viernes, 11 de septiembre de 2015

Bondades de la ruina

Zevs. Logos liquidados. 2005.
"Oh, Insolvencia, tú sí que nos has dado el nombre verdadero de las cosas", clava Juan Bonilla en el prólogo a la novela Rosa Rosae, de Víctor Botas, recién reeditada por Renacimiento.
Keith Haring. Pintura inacabada. 1989.

También nos ha dado la referencia exacta de su escasísimo valor.

jueves, 10 de septiembre de 2015

El viaje al fondo del mar de Roberto Pajares


Distintos aspectos de la exposición de Roberto Pajares. Fotos de F.G.
Bajo el título “La pescadería del desierto”, Roberto Pajares ha convertido el espacio pavimentado con cantos rodados de la UPL en una gran pecera, una suerte de vivero en el que se desarrollan unas cuantas escenas marinas (que sugieren algo así como un fondo abisal con posidonia serrana atravesado por desconocidas especies; la estimulante silueta de “la Peza”, una medio sirena rampante; un banco de “peces veleta” armados y esperando en perfecto orden de combate a los cambiantes vientos; varios pescados fusiformes dignos de protagonizar calenturientos sueños húmedos; “peces lanza” coordinados en un paso de danza como soldados viejos en su cajón, y un amenazante “pez máscara”, todo él dentadura mortífera con su doble sierra a punto), con una variedad formal solo disfrutable por igual en el mostrador de una pescadería fantástica o tras la inmersión en los fondos marinos de una película inspirada por Julio Verne.

Roberto Pajares trabajando en Lomos de Orios (La Rioja).
Se trata, en palabras de su autor, de una instalación de “signos en el aire para no olvidar que nos robaron el mar,” y tiene su origen remoto en sus recuerdos de un taller de escultura que organizó en el desierto del Sahara con muchachos a los que enseñó a construir molinos de viento y veletas, y a desarrollar su capacidad simbólica como vehículo a través del que dar salida a la añoranza de un mar perdido para siempre.

Para construir su maremágnum, nuestro particular Capitán Nemo ha recurrido a materiales de diversa índole encontrados en su entorno vital (árboles caídos, el capó de un 4L desguazado, varas, chapas abandonadas, musgo,...), restos desechables que ha reutilizado transformándolos mediante su intencionada manipulación en objetos cargados de fuerza expresiva. Las huellas del proceso (soldaduras, cortes mecánicos, ensamblajes, forjados,...) enriquecen el resultado final, dominado por la omnipresencia del fuego con su huella variable, presente en acabados, texturas y colores alterados.
Los pescados desurdiéndose de la chapa del Renault... (Foto de Roberto Pajares)
...y atentos para ver desde dónde sopla el viento.
Es el trabajo de un visionario, probablemente el artista más autónomo y personal, -más libre-, de los que se dan en nuestras latitudes riojanas (por tierra, mar o aire). Alguien admirable tanto por sus obras como porque viene demostrando que se puede vivir al margen de las instituciones (incluida la artística), lejos del gusto oficial y pasando de las modas.

Poco a poco Roberto Pajares va consiguiendo lo que a veces ha contado que quiso desde muy joven: tener un jardín ilimitado donde vivir en permanente relación con la naturaleza, un lugar donde crear con pobres materiales una obra hermosa y fértil, donde acoge generosamente a sus numerosos fieles prodigando su amable hospitalidad.

Hay que aprovechar como una extraordinaria ocasión la posibilidad de ver estas singulares obras en un entorno urbano y, rodeados por ellas, sentir de la mano de Pajarito que recuperamos por un momento el mar que alguna vez nos perteneció.


Roberto Pajares
“La pescadería del desierto”
Sala de exposiciones de la
Universidad Popular de Logroño
Calle Mayor, 46
(Abierta hasta finales de septiembre de 2015)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cabeza y corazón

 
J. Borges. Corazón de artista. 2010.


El xilograbador y "cordelista" brasileño José Francisco Borges describe así el círculo virtuoso de su proceso creativo: "Del sentimiento viene la inspiración; pasa por el cerebro, se realiza con la mano y después de hecha la obra alegra el corazón".
A pesar de las apariencias (y de la amplitud y complejidad de lo que cabe entender como "la mano"), no difiere en lo esencial de Damien Hirst, presidente honorario de la cámara de comercio de los mercaderes del templo, que afirma que "el arte trata sobre la vida, y el mercado del arte trata sobre el dinero." 
La obra de J. Borges circula impresa en cientos de miles de folletos que entretienen y tratan de explicar los más diversos aspectos de la vida campesina. La de Hirst descansa, oculta en las cámaras de seguridad, generando ansiedad entre los especuladores y ruido en los medios de comunicación.
Damien Hirst. ¡Por el amor de Dios! 2007.
Menudo viaje.