lunes, 30 de junio de 2014

La cigarra y la hormiga

Rafael Gómezbarros. Casa tomada. Instalación en la Saatchi Gallery, Londres. 06.2014. Foto F.G.



"FÁBULA.- La hormiga no sabe que la cigarra es otra hormiga que en invierno conserva el canto".

José Mateos. Silencios escogidos. La Veleta, Granada. 2013.


 
Chicharras en una plaza de Calpe. Agosto de 2013. 
Rafael Gómezbarros. Casa tomada. Altar de la Patria. Colombia. 2008.

viernes, 27 de junio de 2014

Los objetos hablan de nosotros

Vincent Van Gogh. Un par de botas. 1886.
Los objetos que nos rodean y de los que nos servimos no siempre han tenido tan poco valor y consideración como ahora.
A  Vincent Van Gogh, tan pobre y tan atormentado, sus botas le sirvieron frecuentemente de modelo pictórico. Esos cuadros han de considerarse como una forma de autorretrato indirecto, tan desesperada (y expresiva) como la que utilizó Goya recurriendo a un perro enterrado o Rembrandt a través de un buey desollado.
Walker Evans. Las botas de trabajo de Floyd Burroughs. Alabama. 1936.
En   los reportajes que hizo junto a James Agee sobre el modo de vida de los algodoneros de Alabama durante la Gran Depresión, Walker Evans fotografió a Floyd Burroughs a través de sus botas, un bien tan preciado como escaso. Decían tanto de él y de la pobreza ambiente como cualquier otro retrato personal, suyo o de sus vecinos.
Sofía Moro. Las botas buenas de Antonio. San Mamede do Río, Lugo. 2010.
Sofía Moro colabora habitualmente con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica documentando su admirable trabajo de exhumación e identificación de asesinados tras la sublevación franquista. 
En la fosa común de San Mamede do Río (Lugo) se encontraron unas botas que sirvieron para identificar a José Antonio Rivas Carballés, allí fusilado el 4 de septiembre de 1936. 
Sus  coetáneos vivos las reconocieron inmediatamente como 'las botas buenas de Antonio'.

jueves, 26 de junio de 2014

Historias de silencio

Francisco de Zurbarán. La Virgen niña dormida. 1660.

(…) Amo el silencio porque creo que en el silencio se encuentra aquello que metafóricamente podría calificarse como el vértice del mundo, el punto donde convergen todos los planos de cuanto llamamos realidad, puesto que ese punto es la semilla de la cual las cosas han nacido y nacen, y a la que, paradójicamente, también vuelven. Tengo la fortuna de poder escucharlo cada día durante algunas horas. Jamás, cuando le he prestado toda mi atención, he dejado de notar un atisbo de infinito en él. Tanto me seduce, que hubo un tiempo en que acaricié la idea de escribir algo parecido a una historia muy parcial y subjetiva del silencio, rastreando entre textos y pinturas, desde ciertos frescos pompeyanos y dibujos orientales, por ejemplo, a pintores como Zurbarán, Chardin o Hammershoi. Aunque el proyecto pudiera ser gigantesco como para intimidar a cualquiera, el motivo que verdaderamente me desalentó para acometerlo era que cada testimonio del silencio, cada tentativa nuestra de actuar como espejos suyos, no es ya, cabalmente, silencio, sino otra cosa…, una construcción lingüística o cromática, un discurso.

Vilhelm Hammershoi. Ida leyendo una carta. Circa 1910.
Amo –decía- el silencio; pero amo asimismo las palabras que vienen de él y van a él. Las palabras que no rivalizan en ingenio, que no le sirven a nadie, que no son del ágora. Porque todos tenemos necesidad de hablar, y quien habla consigo en el fondo sabe que habla con muchas más personas. (…).

Antonio Moreno. Fragmento de Las palabras del centurión  (recogido en el libro En otra casa. Ediciones de La Isla de Siltolá, 2012) 


Chardin. Filósofo leyendo (retrato de su amigo el pintor Joseph Aved). 1734