martes, 5 de noviembre de 2019

Cartelería


F.G. Cartel de Gabriel Santolaya (Lles, comunicación creativa) para un concurso de piano. 10.2019.
El último retoque a un cartel se lo da quien lo pega en la pared.
F.G. Siempre en campaña. 10.2019.
Y el paso del tiempo.

lunes, 4 de noviembre de 2019

La ración de dolor de cada día



F.G. La ración de dolor de cada día. Ensamblaje de objetos encontrados. 07.2019.

(...) "Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. 
¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 
¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 
F.G. La ración de dolor de cada día. Ensamblaje de objetos encontrados. 07.2019.
Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón, con toda su gloria, se vistió así como uno de ellos. Y si a la hierba del campo que hoy es y mañana se echa en el horno Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 
No os afanéis, pues, diciendo: ¿qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 
F.G. La ración de dolor de cada día. Ensamblaje de objetos encontrados. 07.2019.
Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. 
Basta a cada día su propio mal."

Mateo, 6:25-34. 


Caligrafía de Roberto Pajares Pájaro en la ermita de Lomos de Orios. 10.2019.





viernes, 1 de noviembre de 2019

En fuga irrevocable huye la hora

Frans Hals. Muchacho sosteniendo una calavera. Vanitas. 1626-28.
"Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.


Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora."


Francisco de Quevedo. 
Desde la Torre. Parnaso español, 1648.