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viernes, 6 de noviembre de 2020

Aprovechando el tiempo y disfrutando de la vida: Ángel Guache por partida doble

Si no quieres Guache toma dos tazas, y bien colmadas. En este tiempo que vivimos, esencialmente inerme y paralizado, acaban de publicarse dos vigorosos discos con el mismo protagonista en dos encomiables iniciativas independientes, al margen del dinero (público o privado).
Ángel Guache. Santo varón.

Con todo merecimiento (¿a quién mejor?, ¿para quién, si no?) el poeta Ángel Guache ha sido reconocido y adecuadamente premiado con un disco de homenaje lleno de duetos y de versiones alternativas puestas en pie por una multitudinaria “banda de tributo” ad hoc dirigida por Adán Latonda, que ha compuesto las músicas para versos de tres de sus libros, (“Sonetotes y ripiosidades”, “Tangas y tangos … y otros mangos” y “Cantos para ballet bufo”) en otros registros diferentes al habitual rock destrozón y punkarra por donde suele gozarla feliz el esforzado maestro. 

Abundan en el disco los tangos, y hay pop lánguido, rocanroles clásicos, habaneras, marchas cívicas, villancicos joteros, milongas, aires country, jazz cabaretero y honky-tonk,… todo en un tono de festera parodia (a la altura del título, “En los labios la ironía”) y con el afán evidente de celebración y disfrute colectivo (“música de garito”, lo subtitulan bien).
Porque el disco es una fiesta, y la alegría desborda por doquier (con Guache feliz y seguramente encantado de poder escurrir el bulto canoro en favor de los músicos y cantantes convocados) en esta diversión cómplice, con mucho teatro contracultural en las entrañas y que pide a gritos un mecenas que lo lleve a las tablas como un, digamos, nuevo Castañuela, en edición 2020, por las ferias de la España profunda. O una serie con tres o cuatro temporadas de microespacios televisivos en alguna plataforma despierta. Seguro que los promotores le sacarían chispas, y el público disfrutaría de lo lindo frente a tal desparrame y descojonación. A ver si cuela.

Por otra parte, aparece una nueva entrega de Guache & Marcelo Pull, dos mortíferos killers de gatillo fácil y verso directo, que, con “Ojo de Huracán (30 sonetotes)” consiguen, en mi opinión, lo mejor de su ya dilatada cosecha colaborativa. Treinta disparos (y un tiro de gracia en forma de Poética) que ponen las cosas en su sitio: reina el endecasílabo, su abanderado es Quevedo, y las frondosas ramas del blues de Memphis, con todas sus adherencias, construyen un bosque de sonido machacón, postindustrial, preciso como un metrónomo (un metrónomo híbrido de martillo pilón y rodamientos oxidados), un sonido extremoso, radical, con la misma decisión, con la misma rabia, que el más actual hip-hop (aunque el ritmo interno de los sonetos de Guache limite las posibilidades de adaptación a esa otra cultura sonora más libre, más flexible). Sobre esa base, a partir de esas raíces, cohabitan los tangos y el country & western, la polka, la rumba, el rockabilly, el heavy metal, el techno, marchas de combate, productos del granero de Tom Waits (sin necesidad de bocina y distorsión), y hasta un vals. Y, sobre todo, una regla única: lo mucho que hay que decir se cuenta en minuto y medio rapidito, a toda ostia, y ya está.
¿Y qué dice Ángel Guache? Tanto como siempre y más desinhibido que nunca. En sus palabras, nos da “una ración de traca”: “rechazo los laureles, la patraña…, le doy al esperpento la carraca, me armo por si acaso con la estaca y zumbo con la coña y con la caña”, “contra el muermo yo lucho cada día con sornora y demente bizarría.” Y a fe que lo consigue, “torciendo y retorciendo la palabra”, “sin caer en rutina ni artimaña”. Himnos de batalla, cantos a la vida (alegre), odas a la beatitud y la santidad, espacios para el recuerdo y la melancolía, confesiones arrebatadas, aspiraciones y proezas eróticofestivas y bucólicopastoriles, y goliardismo en general. Todo un programa. 
Guache y Pull.

Y todo musicado y producido por Marcelo Pull en estado de gracia, con la actitud obcecada, intensa y cómplice que la ocasión requería. El “acicate y la dinamo” precisa. Francamente bien.
Así que ya sabes: escucha a Guache y desconfina tu cuerpo represivo. Date el gusto. Te sentará muy bien.
¡Arriba!


