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martes, 24 de enero de 2023

Dos columnas torsas en Castroviejo Librero

F.G. Dos columnas torsas. Ensamblajes de objetos encontrados. 2019 y 2021.
Enseguida hará tres años del comienzo de mi exposición al por menor en el privilegiado escaparate de Castroviejo Librero, en la calle Portales, de Logroño, mitad atalaya desde la que atender a "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" y mitad vitrina en la que ser visto si el paseante tiene a bien demorarse por un instante y prestar su atención a lo que se le muestra a la altura de los ojos y a pie de calle.

Para la entrega 31 presento dos ensamblajes de origen muy distinto pero íntimamente relacionados. De uno de ellos, Empezar con Brancusi y acabar con Penone, ya se habló ampliamente en miracomosuena cuando lo presenté en la exposición titulada "ropavieja", en Lomos de Orios, pero el segundo se escondió discretamente entre el nutrido grupo de personajes-herramientas del que formaba parte de la muestra "lo que me mira", en la galería La Lonja. 

Ahora, agrupadas, retiro del título sus cualidades más personales para llamarlas por lo que sustancialmente son, dos columnas torsas, ensamblajes que parten de dos espirales ascendentes de vocación ilimitada y que, sin dejar de serlo, conviven con su esencia medular, terrenal, vagamente vegetal, desbrozada de las bases de las que surgen y que las mantienen en pie. 

Conviven en la vitrina con dos libros extraordinarios: la última antología del fotógrafo recientemente fallecido William Klein, titulada Yes (Me gusta la calle, crecí en la calle), y el catálogo de la exposición del Jeu de Paume sobre la fotografía y el cine realizado dentro del movimiento Arte Povera entre 1960 y 1975, titulada, muy acertadamente, Reversing The Eye, apropiándose de la denominación (y de la intención) de Penone.

Allí os esperan esculturas, libros y libreros. Seguro que os compensará desafiar a la molicie doméstica y al crudo invierno y echaros a la calle, a ver mundo. Si no lo hacéis por mí, hacedlo por William Klein, que se lo merece todo.

Salud, queridos.

martes, 15 de octubre de 2019

Puesta al día


F.G. Llamando a las puertas de la gloria. 10.2019.

En el marco de su nueva disposición institucional de abrirse al mundo y con un poderío capaz de atar a los perros con longaniza, asistimos al preciso momento en el que una partida de Brancusis espera a las puertas del Museo de La Rioja para su acomodo definitivo dentro del canon escultórico regional. 
Más vale tarde. 
Continuará.


Estudio de Brancusi en París, 1920. Fotografía de Edward Steichen

miércoles, 3 de julio de 2019

Artificio y naturaleza

F.G. Árbol de ferretería. Fotos del proceso de elaboración. Ensamblaje de objetos encontrados. 06.2019.
La ferralla oxidada apareció en la playa italiana de Barletta y llamaba poderosamente la atención entre la impoluta arena rastrillada pocos días antes de que comenzara la temporada de baños.
Su forma espiral recordaba a las esculturas sin fin de Brancusi, con su ilimitada ambición de infinito, repitiendo un módulo básico de forma sistemática e intención inacabable. 
Al chatarroso tornillo, con su hélice cargada de adherencias y abundantes restos de pintura, solo le faltaba lo que cualquiera necesita: una razón de peso que lo mantuviera vertical, con los pies bien asentados en el suelo,
porque se puede tener, como dice la canción de Kiko Veneno, "la rosca sin fin", pero es imprescindible mantenerse a la vez libre y firme, de pie.
Para la difícil misión, que imaginaba como un cilindro de cinco centímetros de diámetro y aproximadamente la misma altura soldado a la base, conté con la productiva complicidad del escultor José Carlos Balanza, que encontró un resto de una obra suya de mucho mayor mérito y enjundia, y tras soldar las piezas limpió y talló el encuentro con la radial con un resultado que superaba mis difusas espectativas. 
Aquella "talla" traía a la memoria los trabajos de Giuseppe Penone desbrozando los troncos de los árboles hasta encontrar su belleza esencial: el árbol que hay dentro del árbol que vemos. 

En ese proceso, sorprendente, la chatarra metálica se transformó en médula vegetal. 
F.G. Árbol de ferretería. Ensamblaje de objetos encontrados. 06.2019.
Artificio y naturaleza. Cosas del arte.

lunes, 9 de enero de 2017

Las moreras

F.G. Las tres moreras del parque de Las Chiribitas. Logroño. 12.2016 y 01.2017.
Una morera en un parque es siempre un espectáculo admirable. Cerca de casa se han agrupado tres y su gigantesca cúpula abarca y explica todo un mundo de belleza cambiante, desde la compacta vibración veraniega de su escamada cubierta, densa y sombría como pocas, ...
... hasta la desnuda emplomadura invernal de las desordenadas ramas, semejantes a la estructura de una compleja vidriera modernista. 

Tienen otros méritos, como sus escultóricos troncos (fruto de una improbable -pero feliz- colaboración entre Chillida y Brancusi) y su prodigalidad alimenticia, que puede ser tomada in situ (por rapaces escaladores omnívoros, y por pájaros poco exigentes de diverso pelaje) o recogida para llevar (transportada por mamás y niños a sus casas, a la salida de la escuela, para que en una caja de zapatos sirvan de humilde combustible a una de las más asombrosas metamorfosis que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance)
El milagro se amplía cuando los atentos jardineros agrupan las hojas caídas con sus ruidosas máquinas de chorro de aire haciendo caprichosos dibujos, que por su materia vegetal son dignos del paisajista Roberto Burle-Marx, pero por su querencia circular evocan a Robert Smithson y a otros maestros del land art.
Estas intervenciones tienen otra ventaja nada desdeñable, que es su carácter efímero: en unos días, cuando merme su volumen, serán recogidas por el camión de la basura. 
Y enseguida llegará la primavera, y vuelta a empezar. 

viernes, 9 de octubre de 2015

Sobre hélices, escultura pública y árboles


Las hélices propulsoras del Titanic.  Circa 1912.

Cuentan que en 1912, durante una visita al Salón Anual de la Aviación de París, Marcel Duchamp, deslumbrado por tanta belleza, se dirigió a Constantin Brancusi y afirmó categórico, como siempre: "Pintar se ha terminado. ¿Hay alguien capaz de hacer algo mejor que esta hélice? ¿Acaso sabrías tú?".

Publicidad del ventilador diseñado por Peter Behrens para AEG. 1908.
Brancusi estuvo de acuerdo, aunque, para nuestra fortuna, siguió esculpiendo, siempre más interesado por el vuelo que por los propios pájaros.
Constantin Brancusi. Pájaro en el espacio, todavía en L´atelier. 1928.
No es de esa opinión, lamentablemente, la autoridad, que, a la menor oportunidad, encarga por un precio injustificable un chisme de tres dimensiones a un parroquiano y lo coloca en cualquier rotonda para dar gusto a la clientela y de paso entorpecer la visibilidad.
Cuánto mejor, si fuera necesario, una hélice.

F.G. Hélice y tamarindos en el faro de Biarritz. 9.2015.
Aunque, pensándolo bien, todavía mejor un árbol que una hélice. Cualquier árbol. Un tamarindo, por ejemplo.