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viernes, 21 de agosto de 2026

Donde menos se piensa... salta la liebre

Alberto Durero. Liebre joven. 1502.

(...) "Presté atención a los sonidos del entorno. La calma reinante permitía oír el roce del viento contra el suelo y su bramido al alcanzar el bosque. Entre las pausas del viento, había calma suficiente para distinguir los reclamos de las distintas aves. Era un paisaje sonoro de cielo, árboles y tierra, no el eco artificial y el barullo del hogar de los humanos, y a partir de ese momento, me propuse ser más consciente y tener más cuidado con el tintineo de las cacerolas, el grifo abierto al máximo o los gritos, y con cómo podía percibir el lebrato esos sonidos. El animalito se pasaba la mayor parte del tiempo en completo silencio. Pero cuando tenía apenas unos días de vida, comenzó a emitir un leve «chi chi chi» apenas audible en mi presencia y mientras exploraba el cuarto, como si estuviera rechinando los dientes o juntando las mandíbulas con mucha, pero mucha cautela. Confié en que se tratara de una señal de que estaba relajado." (...)

Chloe Dalton. La liebre y yo. Traducción de Celia Filipetto. Libros del Asteroide, 2026.
Barry Flanagan. Liebre C III. 2002.

lunes, 23 de octubre de 2023

El líder de los malos asegura que esta no es una historia de buenos y malos

Peter Paul Rubens. La matanza de los inocentes. (Primera versión). 1611. Galería de Arte de Ontario.

"Llamando a la calma y cargando contra la demagogia y el sensacionalismo después de fomentar el alarmismo con bulos demagógicos y sensacionalistas, el líder del bando de los malos ha asegurado hoy que, en esta historia, no hay ni buenos ni malos.

«El asunto es muy complejo y no hay un solo culpable», ha reiterado el único culpable de todo este asunto. «La historia pondrá a cada uno en su lugar», ha añadido el encargado de escribir la historia.

Peter Paul Rubens. La matanza de los inocentes. (Segunda versión). 1638. Alte Pinakothek de Munich.

Desde el bando de los malos, denuncian que están siendo víctimas de la demonización, refiriéndose a las acusaciones que les dirigen sus víctimas, que retratan y comparten los horrores sufridos. «Muestran solo lo que les interesa», protestan en referencia a las imágenes de lo que realmente interesa.

«No se puede juzgar sin saber», dicen los malos, juzgando así la competencia para juzgar de quienes justamente los están juzgando."

Xavi Puig. El Mundo Today. 22.10.2023.
Alberto Durero. Los cuatro jinetes del Apocalipsis. 1498.

martes, 4 de julio de 2023

Poética

F.G. El regalo del temporal. Dique del Puerto de Laredo. 05.2023

Saltarse el manual de instrucciones en cualquier circunstancia.
Siempre.

F.G. La cabellera del eucalipto. (Después de haber visto a Durero).
Caldelas de Tui. 04.2023.



lunes, 14 de junio de 2021

Tambores de guerra

F.G. Tambores de guerra. Collage de imágenes encontradas (una de ellas de Alberto Durero). 05.2021.
Decía Leonardo Sciascia que "incluso las verdades gritadas por los altavoces empiezan a sonar a mentira". Cuánto más si las tales verdades lo son sólo a medias, o, descaradamente, sin complejos, son simples mentiras interesadas.

F.G. Relax, Max. Collage de imágenes encontradas.05.2021.

viernes, 13 de octubre de 2017

Desde la cáscara de nuez


Carlos Rosales. Maneras de perder el tiempo. 2017.
Mientras terminaba de leer la excelente última novela de Ian McEwan (Cáscara de nuez. Anagrama, 2017), un thriller negrísimo narrado desde el inaudito punto de vista de un hipersensible nasciturus,  me he enterado del premio que ha recibido el artista Carlos Rosales por su obra Maneras de perder el tiempo, hermosa metáfora sobre la vida que inexorablemente se nos va mientras tratamos de hacer de ella algo digno de ser vivido.


Alberto Durero. Estudio de hierbas. Acuarela y guache sobre papel. 41 x 32 cm. 1503.
Esto es algo de lo que cuenta el omnisciente protagonista de la novela:

