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lunes, 12 de octubre de 2015

Filosofía del rechazo

Ed Ruscha. Oh, No. 2011.
Al hilo del interés suscitado por una anterior entrada de miracomosuena sobre la diversidad en que se manifiesta el espíritu de Bartleby entre los mortales, mi caro amico B. me ha dado a conocer una joya de Ennio Flaiano, personaje clave de la cultura italiana del siglo pasado que vivió -si hacemos caso a su epitafio- “con los pies firmemente asentados en las nubes”, lo que sin duda contribuyó a que fuera un gran escritor, autor de excelentes guiones para las películas de Fellini y colaborador esporádico de Antonioni, Rossellini y Berlanga (participando en la escritura de Calabuch y, de la mano de Rafael Azcona, con quien tanto tiene que ver, en El verdugo).
De su Diario de los errores (Ed. Días contados, Barcelona, 2010) reproduzco lo que escribió en 1967 bajo el epígrafe de Filosofía del rechazo:
Ed Ruscha. Yo digo No. 1984.
“Actuar como Bartleby el escribiente. Preferir siempre no hacerlo. No responder a las encuestas, rechazar entrevistas, no firmar manifiestos, porque todo acaba siendo utilizado contra ti, en una sociedad que está claramente contra la libertad del individuo y sin embargo favorece el mal gobierno, la delincuencia, la mafia, la camorra, el poder de los partidos, que obstaculiza la investigación científica, la cultura, una sana vida universitaria, dominada por la Burocracia, por la policía, por la búsqueda de la mentira, por la tribu, por los brujos de la tribu, por los enredadores, por los escaladores meridionales, por los especialistas en bajar septentrionales, por los centrales centrípetos, por la Iglesia, por los siervos, por los miserables, por los ávidos de poder al nivel que sea, por los convertidos, por los invertidos, por los veteranos, por los mutilados, por los tensos, por los envarados, por los estudiantes cateados, por los pornógrafos, los polígrafos, los estafadores, los mistificadores, los autores y editores. 
Johannes Wohnseifer. No Show. 2006.
Negarse, pero sin especificar la razón de tu rechazo, porque incluso ésta acabaría siendo distorsionada, asimilada, utilizada. Responder: no. No ceder a los halagos de la televisión. No dejarse crecer el pelo, porque ese signo externo te clasifica y tu acción puede ser neutralizada en base a ese signo. No cantar, porque tus canciones gustan y acaban siendo asimiladas. No preferir el amor a la guerra, porque también el amor es una invitación a la lucha. No preferir nada. No juntarte con los que piensan igual que tú, miles de `no´ aislados son más eficaces que millones de `no´ en grupo.
Louise Bourgeois. No nº 1. 1992-93.
Todo grupo puede ser anulado, asimilado, utilizado, instrumentalizado. En las urnas mete tu papeleta en blanco en la que habrás escrito: `No´. Será la forma secreta de contarnos. Un `No´ tiene que salir de lo más hondo y atemorizar a los del `Sí´. Los cuales se preguntarán qué es lo que no acaba de apreciarse en su optimismo.”
Louise Bourgeois. No nº 2. 1992-93.
Irreprochable. Quizá habría algo que decir sobre la eficacia práctica del voto nulo, o su chocante oposición a cantar y a dejarse crecer el pelo, pero lo demás, actualizando el nombre de alguna organización mafiosa local, va a misa.
Louise Bourgeois. Mr. No Thank You. Bordado.
Un clásico. 
¡Qué gran letrista ha perdido el hip-hop por haber nacido antes de tiempo!

miércoles, 22 de octubre de 2014

El viaje de las palabras

Subodh Gupta. What does the vessel contain, that the river does not. 2012.
Cuentan las crónicas que "canoa" fue la primera palabra "americana" que Antonio de Nebrija incluyó en su diccionario hispanolatino allá por el 1494. El DRAE todavía recoge su origen taíno, y
la define como "embarcación de remo muy estrecha, ordinariamente de una pieza, sin quilla y sin diferencia de forma entre proa y popa".
Jems Robert Koko Bi. Convoy real. 2010. Pabellón de Costa de Marfil en la Bienal de Venecia de 2013. Foto de F.G.
Estas décadas pasadas se ha incorporado al habla común española, por su reiterada presencia en los medios de comunicación principalmente, la palabra "patera", de origen norteafricano (aunque quizá proviniente del latín pátera, equivalente a plato y a plano), recogida por la Academia como "embarcación pequeña, de fondo plano, sin quilla", que está sirviendo como vehículo de tragedia e incertidumbre para la emigración irregular subsahariana, y que se ha generalizado como esclarecedor calificativo para explicar algunos aspectos de lo marginal y clandestino en asuntos tan diversos como las viviendas, los transportes, las relaciones laborales, etc.
Ron Mueck. Hombre en un bote. 2002.

Después de su viaje desde el hemisferio sur al norte, la palabra ha cruzado el Atlántico, y el artista cubano Armando Mariño la utiliza para nombrar algunas de sus obras, también relacionadas con la precaria movilidad clandestina de su país.
Armando Mariño. La patera (The raft). 2010.


