentes y de sombras,
vuelvo a ti, muchacho mutilado del portal,
vuelvo a ti, muchacha de mirada algo vidriosa."

Wislawa Szymborska. A la salida del cine. (Recogido en Canción negra. [1944-1948]. Versión de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Nórdica libros. 2020)

Cartel de ¿Dónde está la libertad?, de Roberto Rossellini. 1954.

lunes, 12 de octubre de 2015

Filosofía del rechazo

Ed Ruscha. Oh, No. 2011.
Al hilo del interés suscitado por una anterior entrada de miracomosuena sobre la diversidad en que se manifiesta el espíritu de Bartleby entre los mortales, mi caro amico B. me ha dado a conocer una joya de Ennio Flaiano, personaje clave de la cultura italiana del siglo pasado que vivió -si hacemos caso a su epitafio- “con los pies firmemente asentados en las nubes”, lo que sin duda contribuyó a que fuera un gran escritor, autor de excelentes guiones para las películas de Fellini y colaborador esporádico de Antonioni, Rossellini y Berlanga (participando en la escritura de Calabuch y, de la mano de Rafael Azcona, con quien tanto tiene que ver, en El verdugo).
De su Diario de los errores (Ed. Días contados, Barcelona, 2010) reproduzco lo que escribió en 1967 bajo el epígrafe de Filosofía del rechazo:
Ed Ruscha. Yo digo No. 1984.
“Actuar como Bartleby el escribiente. Preferir siempre no hacerlo. No responder a las encuestas, rechazar entrevistas, no firmar manifiestos, porque todo acaba siendo utilizado contra ti, en una sociedad que está claramente contra la libertad del individuo y sin embargo favorece el mal gobierno, la delincuencia, la mafia, la camorra, el poder de los partidos, que obstaculiza la investigación científica, la cultura, una sana vida universitaria, dominada por la Burocracia, por la policía, por la búsqueda de la mentira, por la tribu, por los brujos de la tribu, por los enredadores, por los escaladores meridionales, por los especialistas en bajar septentrionales, por los centrales centrípetos, por la Iglesia, por los siervos, por los miserables, por los ávidos de poder al nivel que sea, por los convertidos, por los invertidos, por los veteranos, por los mutilados, por los tensos, por los envarados, por los estudiantes cateados, por los pornógrafos, los polígrafos, los estafadores, los mistificadores, los autores y editores. 
Johannes Wohnseifer. No Show. 2006.
Negarse, pero sin especificar la razón de tu rechazo, porque incluso ésta acabaría siendo distorsionada, asimilada, utilizada. Responder: no. No ceder a los halagos de la televisión. No dejarse crecer el pelo, porque ese signo externo te clasifica y tu acción puede ser neutralizada en base a ese signo. No cantar, porque tus canciones gustan y acaban siendo asimiladas. No preferir el amor a la guerra, porque también el amor es una invitación a la lucha. No preferir nada. No juntarte con los que piensan igual que tú, miles de `no´ aislados son más eficaces que millones de `no´ en grupo.
Louise Bourgeois. No nº 1. 1992-93.
Todo grupo puede ser anulado, asimilado, utilizado, instrumentalizado. En las urnas mete tu papeleta en blanco en la que habrás escrito: `No´. Será la forma secreta de contarnos. Un `No´ tiene que salir de lo más hondo y atemorizar a los del `Sí´. Los cuales se preguntarán qué es lo que no acaba de apreciarse en su optimismo.”
Louise Bourgeois. No nº 2. 1992-93.
Irreprochable. Quizá habría algo que decir sobre la eficacia práctica del voto nulo, o su chocante oposición a cantar y a dejarse crecer el pelo, pero lo demás, actualizando el nombre de alguna organización mafiosa local, va a misa.
Louise Bourgeois. Mr. No Thank You. Bordado.
Un clásico. 
¡Qué gran letrista ha perdido el hip-hop por haber nacido antes de tiempo!