miércoles, 17 de junio de 2020

El caballo

F.G. El caballo en el estudio-taller de José Carlos Balanza. 05.2020.
Este humilde caballo se vino con nosotros hace ya muchos años desde un mercadillo cordobés, de un puestecito donde la infantil gitanería pasaba el rato cultivando el necesitado amor al miserable comercio y afilando el gusto por el trato impreciso con lo marginal, con lo desechado por otros y por ellos mismos, con lo que nada vale para casi nadie.
F.G. El caballo en el estudio-taller de José Carlos Balanza. 05.2020.
Desde entonces no hemos dejado de tenerle afición y cariño, y de encontrarle improbables parecidos con otros animales famosos hechos por manos más prestigiosas y valoradas pero no más expresivas. Los pobres materiales que lo constituyen lo emparentan de cerca con Kurt Schwitters, y el excelente estudio de su tensión anatómica lo hacen digno de Leonardo.

F.G. El caballo en el estudio-taller de José Carlos Balanza. 05.2020.
Hasta ahora, errante, se acomodaba por casa en cualquier parte, entre libros, con otras naderías, siempre formando equipo con joyas de la familia de igual pelo, sin más exigencia que mantenerse alejado del sol o de cualquier otra fuente de calor. Ahora, con el tiempo, le ha llegado el momento de las consideraciones, y como no podemos regalarle un reloj con una fecha conmemorativa le ponemos este marco, especie de plinto desde el que mirar distraídamente cómo pasa la vida, la propia y la de todos.
F.G. El caballo en "las horas de luz". EspacioArteVACA, en Viniegra de Abajo. 06.2020.
Nos gusta pensar que no sería muy diferente el caballito de cartón con el que encerraron en una cuadra de Núremberg, durante buena parte de su perra vida, a Kaspar Hauser, y que quizá, algún momento, encontró en él compañía e incierto consuelo.

4 comentarios:

  1. Qué curioso. Meditaré sobre ello.

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  2. Si yo fuera el caballito no cambiaría la vida errante (en vuestro hogar)por el momento de las consideraciones.

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  3. Será un cimarrón mesteño, y hará lo que le convenga más

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