(...) "Algunos artistas del grabado o de la pintura florecen, como los futuros bebés, en espacios reducidos. Sus restringidos temas pueden confundir o decepcionar. El cortejo entre aristócratas del siglo XVIII, la vida en el mar, conejos que hablan, liebres esculpidas, óleos de personas obesas, retratos de perros, de caballos, de aristócratas, desnudos yacentes, millones de natividades, de crucifixiones, de asunciones, de fruteros, jarrones de flores. Y pan y queso holandeses con o sin un cuchillo al lado. 
Rembrandt. Pequeña concha. Conus marmoreus. 1650.
Algunos escriben simplemente de sí mismos. También en la ciencia hay quien dedica su vida a un caracol albanés y quien a un virus. Darwin consagró ocho años a los percebes. Y en la madurez, a las lombrices. Miles de científicos estudiaron durante toda su vida el bosón de Higgs, una cosa diminuta, quizá ni siquiera una cosa. Estar encerrado en una cáscara de nuez, ver el mundo en cinco centímetros de marfil, en un grano de arena. ¿Por qué no, si toda la literatura, todo el arte, todo el esfuerzo humano, no es más que una mota en el universo de las cosas posibles? E incluso este universo puede ser una mota en una multitud de universos reales y posibles.(...)
Yves Berger De la huerta al jardín.
En esta selecta estirpe de inagotables buscadores en los misterios de la vida hemos visto siempre a Carlos Rosales, tratando de entender y ordenar su mundo para después mejor contarlo, y por eso nos gusta tanto que se reconozca su formidable trabajo. 
Carlos Rosales. Almendro doméstico. 2015.

Felicidades.
Carlos Rosales. Pensamiento. 2015.


jueves, 2 de julio de 2015

Melancolía

Alberto Durero. Melancolía. 1514.
Decía Maurice Toesca que "en la melancolía hay suficiente veneno como para matar a un hombre."
Jeremy Deller. Amo la Melancolía. 1993.
A pesar de todo, y siendo conscientes de su inmenso peligro, nos fascina, nos atrae, nos atrapa,... 
Tumblr de A bout de souffle, de Jean-Luc Godard.  1960. (¿Piensas alguna vez en la muerte?)  Jean Paul Belmondo y Jean Seberg.
...y, en consecuencia, acaba por matarnos.

martes, 17 de marzo de 2015

La mirada en los "aflorismos" de Carlos Castilla del Pino

Alberto Durero. Autorretrato a los 20 años. 1491.
"Si quieres recordar para siempre a aquel que ahora ves, mírale a los ojos mientras te habla."



Emmet Gowin. Nancy. Danville, Virginia. 1969.
"Ver, con los demás; mirar, por ti mismo, sin ellos, sin ni siquiera oírles."






Harry Pearce y Pentagram. Acción para Witness Wall. Londres. 2014.

"Tres estados: ver, mirar, observar. Ver todo, mirar algo, observar lo que se debe."





Sophie Calle. El otro. 1992.
"Cierra los ojos para mirar lo que has visto."






Rembrandt. Chica en un marco de cuadro. 1641.
"Lo importante en la pintura es la mirada: una forma de leer en las cosas."





Robert Frank. Londres, 1951.
"La mirada no es un instrumento adecuado para mentir. La mirada no engaña respecto del sujeto que mira. Miremos la mirada del otro." 





Richard Avedon. Autorretrato. 1963.
"La fotografía hace del instante un todo."





Francisco de Goya. Autorretrato con carta a su amigo Martín Zapater. 1795.
"Hacer que las cosas hablen, y contarlo después: eso es pintar (o escribir: una forma de pintar con palabras)."





Herbert Bayer. Urbanita solitario. 1930.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino escribió en sus años finales el libro Aflorismos. Pensamientos póstumos (Marginales Tusquets, Barcelona, 2011), una colección de reflexiones breves, precisas y espontáneas sobre casi todo lo que interesa a un hombre civilizado. En sus propias palabras, "el ´aflorismo´ sería algo que se me ocurrió, surgió o me apareció de manera más o menos inesperada. Y como afloraron -en cualquier lugar, en cualquier momento-, los llamé, al comienzo del siglo en que estamos, aflorismos. El aforismo concluye. El ´aflorismo´ comienza; no acaba donde concluye."
De ese impresionante compendio de sentencias reventonas han eclosionado hoy en miracomosuena algunas de las referidas a la mirada. Disfruta de su luminosidad.