Guache & Latonda. "En los labios la ironía." Fonofox.
Guache & Marcelo Pull. "Ojo de huracán". Gasoil Studio.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Ángel Guache, armonioso y explosivo

Ángel Guache, tramando algo.
En su más reciente disco, Ballet volcánico, el siempre sorprendente Ángel Guache se ha hecho un autorretrato urgente de cuerpo y alma enteros donde conviven lo armonioso y lo explosivo, algo perfectamente normal en quien “ama la vida sin cordura” y confiesa cantar “en verso recio y fiero lo que le da la gana y porque quiero”. 
Guache ha conseguido un disco sentimentalmente barroco (lleno de vanitas, de vitalistas cantos a la muerte enamorada, de urgencias por vivir intensamente lo poco que nos va quedando, consciente de que “el tiempo no tiene retroceso”) y rabiosa y explícitamente quevedesco, a veces sensual y mórbido, otras directo y sucio, “dando amor o dando coces”, contraponiendo naturalmente sutileza y escatología gamberra. Algo así como un agudo conceptismo anarcoide preñado de melancolía destroyer, una mezcla insólita de Francisco de Quevedo y un punky sensible.
Diego Velázquez. Tres músicos. 1618.
La delicadeza de vihuelas y violines que pediría tal espíritu barroco ha sido reemplazada esta vez por la electricidad, por un continuo musical de fondos poderosos, pesados, reiterativos, contundentes, inmisericordes, al cuidado de su fiel colaborador Marcelo Pull. En ese intenso maremagnum Guache canta sorprendentemente cómodo aunque siga fajándose “luchando a plena voz”, encajado como en un guante de metal en el tecno machacón pero flotando gracias a la métrica y al ritmo propio del poema, a la riqueza de la música interior de sonetos y endecasílabos (que le sientan sorprendentemente bien a música tan extremada).
Su agónica voz ensaya una vez más, a voz en grito, su dimensión dramática y la voluntad pública, política, de quien “quiere vivir la vida como reto”, regodeándose gozosamente en la autoparodia, “sueltas las bridas, sin ningún aprieto”. Disfrutón y taciturno, más tétrico que lúgubre, pocas veces sombrío, siempre tratando de hacerse querer, Guache ha conseguido en este disco un hermoso ramo de canciones de dos minutos lleno de urgencias donde conviven “la porfía en la senda errada” (Quevedo dixit) y el lúcido desengaño por placeres y apariencias. Desengañado sí, pero todavía con enormes ganas, sorprendentemente capaz de exponerse sin pudor y sin vergüenza, enseñando las heridas y los dientes.
Retrato de Francisco de Quevedo atribuido a Juan van der Hamen. Circa 1650.
Ingenioso y prolífico, tan singular como múltiple, polifacético, desprejuiciado, siempre brillante, “especie única” (como diría de sí mismo Unamuno, otro ser complejo y contradictorio que, junto a Quevedo, inspira este hermoso proyectil) Guache es dueño de un verbo en el que conviven armoniosamente lo sublime de los clásicos con las poderosas imágenes surrealistas y los chascarrillos desarrapados de los tebeos de Bruguera. Todo ello nadando como pez en el agua en la contumacia machacona de tan incisivas bases musicales. 
Ande, corra a comprar, antes de que se agote, Ballet volcánico, un disco lleno de homenajes y de citas (tantas que seguramente pretenda ser entendido por la parroquia y la Academia como una nueva provocación cultureta), y verá qué bien le sienta. 

Le alegrará el día.

martes, 6 de marzo de 2018

A la bín, a la bán, a la bín bón bán (Una tarde de fútbol)



En el ya lejano 1996, los cracks Ángel Guache y César Fernández Arias prepararon un precioso libro de "aleluyas" para la colección Au claire de la lune (¡olé los nombres bonitos!) de la editorial P&A, de Valladolid. Se titula, haciendo honor a su contenido, Fútbol, y es un compendio de sabiduría antigua y humor intemporal, de cromos de la edad de piedra y sentencias como de Bobby Deglané y Pedro Escartín. Pero en plan bien, porque el tándem Guache-Fernández Arias combina a la perfección el catenaccio y el jogo bonito, y está tan compenetrado que a veces no se sabe quién de los dos es Maradona y quién Goikoetxea, quién el ciego y quién el lazarillo.
He seleccionado unos cuantos agrupándolos en plan cerrojo, pero hay muchos más y todos igual de buenos. Buscad el libro aunque no os guste el fútbol. Sobre todo si no os gusta el fútbol. (Como a mí, ahora que lo pienso).


Cada domingo yo flipo
con el himno de mi equipo.

   1X2

Como es muy grato este campo
un bocata yo me zampo.
(Hay que coger calorías
por si vienen malos días)

    1X2

Por la noche a la verbena
¡a celebrar la faena!


En el sofá y con el mando,
¡qué alaridos está dando!

    1X2

En el fútbol un domingo
disfruto más que en el bingo.

    1X2

Con un coñac, bien sentado,
se queda medio alelado.



