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jueves, 6 de marzo de 2025

Aprender, preguntar...

 F.G. Haz que corra el aire. Collage de imagen (postal de la Fundación Maeght,
 obra de Josep Lluís Sert en Saint-Paul-de-Vence) y palabras encontradas. 03.2025.
"Es bastante sencillo. Todo se reduce a aprender, a preguntar."

Eduardo Chillida. Páginas de carnet. Maeght, 1980.
F.G. Escucha a quien sabe. Collage de imagen y palabras encontradas, de la serie En bandeja. 03.2025.

viernes, 7 de febrero de 2025

Al margen del tiempo

Uno de los nuevos grabados encontrados en  Altamira, que representa a una cierva. Blanca Ochoa para El País.

"No se debe olvidar que el futuro y el pasado son contemporáneos."

Un ciervo de los nuevos grabados hallados en Altamira. Blanca Ochoa para El País.

"El artista utiliza códigos que se pueden rastrear y nos llevan hasta la prehistoria. Estos códigos son precisos y libres, están basados en la percepción y sus límites, así como en la razón, la intuición y sus constantes conflictos."

La cierva superpuesta a la primera. Blanca Ochoa para El País.

"No olvidemos que "original" viene de origen."

Tres aforismos de Eduardo Chillida recogidos en Páginas de carnet. Maeght, 1980.



miércoles, 28 de octubre de 2020

Cultivaré un jardín

F.G. Tulipa. Collage de de fotografías y objetos encontrados. 08.2020.

F.G. Estrecho abrazo. Ensamblaje. 09.2020.

F.G. Mineral y vegetal. Fotografías encontradas. 10.2020.

F.G. Los beneficios de la geometría. Camino de Entrena a Navarrete. 10.2020.


lunes, 9 de enero de 2017

Las moreras

F.G. Las tres moreras del parque de Las Chiribitas. Logroño. 12.2016 y 01.2017.
Una morera en un parque es siempre un espectáculo admirable. Cerca de casa se han agrupado tres y su gigantesca cúpula abarca y explica todo un mundo de belleza cambiante, desde la compacta vibración veraniega de su escamada cubierta, densa y sombría como pocas, ...
... hasta la desnuda emplomadura invernal de las desordenadas ramas, semejantes a la estructura de una compleja vidriera modernista. 

Tienen otros méritos, como sus escultóricos troncos (fruto de una improbable -pero feliz- colaboración entre Chillida y Brancusi) y su prodigalidad alimenticia, que puede ser tomada in situ (por rapaces escaladores omnívoros, y por pájaros poco exigentes de diverso pelaje) o recogida para llevar (transportada por mamás y niños a sus casas, a la salida de la escuela, para que en una caja de zapatos sirvan de humilde combustible a una de las más asombrosas metamorfosis que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance)
El milagro se amplía cuando los atentos jardineros agrupan las hojas caídas con sus ruidosas máquinas de chorro de aire haciendo caprichosos dibujos, que por su materia vegetal son dignos del paisajista Roberto Burle-Marx, pero por su querencia circular evocan a Robert Smithson y a otros maestros del land art.
Estas intervenciones tienen otra ventaja nada desdeñable, que es su carácter efímero: en unos días, cuando merme su volumen, serán recogidas por el camión de la basura. 
Y enseguida llegará la primavera, y vuelta a empezar. 

miércoles, 17 de febrero de 2016

Nada

Eduardo Chillida. Mano abierta.



"Nada de nada:
es todo.
Así te quiero, nada.
¡Del todo!...
Para nada."

Oliverio Girondo. Nihilismo. (Recogido en Persuasión de los días. 1942)

F.G. Paralelismos y divergencias. Madrid. 10.2015.





viernes, 25 de abril de 2014

Siempre aprendiendo

Cristina García Rodero. Visita escolar al Museo del Prado.
La curiosidad es el mejor motor de la vida. Detrás de ella suele haber una inclinación natural y el cultivo incesante de unas cualidades, innatas pero perfectibles.

Sello de correos conmemorativo de Josef Albers, que no dejó de aprender y enseñar.

Nunca se acaba de aprender, cada uno en la medida de sus capacidades, circunstancias e intereses, pero hasta de los desengaños y los fracasos (de ellos especialmente) se sacan lecciones provechosas, por más que duelan.