viernes, 17 de octubre de 2014

La novia judía


Rembrandt. La novia judía. 1667.
Es conocida la debilidad del joven pintor Vincent Van Gogh por el Rijksmuseum, y dentro de él por Rembrandt y por La novia judía. Ante ese cuadro que visitaba frecuentemente le comentó a un amigo que gustoso daría diez años de vida a cambio de que le concedieran permiso para permanecer durante dos semanas sentado frente a la pintura, sin más compañía que un mendrugo de pan duro.
En una de las cartas a su hermano Theo le comentaba el recuerdo de sus impresiones: era un cuadro íntimo, infinitamente simpático, pintado con mano de fuego por un poeta, por un Creador. "Qué noble sentimiento de una profundidad inmensa. Es preciso haber muerto varias veces para pintar así. Rembrandt penetra tan lejos en el misterio que dice cosas que ninguna lengua puede expresar. Es con justo mérito que se le llama el Mago".
Thomas Struth. Alte Pinakothek. Autorretrato. Munich. 2000.
Lamentablemente, la actitud general de los espectadores contemporáneos ya no es esa. Ya no se ve así la pintura. A los museos se ha dejado de ir a aprender o a intentar transformar la propia vida por elevación. Ahora lo que se busca es marcar el territorio a todo meter y cumplir con las exigencias de la actualidad, y se pasa más tiempo en las tiendas de mercaderías o corriendo por los pasillos que contemplando las obras de los maestros, antiguos o modernos.
Thomas Struth. Stanze di Raffaello. Museo Vaticano. 1990.
La obra artística se convierte en mero reclamo, como cualquier otra bagatela popular a través de la que conseguir pingües beneficios para los desnaturalizados Museos y para recaudadores de todo tipo.
Thomas Struth. El Prado. 2005.
El poco tiempo que los afanosos estudiantes y turistas dedican a la contemplación lo desperdician fotografiándose dando la espalda al cuadro, o inmortalizándolo a larga distancia entre un mar de cabezas movedizas. Una oportunidad perdida. Un esfuerzo inútil. 
Teresa Rodríguez. La ronda nocturna. Rijkmuseum. Agosto de 2014.
Como prueba, sirvan estas fotos de cualquier mañana en el Museo del Louvre de gente que afirmará a la vuelta a su casa que ha visto a la Gioconda:






                                     







Qué tiempos y qué (malas) costumbres.
Como decían las abuelas de antes, "a lo que llegamos".


martes, 11 de junio de 2013

Oda a la Tipografía

Holger Mathies.

Decía Juan Ramón Jiménez que “en edición diferente los libros dicen cosa distinta”. 
De la misma manera, parece plausible afirmar que una película nos cuenta las cosas de forma diferente (y hasta cosas diferentes) según el formato y el tipo de proyección que de ella se haga. 
Con distintas tipografías las palabras suenan distinto, y algunas son más apropiadas que otras para contar determinados asuntos e inadecuadas para todos los demás. La tipografía ha sido siempre un arte, ahora banalizado como tantos otros por la facilidad de su uso indiscriminado, gratuito y arbitrario. 
Un hombre de letras, de política y de diplomacia como Pablo Neruda escribió en 1956 una arrebatada oda a la tipografía en la que demuestra su amor desesperado por tipos, cajas y palabras.




Letras largas,
severas,
verticales,
hechas
de línea
pura,
erguidas
como el mástil
del navío
en medio
de la página
llena

de confusión y turbulencia,
Bodonis
algebraicos,
letras
cabales,

finas
como lebreles,
sometidas
al rectángulo blanco
de la geometría,
vocales
elzeviras
acuñadas
en el menudo acero
del taller junto al agua,
en Flandes, en el norte
acanalado,
cifras
del ancla,
caracteres de Aldus,
firmes como
la estatura
marina
de Venecia
en cuyas aguas madres,
como vela
inclinada,
navega la cursiva
curvando el alfabeto:
el aire
de los descubridores
oceánicos
agachó
para siempre el perfil de la escritura.