La peña del presidente
con un puro y reluciente.

    1X2

Aquí he perdido mi alma.
¿Volveré a adquirir la calma?

    1X2

Nuestra hincha María Emilia
advertía a su familia:
"Como pierda el Deportivo
hoy no hay aperitivo."


Un extraño movimiento:
gol por la racha de viento.

    1X2

Despistado como un pez
el balón entra en la red.

    1X2

Pegó un mal chupinazo 
y todo se fue al carajo.


¿Llevaremos bien la cuenta?
¿Tres goles en propia puerta?

    1X2

Se ha caldeado la hinchada
y ha pescado una tajada.

    1X2

Ése que toca el tambor
por su equipo siente amor.


El fútbol es aquel arte
donde leña se reparte.

    1X2

Piensa rápido, ¡empanada!
elige bien tu jugada.

    1X2

Eres as de futbolín,
cuerpo de avispa, tontín...


De literatos me empacho;
me voy con el populacho.

    1X2

Se anima la peña y canta.
¡Qué tormenta se levanta!

    1X2

Tu equipo te hace que llores:
¡Sociedad de malhechores!




Un chupinazo a la escuadra
y el portero que nos ladra.

    1X2

Detente, balón, detente:
el equipo está caliente.

    1X2

¡Deja de tocar tu pito,
maldito árbitro cabrito!

    $$$

Final del partido. ¿Justo el resultado?

miércoles, 31 de enero de 2018

Ángel Guache: el hombre que no para

Ángel Guache en directo.
Si “esto” fuera un lugar normalizado y tuviéramos un gobierno en condiciones y preocupado por la realidad, en vez de estar todos pendientes de las ocurrentes astucias de un prófugo nos preocuparíamos por los asuntos importantes, y entre ellos, destacado en el pelotón de cabeza, el de tratar de hacerles la vida más fácil a los creadores eximios como Ángel Guache. 
Daniel Gil. Felicitación navideña. 1953. Fuente: pionerosgráficos.com
En ese país ideal alguien poco parecido a Fátima Bañez, una vez atendidas sus obligaciones rocieras, concedería a nuestro héroe con toda justicia la medalla al mérito en el trabajo, con un distintivo bonito y una sinecura considerable, por su encomiable capacidad para emprender a todo tren y complicarse la vida en el ámbito de las “actividades diversas”. Alguien poco parecido a Cospedal le indemnizaría en diferido tras encargarle sus más rotundos versos para renovar el trasnochado repertorio de los ardorosos cánticos legionarios. Quienes dirigieran con perspectiva y conocimiento los asuntos relacionados con la sanidad y la educación pública reconocerían generosamente sus desvelos por divulgar entre todo aquel que se deje los misterios de la anatomía y los hondos secretos del cuerpo humano. Y por último, para evitar ser prolijo, quien sustituyera al presidente de todos los españoles se lo llevaría a bracear por las corredoiras del noroeste como consejero áulico, para que le indicara cómo resolver en un pispás los eternos males de la patria, y así, de paso, como saludable compensación, sacaría a nuestro bizarro titán a tomar el aire lejos de los insalubres lugares oscuros y ruidosos que, al parecer, frecuenta.
Porque este hombre no para de sacar libros y discos en su diversificada ofensiva contra el muermo generalizado, sumando al mérito los planteamientos tácticos de continuidad y pertinacia. 
Daniel Gil. Felicitación navideña. 1953. Fuente: pionerosgráficos.com
Este merecido panegírico viene a cuento de la reciente edición de dos compactos grabados con formaciones distintas e intenciones esencialmente opuestas. El primero se titula A vivir, y ha sido grabado con su habitual colaborador Marcelo Pull, productor y multiinstrumentista, que ha hecho un trabajo excelente, utilizando recursos brillantes y muy eficaces nada frecuentes en discos independientes editados con presupuesto modesto. Los arreglos, más sofisticados y heterogéneos que en anteriores ocasiones, visten un repertorio muy variado melódica e instrumentalmente, que se construye sobre una especie de antología del lado más “carnal” de la poesía de Guache, con necesaria mención de sus preciosos sonetos. Entre aires jamaicanos, ritmos maquinales, rocanrroles, boogie-woogies, música industrial, complejas mezclas de rock con música de cabaret o con canciones infantiles y parodias operísticas, las músicas sirven perfectamente al extraordinario ritmo de las palabras, a la música interna de los versos y a la intención del poema. Guache saca provecho de sus cualidades vocales tanto cuando canta (con la directa expresividad del punk), como cuando declama paródico o cuando transforma su peculiar canto filtrándolo a través de megáfonos y bocinas, consiguiendo un hermoso collage sonoro de colorido y atmósfera muy variado y atractivo, pleno de gozo, con arengas extremosas y delicadas confesiones, con himnos optimistas y pormenores explícitos, con la suculenta ironía propia de la casa.
Daniel Gil. Felicitación navideña. 1953. Fuente: pionerosgráficos.com
El segundo, grabado con el músico y productor Daniel Loma Osorio, viene muy bien definido por su título: Misticismo psicodélico (Electropoemas II), y se corresponde con el lado más “espiritual” de nuestro poeta. Estructurado en veintisiete breves temas que forman una “suite” de larga duración, de intención hipnótica y envolvente que constituye un viaje espiritual y alucinado, una experiencia de “combustión lenta y ensimismada”, trascendental, la crónica de una disolución meditativa en lo eterno, en el silencio. Un viaje lleno de imágenes psicodélicas. La música, esencialmente electrónica, abarca desde el ambient y la estética minimal hasta la utilización de samples de música tradicional hindú (canto dhrupad, sitars, campanillas, canto armónico,…), pasando por pinceladas techno y drum & bass, con preponderancia de espacios sonoros cósmicos, magnéticos, estáticos, repetitivos, muy adecuados para servir a los breves poemas (en esta ocasión dramáticamente recitados) en la transmisión del “temblor de lo efímero”.
Dice Guache: “Así como la vida / va incubando la muerte, / en el dolor / de la destrucción / late el canto.” Un canto polifónico en su caso, que unas veces grita en el gozo del combate y otras se expresa absorto en el vacío como “ceniza en el viento”.

