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jueves, 3 de octubre de 2024

Los rios

Ansel Adams. The Grand Tetons and the Snake River. Grand Teton National Park, Wyoming. 1942.
"Me fascinan los arroyos y la música que crean.
Y las corrientes, entre prados y cañas, antes
de tener la oportunidad de convertirse en arroyos.
Me fascinan sobre todo
por su sigilo. Casi olvidaba
decir algo de las fuentes.
¿Hay algo más hermoso que un manantial?
Pero también me encantan las grandes corrientes.
Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar.
Ansel Adams. Teklanika River. Parque Nacional del Monte McKinley. 1947.
Los lugares donde el agua se junta
con otras aguas. Conservo esos lugares
en mi mente como si fueran sagrados.
Me gustan como a otros los caballos
o las mujeres atractivas. Me pasa una cosa
con esa agua fría y veloz.
Solo con mirarla se me acelera la sangre
y eriza la piel. Podría sentarme
a mirar estos ríos durante horas.
Ninguno es igual.
Ahora tengo 45 años.
Apenas puedo creerme
que una vez tuve 35.
Mi corazón seco y vacío a los 35 años.
Tuvieron que pasar cinco años
antes de que empezara a latir de nuevo.
Me tomaré todo el tiempo que quiera esta tarde
antes de dejar mi sitio favorito en la orilla del río.
Me gustan, me encantan los ríos.
Me encanta todo el retorno
hasta su fuente.
Me encanta todo lo que me hace crecer."

Raymond Carver. Donde el agua se junta con otras aguas. 
Recogido en Todos nosotros. Poesía completa. Versión de Jaime Priede. Anagrama, 2019.
Ansel Adams. El Merced River en otoño. Yosemite. 1939.

miércoles, 15 de marzo de 2023

La voz interior

Ansel Adams. California. Circa 1940.
(...) "En Rooka Hall se cenaba siempre a las siete en punto. Todos procesionaban hasta el comedor, donde compartían algunas viandas más bien frugales en el más absoluto y reverencial silencio. Al terminar, la abuela volvía a sus epigramas, les hablaba otra vez de la voz interior, delicada como el susurro de una brisa suave. Les pedía que le prestaran especial atención antes de dormir, porque Dios gusta de hablar a sus hijos justo antes del sueño.

—Estad atentos, niños. No dejéis que el ruido del mundo os distraiga.

Tras la cena había orden de retirarse. En Rooka Hall todo el mundo se acostaba a las nueve y media. Se espabilaban las velas y se repartían las palmatorias. Tras los deseos de buenas noches, cada luz se iba por su camino.
Robert Adams. De la serie Summer Nights Walking. 1976-82.
Eugene y Martha cumplían la orden de meterse en la cama temprano, pero siempre se quedaban un buen rato hablando en voz baja. Era su rato de los balances del día y de las confidencias. Cuando su hermana se dormía —siempre antes que él—, Eugene escuchaba el silencio y ponía mucho empeño en atender, por si su voz interior tenía algo que decirle. Lo único que lograba escuchar era el rumor de las ramas de los grandes árboles, el fragor misterioso del mundo. A veces también el ulular de alguna lechuza, las pisadas de algún ser misterioso, el viaje de los segundos en el reloj de la escalera o la sinfonía de la lluvia. En ocasiones le parecía oír el lento movimiento de los astros en el firmamento, o el crujir del deshielo que comenzaba en lo alto de las montañas o el latido del corazón de Martha, que dormía en la cama contigua. O tal vez solo era el lugar, que le aguzaba los sentidos. Hay lugares que nos vuelven poderosos. Rooka Hall fue para Eugene Schieffelin uno de esos lugares." (...)

Care Santos. El loco de los pájaros. Ed. Destino. 2023.
Walker Evans. Granja en Westchester County, Nueva York.1936.


jueves, 23 de enero de 2020

Sobre una fotografía de Ansel Adams

Ansel Adams. Mount Williamson, Sierra Nevada, visto desde Manzanar, California. 1944.

"Sobre la inmensa y árida planicie
hay una tumultuosa mortandad de piedras.
       Están allí como recién caídas.
Sus cuerpos redondeados como cráneos
cayeron anoche
    gimiendo, entrechocándose,
                  lastimándose.

Persiste un aire de larga agonía: acaso
murieron buscándose o llamando parientes.

Sólo el Monte Williamson,
          que vela siempre a lo lejos,
fue testigo del resonante desplome.

                     Ya es el amanecer
y hay un aterrador silencio en la planicie.
Busca con cuidado entre las piedras:
acaso haya alguna que todavía no muere
                                           y te diga
quiénes son los condenados de la próxima caída."

José WatanabeSobre una fotografía de Ansel Adams (Monte Williamson, California). Recogido en La piedra alada. Ed. Peisa. Lima, 2010.

Ansel Adams. Mount Williamson, Sierra Nevada, visto desde el valle de Owens. California, 1944.

jueves, 28 de agosto de 2014

Variaciones sobre el rancho Taos

Laura Gilpin. Iglesia de la misión en el rancho de Taos. 1930.
Una variación musical, según Wikipedia, es una composición caracterizada por contener un tema musicalizador que se imita en otros subtemas o variaciones, los cuales guardan el mismo patrón armónico del tema original, y cada parte se asocia una con la otra. Difieren entre ellas los patrones melódicos y el tempo, distintos en cada variación.
Paul Strand. Rancho de Taos.







Aunque las más populares son las Goldberg, de J.S. Bach, y las Diabelli, de Beethoven, muchos otros compositores han recurrido a ese exigente juguete musical, tanto en la antigüedad como entre nuestros contemporáneos, si bien entre estos últimos se da más frecuentemente el autoplagio, que consiste en sacarle a un modelo popular o copiado a otro en primera instancia todo el jugo de que es capaz el talento del supuesto creador.
Ansel Adams. Iglesia de San Francisco en el Rancho de Taos. Nuevo México. 1929.


Pero a lo que vamos. Las variaciones también se dan en las artes visuales. Todos los días. En función del ojo del creador, de su intención y capacidad. De hecho, una hoja de contactos fotográficos suele ser un compendio de variaciones, como el cuaderno de apuntes de un dibujante. 
Adam Schallau. Iglesia histórica del rancho de Taos.


La fotografía de edificios puede ilustrar el resultado de esas diferentes miradas. 
Como ejemplo paradigmático, las distintas aproximaciones de unos cuantos fotógrafos al rancho de Taos, lo que queda de una misión española en el territorio comanche de Nuevo México. 
Georgia O´Keeffe. La iglesia de los Ranchos. 1929.
Y para acabar, una pintura de la serie que hizo Georgia O´Keeffe sobre el mismo tema y el mismo lugar, tan querido para las vanguardias norteamericanas agrupadas en torno a Alfred Stieglitz. 
Thomas D. Macavoy. Rancho de Taos.
Sirva esta modesta aportación, queridos amigos, para abundar en el dilema "fotografiar o dibujar".