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martes, 28 de febrero de 2023

Ver sin ver por ya haber visto

Jean-Luc Godard. Foto de Richard Dumas.
"(...) Entre mi observación del transeúnte que, al final, perdí enseguida de vista por no haber seguido mirándolo, y el nexo de estas observaciones, se me insertó algún misterio de la desatención, alguna emergencia del alma que me privó de continuidad. 
Kensuke Koike. Mascarada. 2014.
Y en el fondo de mi desconexión, sin que yo los oiga, oigo los ruidos de las conversaciones de los mozos de la sección de empaquetado, allá en el fondo de la oficina, en la parte en que comienza el almacén, y veo sin verlos los cordeles para atar los envíos postales, dando una doble vuelta y con un doble nudo alrededor de los paquetes envueltos en papel pardo fuerte, en la mesa cerca de la ventana que da al zaguán, entre bromas y tijeras.
Ver es haber visto".

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego. (fragmento 356). 
Traducción de Perfecto E. Cuadrado. Acantilado. 2002.
Giuseppe Penone. Mirada Vegetal. 1991.

martes, 26 de enero de 2021

«supra-grammaticam»

F.G. Sílaba. Collage de objetos encontrados. 12.2020.

"Obedezca a la gramática quien no sabe pensar lo que siente. Sírvase de ella quien sabe mandar en sus expresiones. Cuéntase de Segismundo, Rey de Roma, que, habiendo cometido, en un discurso público, un error gramatical, respondió a quien se lo hizo notar: «Soy Rey de Roma, y estoy por encima de la gramática». Y la historia cuenta que desde entonces pasó a ser conocido como Segismundo «supra-grammaticam». ¡Maravilloso símbolo! Cada hombre que sabe decir lo que dice es, a su modo, Rey de Roma. El titulo no es malo, y el alma es serse."

Fernando PessoaLibro del desasosiego. (Traducción de Perfecto E. Cuadrado. Acantilado. 2002)
F.G. No sabe por dónde. Collage. 12.2020.

viernes, 24 de junio de 2016

Contra el viajar


Henri Cartier-Bresson. Café de Lisboa. 1955.
"¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día a día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, inclinado sobre las calles y las plazas, sobre los gestos y los rostros, siempre iguales y siempre diferentes, como son, al final, los paisajes.
Cuando imagino, veo. ¿Qué otra cosa hago yo cuando viajo? Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que uno tenga que trasladarse para poder sentir.
(...)
La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos."

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego. (Traducción de Perfecto E. Cuadrado. Acantilado. 2002)
José Almada Negreiros. Retrato de memoria de Fernando Pessoa. 1954.

jueves, 30 de abril de 2015

Pessoa, el observador


F.G. Lisboa. 04.2014.

"Un hombre puede, si posee la verdadera sabiduría, gozar de todo el espectáculo del mundo desde una silla, sin saber leer, sin hablar con nadie, sólo con el uso de sus sentidos y con que el alma no sepa estar triste." (...) 

F.G. Lisboa. 04.2014.
"La monotonía, la igualdad incolora de los días iguales, la nula diferencia entre el hoy y el ayer –que esto me quede siempre, con el alma despierta para gozar de la mosca que me distrae pasando casualmente ante mis ojos, de la carcajada que se alza voluble desde la calle incierta, la enorme liberación de ser hora de cerrar la oficina, el reposo infinito de un día de fiesta." (…) 

F.G. Jardín del Museo de Arte Antiguo. Lisboa. 04.2014.
"Uno de mis paseos favoritos, en las mañanas en que temo la banalidad del día que me espera como quien teme la prisión, es el de perderme lentamente por las calles, antes de la apertura de tiendas y almacenes, y oír los jirones de frases que los grupos de muchachas y muchachos, y de los unos con las otras, dejan caer, como limosna de ironía, en la escuela invisible de mi meditación abierta." (…)

F.G. Lisboa. 04.2014.
"Un hálito de música o de sueño, algo que haga casi sentir, algo que haga no pensar." (…)

Fernando Pessoa. Fragmentos del Libro del desasosiego, compuesto por Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros en la ciudad de Lisboa. (Traducción de Perfecto E. Cuadrado). Acantilado. Barcelona, 2002.

F.G. Lisboa. 04.2014.





miércoles, 29 de octubre de 2014

Soy del tamaño de lo que veo


Joan Miró. La bañista. 1925.

“Releo pasivamente, recibiendo lo que siento como una inspiración y una liberación, aquellas frases de Caeiro, en la referencia natural que resulta del pequeño tamaño de su aldea. Desde allí, dice él, por ser pequeña, puede verse más del mundo que desde la ciudad; y por eso la aldea es mayor que la ciudad…
 
     `Porque yo soy del tamaño de lo que veo
     Y no del tamaño de mi estatura.´

 
Frases como estas, que parecen crecer sin voluntad de haberlas dicho, me limpian de toda la metafísica que espontáneamente añado a la vida. Después de haberlas leído, me acerco a mi ventana sobre la calle estrecha, miro al cielo infinito y a los astros sin cuento, y soy libre con un esplendor alado cuya vibración hace estremecerse todo mi cuerpo. 

Chema Madoz.

`¡Soy del tamaño de lo que veo!´ Cada vez que pienso en esta frase con toda la atención de mis nervios, me parece más y más destinada a reconstruir consteladamente el universo. `¡Soy del tamaño de lo que veo!´ Que gran poder mental va desde el pozo de las emociones profundas hasta las altas estrellas que en él se reflejan, y que así, en cierto modo, están allí.
Por eso ahora, con conciencia de saber ver, contemplo la vasta metafísica objetiva de los cielos todos con una seguridad que me dan ganas de morir cantando. `¡Soy del tamaño de lo que veo!´ Y el vago resplandor de la luna, completamente mío, empieza confusamente a arruinar el azul medio-negro del horizonte.

Not Vital. Luna de acero. 2011.
Ganas me dan de levantar los brazos y gritar cosas de una salvajería no conocida, de decir palabras a los altos misterios, de afirmar una nueva personalidad ensanchada a los grandes espacios de la materia vacía.
Pero me repliego y ablando. `¡Soy del tamaño de lo que veo!´ Y la frase se queda convertida en mi alma entera, reclino sobre ella todas las emociones que siento, y sobre mí, por dentro, como por fuera sobre la ciudad, cae la paz indescifrable de la dura luz de la luna que empieza a propagarse con el anochecer”.

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego, compuesto por Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros en la ciudad de Lisboa. (Traducción de Perfecto E. Cuadrado). Acantilado. Barcelona, 2002.


Fases de la luna.
Fernando Pessoa era tan grande, a pesar de lo reducido de su horizonte vital, que no cabía en sí mismo, por lo que recurrió sistemáticamente a la ocupación de otras "personas". En este caso a sus heterónimos Bernardo Soares, Vicente Guedes y Alberto Caeiro, con los que escribió un libro tan desasosegante como inagotable. Todas esas miradas, si no más, son necesarias para hacerse una idea cabal de la luna.
F.G. Luna sobre El Sardinero. Santander. 18.10.14.
Puesto que somos del tamaño de lo que vemos, dirijamos la vista y dediquemos el tiempo solo a mirar lo que vale la pena.