Gianbattista Bodoni. 1818.
Desde
las manos medioevales
avanzó hasta tus ojos
esta
N
este 8
doble
esta
J
esta
R
de rey y de rocío.
Allí
se trabajaron
como si fueran
dientes, uñas,
metálicos martillos
del idioma.
Golpearon cada letra,
la erigieron,
pequeña estatua negra
en la blancura,
pétalo
o pie estrellado
del pensamiento que tomaba forma
del caudaloso río
y que al mar de los pueblos navegaba
con todo
el alfabeto
iluminando
la desembocadura.
El corazón, los ojos
de los hombres
se llenaron de letras,
de mensajes,
de palabras,
y el viento pasajero
o permanente
levantó libros
locos
o sagrados.
Debajo
de las nuevas pirámides escritas
la letra
estaba viva,
el alfabeto ardiendo,
las vocales,
las consonantes como
flores curvas.
Los ojos
del papel, los que miraron
a los hombres
buscando
sus regalos,
su historia, sus amores,
extendiendo
el tesoro
acumulado,
esparciendo de pronto
la lentitud de la sabiduría
sobre la mesa
como una baraja,
todo
el humus
secreto
de los siglos,
el canto, la memoria,
la revuelta,
la parábola ciega,
de pronto
fueron
fecundidad,
granero,
letras,
letras
que caminaron
y encendieron,
letras
que navegaron
y vencieron,
letras
que despertaron
y subieron,
letras
que libertaron,
letras
en forma de paloma
que volaron,
letras
rojas sobre la nieve,
puntuaciones ,
caminos,
edificios
de letras
y Villon y Berceo,
trovadores
de la memoria
apenas
escrita sobre el cuero
como sobre el tambor
de la batalla,
llegaron
a la espaciosa nave
de los libros,
a la tipografía
navegante.
Alberto Durero. Alfabeto romano. Principio S. XVI.
Pero
la letra
no fue sólo belleza,
sino vida,
fue paz para el soldado,
bajó a las soledades
de la mina
y el minero
leyó
el volante duro
y clandestino,
lo ocultó en los repliegues
del secreto
corazón
y arriba,
sobre la tierra,
fue otro
y otra
fue su palabra.
La letra
fue la madre
de las nuevas banderas,
las letras
procrearon
las estrellas
terrestres
y el canto, el himno ardiente
que reúne
a los pueblos,
de
una
letra
agregada
a otra
letra
y a otra,
del pueblo a pueblo fue sobrellevando
su autoridad sonora
y creció en la garganta de los hombres
hasta imponer la claridad del canto.
Graffiti mural en la Universidad de Salamanca. 
Pero,
tipografía,
déjame
celebrarte
en la pureza
de tus
puros perfiles,
en la redoma
de la letra
O,
en el fresco
florero
de la
Y
griega,
en la
Q
de Quevedo
(cómo puede pasar
mí poesía
frente a esa letra
sin sentir el antiguo escalofrío
del sabio moribundo?),
a la azucena
multi
multiplicada
de la
V
de victoria,
en la
E
escalonada
para subir al cielo,
en la
Z
con su rostro de rayo,
en la P
anaranjada.
Herbert Lubalin.
Amor,
amo
las letras
de tu pelo,
la
U
de tu mirada,
las
S
de tu talle.
En las hojas
de la joven primavera
relumbra el alfabeto
diamantino,
las esmeraldas
escriben tu nombre
con iniciales fresca del rocío.
Mi amor,
tu cabellera
profunda
como selva o diccionario
me cubre
con su totalidad
de idioma
rojo.
En todo,
en la estela
del gusano
se lee,
en la rosa se lee,
las raíces
están llenas de letras
retorcidas
por la humedad del bosque
y en el cielo
de Isla Negra, en la noche,
leo,
leo
en
el firmamento frío
de la costa,
intenso,
diáfano de hermosura,
desplegado,
con estrellas capitales
y minúsculas
y exclamaciones
de diamante helado,
leo, leo
en la noche de Chile
austral, perdido
en las celestes soledades
del cielo,
como en un libro
leo
todas
las aventuras
y en la hierba
leo,
leo
la verde, la arenosa
tipografía
de la tierra agreste,
leo
los navíos, los rostros
y las manos,
leo
en tu corazón
en donde
viven
entrelazados
la inicial
provinciana
de tu nombre
y
el arrecife
de mis apellidos.
Leo
tu frente,
leo
tu cabellera
y en el jazmín
las letras
escondidas
elevan
la incesante
primavera
hasta que yo descifro
la enterrada
puntuación
de la amapola
y la letra
escarlata
del estío:
son las exactas flores de mi canto.

Herbert Lubalin.
Pero,
cuando
despliega
sus rosales
la escritura,
la letra
su esencial
jardinería,
cuando lees
las viejas y las nuevas
palabras, las verdades
y las exploraciones,
te pido
un pensamiento
para el que las ordena
y las levanta,
para el que para
el tipo,
para el linotipista
con su lámpara
como un piloto
sobre
las olas del lenguaje
ordenando
los vientos y la espuma,
la sombra y las estrellas
en el libro:
el hombre
y el acero
una vez más reunidos
contra el ala nocturna
del misterio,
navegando,
horadando,
componiendo.

Ricard Giralt Miracle.
Tipografía,
soy
sólo un poeta
y eres
el florido
juego de la razón,
el movimiento
de los alfiles
de la inteligencia.
No descansas
de noche
ni de invierno,
circulas
en las venas
de nuestra
anatomía
y si duermes
volando
durante
alguna noche o huelga
o fatiga o ruptura
de linotipia
bajas de nuevo al libro
o al periódico
como nube
de pájaros al nido.
Regresas
al sistema,
al orden
inapelable
de la inteligencia.


Letras
seguid cayendo
como precisa lluvia
en mi camino.
Letras de todo
lo que vive
y muere,
letras de luz, de luna,
de silencio,
de agua,
os amo,
y en vosotras

recojo

no sólo el pensamiento
y el combate,
sino vuestros vestidos,
sentidos

y sonidos:

A

de gloriosa avena,
T
de trigo y de torre
y
M
como tu nombre
de manzana.

......