Francisco de Goya. Aún aprendo.1825-1828. Museo del Prado.
Eduardo Chillida decía que “la clave del arte es hacer lo que no se sabe hacer, porque lo que se sabe hacer ya está hecho. Y el que hace lo que sabe hacer está perdiendo el tiempo”. 
Hacemos, pues, para saber hacer, para seguir aprendiendo a hacer. 
En el fondo es como vivir: aprendemos a hacerlo mientras vamos haciéndolo. Mientras dura.

martes, 22 de abril de 2014

Chillida: la materia y su sonido



Obras de Eduardo Chillida en Bodegas C.V.N.E. En primer plano, Escuchando la piedra. Foto: F.G. 17.04.2014
Una rama selecta del frondoso árbol de la obra de Eduardo Chillida ha llegado a la bodega de C.V.N.E., en Haro, para pasar una temporada.
Arbol. 1999. Foto: F.G.

Ocho piezas singulares, poderosas, variadas, maduras, agrupadas en lo que fuera un espacio de trabajo y silencio, para que en estos próximos meses se enriquezcan reciprocamente: la sencilla dignidad del antiguo almacén incrementa su belleza cargándose del sentido y el valor simbólico que le aportan las esculturas, mientras que estas se pueden ver en ese ámbito infrecuente como obras distintas -como nuevas- fuera de los convencionalismos de los museos o de la exhibición en la naturaleza.
Homenaje a la arquitectura. 2000. Foto: F.G.
La posibilidad de aproximación y mirada demorada que se nos brinda es especialmente importante en la obra de este artista enamorado de la materia -en esta ocasión granito, acero, alabastro, piedra arenisca y tierra chamota-, capaz de sacar de ella lo mejor de lo que oculta tras descubrir sus escondidas cualidades, apreciadas no solo con la vista y el antiguo oficio aprendido sino también después de una larga y profunda escucha.
Esa dimensión aérea e "inmaterial" de la escultura a la que hacen referencia el título de la exposición ("el viento que no vemos", aforismo del propio Chillida), o el de una obra ("Escuchando la piedra") o el verso tan querido y fecundo de Jorge Guillén ("lo profundo es el aire"), se convierte en el hilo conductor de la muestra, otro logro de la fructífera dialéctica entre la materia y el espacio que siempre ha movido a los grandes escultores. 
Homenaje a Cioran. 1998. Foto: F.G.
Un acierto del montaje es la utilización de la luz para subrayar esos hallazgos espaciales, luz que se convierte en auténtico "valor añadido", porque, además de potenciar las características y cualidades de los materiales, logra transmitir una sorprendente sensación de ligereza y levedad en medio de una atmósfera de paz ajena al mundanal ruido.
La antigua nave de reposo de la bodega sigue conservando su habitual luz mortecina y la atmósfera de recogimiento y silencio, opción muy adecuada, como haber aprovechado los escasos vestigios del pasado que perduran en la arquitectura para enfatizar lo expuesto, enmarcándolo o subrayándolo. 
Más dudosa me parece la aparente pretensión de convertir el antiguo almacén en un espacio religioso, con un itinerario simbólico ascendente hasta el ara que todo lo preside, coronada por la cruz. Resulta innecesario, porque la obra del artista ya sacraliza el lugar.
Lo profundo es el aire. 1998. Al fondo, cruz en piedra arenisca. 1973.Foto: F.G.
Creo que esta exposición, comisariada por Ignacio Chillida Belzunce, le gustaría mucho a su padre porque recoge muchos de los principios que rigieron su forma de trabajar y de vivir: amor a la tierra, capacidad para el trabajo colectivo, reconocimiento de los oficios y las habilidades prácticas de los otros, sutileza intelectual, voluntad de llegar a acuerdos, precisión en los objetivos, cuidado de los detalles, dignificación de los lugares de trabajo, y algunos otros que seguro que se me escapan. 
Homenaje a la arquitectura. (Detalle). 2000. Foto: F.G.
Al salir, un poema de Chillida ilumina y resume la experiencia:

"cubierto de caminos y de piedras 
recostado en la noche tan despacio 
que el sonido se oye cuando calla"


Un lugar (provisional) para Eduardo Chillida.. Foto: F.G.


(Publicado en Rioja2. 30.04.14).