Las palabras sirven a los hombres como ligeros vehículos de expresión y comunicación, traídos y llevados por corrientes y vientos sin regla estable, sujetos al interés y sometidos al dominio.
Solo las salva su utilidad y la precisión con la que nombran fenómenos, sentimientos o situaciones mutables por naturaleza. 
Cuando, siguiendo un rumbo azaroso, cambian de medio,  suelen cambiar de significado, o, al menos, se utilizan con distinta intención. 
Son frágiles, y la caducidad y la transformación forman parte de su esencia.
Federico Fellini. E la nave, va. 1983.
Es difícil limpiar, fijar y dar esplendor en condiciones tan volátiles, pero, aún así, la nave, va.

viernes, 21 de marzo de 2014

Ya está aquí la primavera...

Marcello Mastronianni en Otto e mezzo, de Federico Fellini. 1963. IWDRM



... y de su mano las soleadas terrazas, los intensos colores  y los olores más gustosos.

Olafur Eliasson. Tunel de aromas. Wolfsburgo.
Ciao, Marcello. Ya te hemos visto. Ahora vamos. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Modos de ver

La sabia mirada de seis grandes creadores captada con toda precisión por otros tantos atentos observadores. No se desvela el misterio, pero ahí queda reflejado. Y no es poco. Caza mayor.


Federico Fellini. Fotógrafo sin documentar.




Blanca Li por Alberto García-Alix.






Miles Davis por Anton Corbijn.


Rafael Sánchez Ferlosio por Uly Martín.



Robert Frank por Dodo Jin Ming.


Brassaï por John Loengard.















viernes, 4 de octubre de 2013

No grandi navi

F.G. La casa acústica de Luigi Nono. Venecia. 09.2013.
El sábado 21 de septiembre, a  media tarde y justo delante de donde vivió y murió Luigi Nono ("maestro de sonidos y silencios", como reza la elemental placa conmemorativa de la fachada), se dio en Venecia una batalla tan desigual como singular. 
F.G. La Salute, aquejada de elefantiasis. Venecia. 09.2013.

De una parte, gozando de la complicidad de las autoridades (que prohibieron al diario La Stampa sobrevolar la ciudad para documentar el evento), trece grandes cruceros atravesaban la ciudad de oeste a este por el canal que une Dorsoduro y la Giudecca, para echar una caprichosa ojeada final sobre el Redentor, San Giorgio Maggiore y San Marcos antes de partir rumbo a otros puertos.
F.G. Los nietos de Marco Polo. Venecia. 09.2013.
F.G. Despedida y cierre. Venecia. 09.2013.
Por la otra, un nutrido grupo intergeneracional de bullangueros que, armados de voces, tarteras, bocinas y banderas, protestaban contra tal atropello desde la fondamenta, en barcas imposibles o a nado. Cercados por un despliegue de policía digno de mejor causa, sus quejas iban contra la polución de todo tipo, la ceguera de las instituciones y el abuso de las navieras que ponen en riesgo la seguridad de la laguna y de los edificios.


Manifestación contra las "grande navi". Venecia.20.09.2013.

F.G. Grandes naves, malos humos. Venecia. 09.2013.
Adriano Celentano, siempre atento, se sumó a la protesta comprando una página entera en el Corriere della Sera para gritar su cólera contra el desfile de los barcos: "Mañana no será un buen día para nuestro país, aunque estará soleado. Con el desfile vergonzoso de los 13 barcos por la laguna de Venecia se celebra el funeral eterno de la belleza del mundo".
F.G. El pez grande desequilibra (y hunde) al chico. Venecia. 09.2013.

El acontecimiento, a pesar de la importancia de lo que allí se dirimía, tenía cierto aire lúdico, condimento habitual en la vida diaria de un pueblo tan sabio (por desengañado) como el italiano. Para los de fuera podía parecer un desfile de carrozas organizado por el departamento de festejos de la Serenissima, todo brillo y esplendor, o, mejor aún, una performance pasada de rosca comisariada por algún americano e incluida en la omnipresente Bienal. Pero los de casa, mejor informados, lo veían como otro atropello más y se preguntaban hasta dónde podría llegar la riada. 
F.G. El pasmo desde vía Garibaldi. Venecia. 09.2013.
La operación duró hasta bien entrada la noche, y, como en el mejor Fellini, de repente la nave venía y ocupaba todo el horizonte dejando atónitos a los viandantes nocherniegos que, tras el susto, continuaban con sus labores habituales pensando en cómo se manifestará el apocalipsis.
Aldo Rossi. El Teatro del Mundo. Bienal de Arquitectura de Venecia de 1979.


Puestos a "ocupar" los canales tuvo mucho más sentido (y más gracia) la propuesta efímera de Aldo Rossi en 1979, que, inspirándose en el precedente de las barcazas barrocas que durante el Carnaval iban atravesando los canales de palacio en palacio y de fiesta en fiesta, diseñó un artilugio flotante a escala de la arquitectura del entorno y acorde con las prácticas culturales y festivas de los ciudadanos.Porque hasta para divertirse hay que tener cierto criterio.
Francesco Guardi - San Giorgio Maggiore y la Giudecca, Venecia. Circa 1780.
Pero algunos, deslumbrados por todo lo que brilla, arremeten a capricho contra cualquier cosa que se les ponga por delante, convencidos de que a su sí no hay no.
¿Por qué no se van directos a Qatar?