Mostrando entradas con la etiqueta Johnny Cash. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Johnny Cash. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de diciembre de 2022

Las canciones que salvan

Jill Krementz. Bob Dylan y Johnny Cash. 1968.
«Me gustaría que cantaras como si te hubiera atropellado un camión y solo tuvieras tiempo de cantar una canción. Una canción por la que la gente te recordase para siempre. Una canción en la que le contaras a Dios qué tal te fue en tu paseo por la tierra. Una canción que te resumiera. Esa es la canción que quiero que cantes: algo que realmente sientas, porque esas son las canciones que la gente quiere escuchar, las canciones que realmente les salvan.» 
Esto es lo que le dice Sam Phillips (productor discográfico y fundador de Sun Records) a Johnny Cash en Walk the line. No sé si le hacía falta tal consejo o lo llevaba incorporado de nacimiento, pero siguió esa línea al pie de la letra hasta el final. Desde los primeros discos con Phillips hasta los últimos con Rick Rubin.
 El Hombre de Negro canta Hurt, la canción de Nine Inch Nails.
  El vídeo está dirigido por Mark Romanek en 2003.

viernes, 6 de febrero de 2015

Estudios de perspectiva

Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Varios emplazamientos. 1995-2011.
Se han hecho célebres las "peinetas" con las que Ai Weiwei saluda (desde lejos) a diversos símbolos internacionales del poder en cualquiera de sus ámbitos, con el dedo corazón como unidad de medida y principal referencia.
Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Mona Lisa. París.
Pero esa habilidad manual no es exclusiva de artistas mediáticos, y la practican gentes del fútbol, políticos en horas bajas y otros chiquillos malcriados que echan el dedo a volar.
Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Duomo de Venecia.
También en el selecto mundo de la música se usa con soltura y frecuencia, y no solo entre las hornadas irritantes del punk y el "javi", porque, hay que reconocerle el mérito, como lenguaje expresivo y directo lo contiene todo.
Ron Galella. Mick Jagger y Jerry Hall. 1983.
Este expansivo desahogo se puede dedicar, por ejemplo, a un paparazzo indeseable (y entre ellos el más odiado y el que más cosechó, procedentes de los famosetes más glamurosos, fue Ron Galella),
Jim Marshal. "Giving the finger". Johnny Cash en la prisión de San Quentin. 1969.
 a un inoportuno reportero que se embosca donde no se le espera
Elliott Landy. Frank Zappa en el Fillmore East. Nueva York, 1968.
o al respetable público que, sorprendentemente, no comulga en la ceremonia oficiada por el ídolo.

Frank Zappa. Honey, Don´t You Want a Man Like Me?. 
Live in New York. Zappa Records. 1976.
Tan conciso como un ladrido.
Tan eficaz como -valga la expresión- una onomatopeya gestual. 
Una exclamación insonora.
Un hito de la comunicación.
No te prives.


jueves, 9 de enero de 2014

Obituarios

De siempre me han gustado mucho los libros; últimamente, bastante más que los discos, en caída libre y a punto de desaparecer por la ramplonería estratégica de la industria musical. 
Frank Sinatra y Rod McKuen. 1969.
Uno de los primeros que compré, a comienzos de los setenta, fue una edición bilingüe de Plaza & Janes que agrupaba dos poemarios de Rod McKuen (un excelente autor de canciones, una especie de Jacques Brel americano que a lo largo de su dilatada carrera ha compuesto para gente tan diversa como Johnny Cash, Chet Baker, Madonna o Frank Sinatra) titulados Stanyan Street y otros pesares y Escuchad la ternura. En el primero, como parte de una Autobiografía, se leía:

"A veces, leo esquelas
en las ciudades por las que paso
en la esperanza de encontrar un hombre
cuyo nombre se escriba como el mío.
Si está muerto sabré entonces dónde ha vivido,
y si vivió".
Marina Ginestá, fotografiada por Juan Guzman (Hans Gutmann) en julio de 1936 en Barcelona.
El periódico de ayer me trajo la noticia de la muerte de una mujer de 94 años que se apellidaba como yo en otro idioma y que vivió unas circunstancias muy diferentes a las mías, que la llevaron a luchar en una guerra civil y, tras perderla, vivir en el exilio hasta el final.
Inmediatamente recordé el viejo verso, y el extraño sentimiento de leve hermandad que se da entre personas distantes que comparten tan poca cosa como un apellido ligado a cualquier tipo de planta, o a un oficio, o a un gentilicio, o a ciertos animales o rasgos físicos. Aunque sea en lenguas distintas. Una especie de marca de agua que serviría para reconocernos, y que, cuando el encuentro se da a través de un obituario, nos hace sentir la pérdida especialmente, por no haber sabido a tiempo y más del que se ha ido. 
Hay que ver, las vueltas que dan los libros.
Rod McKuen y Johnny Cash en Nashville. 1970.
Y la vida, como nos canta Johnny Cash en el precioso standard de Rod McKuen. Ojalá que el amor también haya sido bueno con Marina  Ginestá.