Mostrando entradas con la etiqueta Jim Marshal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jim Marshal. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de febrero de 2015

Estudios de perspectiva

Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Varios emplazamientos. 1995-2011.
Se han hecho célebres las "peinetas" con las que Ai Weiwei saluda (desde lejos) a diversos símbolos internacionales del poder en cualquiera de sus ámbitos, con el dedo corazón como unidad de medida y principal referencia.
Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Mona Lisa. París.
Pero esa habilidad manual no es exclusiva de artistas mediáticos, y la practican gentes del fútbol, políticos en horas bajas y otros chiquillos malcriados que echan el dedo a volar.
Ai Weiwei. Estudios de perspectiva. Duomo de Venecia.
También en el selecto mundo de la música se usa con soltura y frecuencia, y no solo entre las hornadas irritantes del punk y el "javi", porque, hay que reconocerle el mérito, como lenguaje expresivo y directo lo contiene todo.
Ron Galella. Mick Jagger y Jerry Hall. 1983.
Este expansivo desahogo se puede dedicar, por ejemplo, a un paparazzo indeseable (y entre ellos el más odiado y el que más cosechó, procedentes de los famosetes más glamurosos, fue Ron Galella),
Jim Marshal. "Giving the finger". Johnny Cash en la prisión de San Quentin. 1969.
 a un inoportuno reportero que se embosca donde no se le espera
Elliott Landy. Frank Zappa en el Fillmore East. Nueva York, 1968.
o al respetable público que, sorprendentemente, no comulga en la ceremonia oficiada por el ídolo.

Frank Zappa. Honey, Don´t You Want a Man Like Me?. 
Live in New York. Zappa Records. 1976.
Tan conciso como un ladrido.
Tan eficaz como -valga la expresión- una onomatopeya gestual. 
Una exclamación insonora.
Un hito de la comunicación.
No te prives.


martes, 26 de noviembre de 2013

Leer música

Arnold Newman. Igor Stravinski. Nueva York. 1966.
Es siempre un juego apasionante y complejo.
Jim Marshal. Keith Richards y Mick Jagger. Los Ángeles. 1972.


A veces sirve para poner voces sobre una música ya lejana.
Arnold Newman. Leonard Bernstein. Nueva York. 1968.
Otras acentúa el pánico ante la inminente llegada de la orquesta.
Eve Arnold. Marlene Dietrich en los estudios Columbia. 1952.
O dificulta el deseable acomodo de glamour y melodía.
Guy Le Querrec. Charlie Mingus. 1977.
Y siempre es una labor inagotable y agotadora, hasta (¿o especialmente?) para un improvisador todo terreno.