martes, 16 de diciembre de 2025

Amplitud de onda

F.G. Resonancia. Lomos de Orios. 09.2025.

Hay quienes opinan que si prestáramos atención, la atención necesaria, la atención suficiente, todavía podríamos escuchar cualquier sonido emitido en el pasado, ya fuera el recio gruñido de un homo antecessor de Atapuerca o la crispada negociación de Ricardo III para permutar su reino por un caballo. Todavía se componen e interpretan obras que se suman, como un eco, como un amplificador, al bucle eterno que tocaban los ensimismados músicos del Titanic, algo así como un relajado himno minimalista que infundía sosiego hipnótico en los viajeros, mientras todo era irremediablemente anegado por el caos.

Sin llegar a tanto, acometí Resonancia como un juego visual y sonoro, partiendo de un alambre de hierro de diez metros convertido en cinco círculos cerrados en sí mismos tras haber soldado los extremos del hilo, algo así como un posindustrial ouroboros, el animal mítico (serpiente o dragón) que se retroalimenta y regenera devorando su propia cola, lo que se interpreta como inagotable símbolo del paso del tiempo y de la continuidad de la vida. 

Lo veo como una prolongación del círculo de partida, como una reverberación, como un eco que se proyecta y propaga más allá del objeto a través de las múltiples sombras que genera, especialmente si está enfrentado a la cambiante luz natural.

La onda "expansiva", mínimamente sujeta en la parte superior por un precioso cerradero, mantiene el equilibrio pero se abre de manera irregular y cambia de dimensión en función de la temperatura, modificando en consecuencia el conjunto de la resonancia y proyectando y prolongando su "sonido" y su amplitud de onda. La experiencia es singular: mirar y escuchar, nada más.

En cuanto a la posología, recomiendo que, tras una exposición prolongada a las resonancias, es imprescindible seguir el consejo del maestro Antonio Machado y pararse a distinguir las voces de los ecos.
(Las puedes ver y escuchar en la Casa de los periodistas, de Logroño, hasta el 23 de diciembre de 2025, dentro de mi exposición breves bellezas muertas).

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