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viernes, 22 de julio de 2016

El mareo

Anders Petersen.
"No es para decir que esté mal, pero me encuentro fatal", precisa, todavía desorientada aunque atinadísima, la pundonorosa anciana mientras se recupera de un momentáneo desfallecimiento.

jueves, 11 de febrero de 2016

Locutorio

F.G. Ružová Ventilátor. Bratislava. 04.2015.
Tomó la palabra y se paseó tan a gusto por buena parte de sus amenas posibilidades, aunque sin llegar a decir cosa de provecho.



Anders Petersen. Karlstad. 2000.
Tomó la palabra, pero, ligera y escurridiza, se le deslizó de entre sus fauces como si fuera un pez.




Christer Stromholm. Bartholomew. Circa 1990.
Tomó la palabra y la aparcó a la vuelta de la esquina, porque para el viaje que tenía previsto le sobraban tales alforjas.



F.G. Leopold Stuhl. Viena. 04.2015.
Tomó la palabra y la sometió a vejaciones sin cuento.



Brassaï. El rey sol. Graffiti. Circa 1945.
Tomó la palabra y, cabalgándola, salió de naja hacia los cerros de Úbeda.




Edson Chagas. Objeto encontrado.
 Tomó la palabra, pero no dijo nada.

jueves, 28 de enero de 2016

Tronos de hielo y fuego

Anders Petersen. Soho. 2011.
¿Por qué será que a los amantes de los relatos de ficción (literarios, cinematográficos, televisivos, musicales, políticos,...) nos gusta tanto identificarnos con el Jon Nieve de turno, mientras que los que nos rodean, - con mejor perspectiva, sin pasión y atendiendo solo a nuestras cualidades y proceder -, nos ven exactamente iguales que Joffrey Lannister o Viserys Targaryen?

Antoine d´Agata. Vigo. 2001.

jueves, 30 de julio de 2015

Perros de la lluvia


Portada del disco Rain dogs, de Tom Waits. 1985.

Pareciera que Peter Corriston, el diseñador de la portada, hubiese elegido la fotografía de Anders Petersen por el notable parecido de su reconfortado protagonista con el -hasta entonces- salvaje Tom Waits, un auténtico "perro de la lluvia" perdido en medio de la tormenta de la vida, que cambiaría para siempre tras ser acogido entre sus brazos por la muy organizada Kathleen Brennan, a quien está dedicado el disco.


La imagen contiene una hermosa colección de música desgarrada y a la vez consoladora, que utiliza el sonido de la vida en las calles como sólida base sobre la que Tom Waits y sus excelentes colaboradores zurcen un colorista tapiz sirviéndose de un amplio surtido de inhabituales instrumentos acústicos y de una estrepitosa chamarilería. Hay más querencia por el cabaret, los folclores arcaicos y las lejanas vanguardias ruidistas que por el omnipresente rock & roll que seguía uniformándolo todo. Un auténtico perro verde.
Anders Petersen. Rose y Lilly. Café Lehmitz. Hamburgo. 1967.

Los "perros de la lluvia" son esos chuchos "que se ven perdidos por las calles cuando la lluvia ha cesado, una lluvia que ha lavado sus olores, por lo que no pueden encontrar su rastro ni su camino. Husmean, pero sin encontrarlo".
Para la contraportada, una foto del protagonista tomada por Robert Frank, otro "perro de la lluvia". 1985.

Esto dice la letra, entre otras cosas:
"Dentro de un reloj roto / salpicando vino / preferimos caminar / y amontonarnos en un portal / con los perros / porque yo también soy un perro de la lluvia./
Cómo bailábamos / y nos tragábamos la noche / porque estaba madura para soñar, / cómo bailábamos / como locos / lejos de las luces./ (...)
Cómo bailábamos con la rosa de Irlanda / su largo pelo negro como un cuervo / cómo bailábamos, y tú me susurraste / que nunca volvería a casa."
Tom Waits escuchando cómo suena la vida, porque no todo va a ser aullar.
Algo de lo más normal para quien sostiene que nació en un taxi.