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lunes, 6 de enero de 2020

Donde se cuenta que en el Portal, humilde, le adoraron los Reyes

Leonardo da Vinci. Adoración de los Magos. 1481.

«Todo en el aire es pájaro».

Jorge Guillén


"Con dulce y grave majestad ferviente,
mientras arde cantando la retama,
llegan los Reyes cuando el sol derrama
su niña antigüedad de oro inocente.

Con boca y labio de abejar riente
donde vuela la miel de rama en rama
besaron al Señor, que les enrama
de alegre mirto el corazón creyente.

Con toque y mano de fluvial espuma,
le ofrecieron el oro desvalido
y el lento incienso de ascensión trigueña:

¡todo en el aire es pájaro y es pluma,
está el cielo en el ser restablecido
y en la indefensa carne el tiempo sueña!"

Luis Rosales. Donde se cuenta que en el Portal, humilde, le adoraron los Reyes. 1940.

Jan de Beer, Adoración de los Magos. 1515.

viernes, 2 de diciembre de 2016

El incidente humano

Erik Gunnar Asplund. Skogskyrkogården (Cementerio del bosque). Estocolmo. 08.2010. Fotos de F.G.


"Los astros avanzan entre 
     Nubarrones
Hacia el último jardín.
     Losas, flores. 




¿Qué del incidente humano? 
     Calma en bloque.
Los muertos están más muertos 
     Cada noche.



Mármoles, frondas iguales: 
     Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
     Más verdores. 


Muriendo siguen los muertos.
     Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
     Sin sus nombres. 


Haya para el gran cansancio
     Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
     Nubarrones."

Jorge Guillén. Descanso en el jardín. (Recogido en Cántico. 1928-1950)

lunes, 31 de octubre de 2016

Árbol del otoño

F.G. Camino de Miuzanazas. Bonicaparra. 10.2016.
                                 
                  "Ya madura
La hoja para su tranquila caída justa,

                  Cae. Cae
Dentro del cielo, verdor perenne, del estanque.

                  En reposo,
Molicie de lo último, se ensimisma el otoño.

                  Dulcemente
A la pureza de lo frío la hoja cede.

                  Agua abajo,
Con follaje incesante busca a su dios el árbol."

Jorge Guillén. Árbol del otoño.



Arroyo en el barranco Ojinco. La Rioja. 10.2016.


F.G. El río Oja en Ezcaray. 10.2016. 

martes, 22 de abril de 2014

Chillida: la materia y su sonido



Obras de Eduardo Chillida en Bodegas C.V.N.E. En primer plano, Escuchando la piedra. Foto: F.G. 17.04.2014
Una rama selecta del frondoso árbol de la obra de Eduardo Chillida ha llegado a la bodega de C.V.N.E., en Haro, para pasar una temporada.
Arbol. 1999. Foto: F.G.

Ocho piezas singulares, poderosas, variadas, maduras, agrupadas en lo que fuera un espacio de trabajo y silencio, para que en estos próximos meses se enriquezcan reciprocamente: la sencilla dignidad del antiguo almacén incrementa su belleza cargándose del sentido y el valor simbólico que le aportan las esculturas, mientras que estas se pueden ver en ese ámbito infrecuente como obras distintas -como nuevas- fuera de los convencionalismos de los museos o de la exhibición en la naturaleza.
Homenaje a la arquitectura. 2000. Foto: F.G.
La posibilidad de aproximación y mirada demorada que se nos brinda es especialmente importante en la obra de este artista enamorado de la materia -en esta ocasión granito, acero, alabastro, piedra arenisca y tierra chamota-, capaz de sacar de ella lo mejor de lo que oculta tras descubrir sus escondidas cualidades, apreciadas no solo con la vista y el antiguo oficio aprendido sino también después de una larga y profunda escucha.
Esa dimensión aérea e "inmaterial" de la escultura a la que hacen referencia el título de la exposición ("el viento que no vemos", aforismo del propio Chillida), o el de una obra ("Escuchando la piedra") o el verso tan querido y fecundo de Jorge Guillén ("lo profundo es el aire"), se convierte en el hilo conductor de la muestra, otro logro de la fructífera dialéctica entre la materia y el espacio que siempre ha movido a los grandes escultores. 
Homenaje a Cioran. 1998. Foto: F.G.
Un acierto del montaje es la utilización de la luz para subrayar esos hallazgos espaciales, luz que se convierte en auténtico "valor añadido", porque, además de potenciar las características y cualidades de los materiales, logra transmitir una sorprendente sensación de ligereza y levedad en medio de una atmósfera de paz ajena al mundanal ruido.
La antigua nave de reposo de la bodega sigue conservando su habitual luz mortecina y la atmósfera de recogimiento y silencio, opción muy adecuada, como haber aprovechado los escasos vestigios del pasado que perduran en la arquitectura para enfatizar lo expuesto, enmarcándolo o subrayándolo. 
Más dudosa me parece la aparente pretensión de convertir el antiguo almacén en un espacio religioso, con un itinerario simbólico ascendente hasta el ara que todo lo preside, coronada por la cruz. Resulta innecesario, porque la obra del artista ya sacraliza el lugar.
Lo profundo es el aire. 1998. Al fondo, cruz en piedra arenisca. 1973.Foto: F.G.
Creo que esta exposición, comisariada por Ignacio Chillida Belzunce, le gustaría mucho a su padre porque recoge muchos de los principios que rigieron su forma de trabajar y de vivir: amor a la tierra, capacidad para el trabajo colectivo, reconocimiento de los oficios y las habilidades prácticas de los otros, sutileza intelectual, voluntad de llegar a acuerdos, precisión en los objetivos, cuidado de los detalles, dignificación de los lugares de trabajo, y algunos otros que seguro que se me escapan. 
Homenaje a la arquitectura. (Detalle). 2000. Foto: F.G.
Al salir, un poema de Chillida ilumina y resume la experiencia:

"cubierto de caminos y de piedras 
recostado en la noche tan despacio 
que el sonido se oye cuando calla"


Un lugar (provisional) para Eduardo Chillida.. Foto: F.G.


(Publicado en Rioja2. 30.04.14).