Mostrando entradas con la etiqueta Man Ray. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Man Ray. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de enero de 2021

Mano sobre mano

F.G. La mano apropiada. Objeto encontrado. 09.2020.
Contra la opinión generalizada, es bueno que una mano sepa lo que hace la otra y viceversa, y si son capaces de, juntas,  marcar el compás solventemente, usar una herramienta o tocar un instrumento -por sencillo que sea- con cierta gracia, pues mejor que mejor.
Man Ray. Dibujo original. Sin título. 1969.
Al fin y al cabo, son bastante parecidas, versátiles, se complementan y tienden a llevarse bien.
Man Ray. Grabado. 1969.

miércoles, 19 de junio de 2019

Documento encontrado



Ahí los tienen: Marcelo Delcampo y un amigo no identificado (muy probablemente el autodenominado "Hombre Rayo") tratando de colocar en el Museo Municipal de la calle Fuencarral, de Madrid, los ingeniosos frutos de sus azarosos hallazgos en una fecha indeterminada del pasado siglo.
Al parecer, la operación no llegó a perfección y cambiaron de horizonte y de aires.

viernes, 24 de febrero de 2017

Hasta aquí hemos llegado

El Tuffatore de Paestum. Circa 470 a. C.

Gracias por vuestra atención.

Man Ray fotografiado por Ugo Mulas. 1972.

Adiós, y suerte.













François Truffaut y Jean-Pierre Léaud. Los 400 golpes. 1959.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Obstrucción

Man Ray. Obstrucción. 1920.


Toda la vida haciendo planes para el futuro y, sin comerlo ni beberlo, le pilló la muerte por sorpresa.

Man Ray. Obstrucción. Instrucciones de montaje. 1920.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Futuro menguante

Balthus. Retrato de Marie-Laure de Noailles.
"Lo más bello es el futuro. La lástima es que se encoge."
Esta luminosa (e inagotable) verdad repetía a menudo Marie-Laure de Noailles, una artista todavía por descubrir y ahora -gracias al libro de Victoria Combalía "Musas, mecenas y amantes. Mujeres en torno al surrealismo"- conocida como pródiga impulsora de las vanguardias que agitaron Francia entre 1925 y 1950. Buñuel, Man Ray, Dalí, Max Ernst, Cocteau, Óscar Domínguez y una legión de arquitectos, jardineros, bailarines y músicos estuvieron entre sus selectos protegidos.
Man Ray. Marie-Laure de Noailles  vestida para una mascarada maritima. 1929.
Ella lo tuvo claro y vivió en consecuencia, practicando con el ejemplo y sin ninguna gana de morir. 

Man Ray."Les Mystères du Château du Dé". 1929.

En esta película de Man Ray se puede ver que, a pesar de la certera máxima de la generosa benefactora, su distinguido grupo no esperaba al futuro y apostaba por llevarse la vida por delante.
Salvador Dalí. Marie-Laure y Charles de Noailles 

martes, 2 de junio de 2015

El rinoceronte

Humberto Rivas. Londres. Homenaje a Man Ray. 1979.

Cuando despertaron se dieron cuenta de lo difícil que iba a ser que el rinoceronte saliera de allí.
Humberto Rivas. Londres. Homenaje a Man Ray. 1979.


martes, 1 de julio de 2014

Espejos rotos


Max Ernst fotografiado por Man Ray. 1934.
A menudo los espejos no devuelven la imagen que nos gustaría recibir.

Barbara Kruger. Tú no eres tú. 1982.
Aunque no digan palabra, son tan locuaces como el de la madrastra de Blancanieves, y sus inapelables respuestas igual de descorazonadoras.

Reclamo coloreado de La dama de Shanghai. Orson Welles.1947.
Todo se complica cuando el eco visual crece sin fin transformándose en confuso torbellino. De él solo se puede salir por la tremenda, como en La dama de Shanghai.
Pero incluso en mitad del vértigo queda un rato para ponerse estupendo y largar una frase lapidaria -aunque sea ajena y mentirosa-, como Orson Welles ("El que se deja guiar por sus instintos conserva hasta el final su fé en la vida"), o despedirse para siempre con elegancia, como Rita Hayworth ("Saluda a la línea del horizonte").
Gregg Biermann. Fotograma de Magic Mirror Maze. 2013.
Solo son, otra vez, vagos ecos de momentos felices.

viernes, 4 de abril de 2014

Fotomatón

 Chris Sollars. Autorretrato: Hombre, Mujer, Niño. 2011.

El    fotomatón es (¿o habría que decir era?) una cabina automática que se instala en las calles provista de tecnología fotográfica para que los transeúntes se hagan sus instantáneas de urgencia, a fin de resolver un trámite administrativo o para congelar un momento de dicha y desparrame.
Richard Avedon. Igor Stravinski. 1969.
Su estética primaria ha "contaminado" a menudo a los artistas, que han visto en su repentismo un lenguaje óptimo para reflejar espontaneidad y frescura.
Harold Feinstein. G.I. en un fotomatón. Kilmer. 1951.
Es  ideal para el autorretrato, y para hacer el tonto y sacar al "otro" (o a los otros) que llevamos dentro. Por eso gustó tanto a los surrealistas, tan partidarios de todos los juguetes,
Man Ray por Man Ray.


y  fue una máquina tan ligada a la cultura pop como las tragaperras, las guitarras eléctricas y las sinfonolas. Sus frutos banales se convirtieron, a veces, en imágenes imperecederas, como esta, tomada poco antes del "día que la música murió": 
Waylon Jennings y Buddy Holly en 1959.
Su  lenguaje simple, entre ficha policial y esquemático retrato robot, sirvió también a los artistas preocupados por el paso del tiempo y por documentar los estragos que ocasiona.
Roman Opalka. 1965-2008.

En  fin: todo un invento fructífero, pero que está a punto de desaparecer arrollado por móviles y "selfies".
Fundación Rara Avis. Conversaciones postales. Photomaton. Collage.

Aunque cualquier día vuelve, con carácter de acontecimiento, para protagonizar La venganza de Fotomatón. 
Y si no, al tiempo.

Caja mágica a partir de una foto de Harold Feinstein.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La sección de cuerda


Caravaggio. El concierto. 1595. 

Nos concreta Wikipedia que "los instrumentos de cuerda o cordófonos son instrumentos musicales que producen sonidos por medio de las vibraciones de una o más cuerdas, usualmente amplificadas por medio de una caja de resonancia. Estas cuerdas están tensadas entre dos puntos del instrumento y se hacen sonar pulsando, frotando o percutiendo la cuerda".


Chema Madoz. 2000?.

Su variedad es grande y suman su belleza formal y perfecto acabado a lo emotivo y delicado de su amplia sonoridad.

Man Ray. Le violin d´Ingres. 1924.

El equipo de luthiers de miracomosuena os trae unos cuantos ejemplos singulares, por si os sirven de inspiración a la hora de elegir los regalos navideños de la parentela. 


Robert Doisneau. Un enchantement simple. 1950.

El Bosco. Detalle del Jardín de las Delicias. 1505.

Guy Le Querrec. Charlie Mingus. Circa 1960. Sur de Francia.

Diego Velázquez. Los tres músicos. 1617.


Gregory Corso. Poet Saturn.

Ojalá acertéis.







viernes, 31 de mayo de 2013

Pasa la vida

Man Ray. Objeto indestructible. 1923.


Con la ciega precisión de un metrónomo la vida pasa, entre peligros y danzas, entre gritos y caricias. 


Reloj de cocina con pila de cuarzo.

Por debajo del estruendo mecánico, fuera del constante compás, se desliza el delicado sonido de lo cotidiano.

Man Ray. Dancer-Danger. 1920.

domingo, 26 de mayo de 2013

Música para cazar elefantes


Man Ray. Negro y Blanco negativo (Kiki de Montparnasse). 1926.

Los pigmeos Efé del África central ocupan un territorio de fronteras cambiantes y permanentemente explotado por el colonialismo y sus herederos locales. Están íntimamente ligados a la vida en el bosque Ituri, cerca del Ruwenzori, al que cantan con maravillosas polifonías y densas armonizaciones. Su música es esencialmente vocal, casi siempre coral aunque con individualidades que se aprecian en las habituales fórmulas de llamada y respuesta.Traigo dos muestras recogidas en el disco Echoes of the forest. Music of the Central African pygmies, editado por Ellipsis Arts en 1995.
La primera es una canción de los hombres que participan en la caza de un elefante, práctica ritual concebida como un desafío, casi como una experiencia mística. Al animal, previamente aislado de la manada, se le agota a la carrera para posteriormente alancearle hasta la muerte. La canción es una especie de la conmemoración del sacrificio, un acto de expiación por la muerte convertida en ceremonia. Los truenos van ocupando paulatinamente el espacio sonoro, y la canción acaba de manera tan natural como abrupta con una fuerte descarga: la música, que empezó desde y en el bosque, llega a ser la música del bosque, con su ruidoso protagonismo. Muy pocas veces se logrará semejante nivel de comunión en otras grabaciones o en otras ceremonias.


Canción de hombres para la caza del elefante
Méli-é es una canción que los Efé dedican al bosque ancestral, su hogar y su madre, que siempre les ha provisto de alimento, cobijo, vestido y remedios medicinales.        

Méli-é
La letra dice que “el bosque produce oro”, y es una nostálgica reminiscencia de  los tiempos en que se podía hacer acopio de bienes suficientes para la vida en este perdido Edén, ahora esquilmado por la deforestación y la codicia.  
Pablo Picasso. Boceto para las señoritas de Avignon.1907.
Pablo Gargallo. Retrato de joven.1911.