Sigue, Ángel, sigue. 
Máximo. Español de honor. 1964.
Fuente: pionerosgraficos.com

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Ángel Guache desenchufado

Ángel Guache fotografiado por Leo Cobo.
Hasta ahora Ángel Guache había pasado por miracomosuena  como irritante cantautor eléctrico de panfletos, blues, canciones libérrimas y alfabetos infantiles, y como escritor de coplas flamencas dignas de Pollito de California.
Hoy comparece, en su faceta más humana, como rapsoda de su propia obra lírica, épica y gaseosa.

Ángel Guache lee sus poemas en las Novenas Jornadas de Poesía en Español. 
Cultural Rioja. Logroño, 2007.
Al  santo Ángel no le duelen prendas ni le aprietan las costuras, y se muestra, como siempre, partidario de la gimnasia rítmica sincronizada y decidido practicante del intercambio de pareceres placenteros, aprovechando la ocasión para divulgar lo que ha observado en su propio cuerpo acerca de las grandes verdades de la física, sirviéndose de su inflamado verbo (hecho carne oblonga -al menos lo que dura dura- y enamorada).
Ángel Guache en las ondas, fotografiado por Juan Suárez.
Guache se toma tan en serio su obra poética que se ríe de sí mismo y de su circunstancia, y brinda al respetable público la oportunidad de hacer otro tanto. Así que date ese gusto o proporciónaselo a quien más quieras (o, mucho mejor, comparte el placer), y compra los libros de tan insigne y desprejuiciado vate (¿o bate?). 
Krazy Kat. Viñeta de George Herriman. Circa 1915.
Busca un poco y verás cómo los encuentras, sazonados además con el valor añadido de los placeres esquivos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Guache ataca de nuevo


Si    consideras que la “fórmula canción”, con sus consabidas codas y estribillos, está agotada.
Si  entiendes y apruebas que Jay Hawkins reivindicara para su alias su condición esencial de “Gritón”, y Chester Burnett la de “Lobo Aullador”.
Si  en la disquisición etimológica entre melopea y melodía no sabes qué partido tomar, y acabas haciéndolas convivir alegremente (y no estás loco).
Si  crees que la afinación está sobrevalorada, y que armonía y modulación son valores aplicables sobre todo a las relaciones internacionales y a la física.
Si  siempre te has preguntado cómo cantaría Catulo, o la estirpe más ácida de entre los poetas malditos.
Si  por tu edad y lugar de nacimiento no has podido acudir a un pow wow wow de las naciones indias ni a un concierto de MC5.
Si  quieres hacerte una idea de cómo se sentían Don Latino, Alejandro Sawa y Max Estrella en sus noches oscuras de desesperada bohemia.
Si  
quieres oír la voz (aguda) del arroyo, con su brillante (y destemplado) metal, y su desprejuiciada actitud,...


...entonces, querido amigo, Ángel Guache es tu hombre, y Dando tumbos, su nuevo (cuarto) disco con Marcelo Pull, su nuevo testamento.


Un  recorrido por su selecta poesía cantada con todas las ganas por este singular creador que entiende la música como fuente de expresivo placer, sin temor a la extravagancia ni a la norma, sin miedo a lo chocante.
Atrévete, porque merece la pena.
El que avisa no es traidor.

martes, 27 de octubre de 2015

La campaña de alfabetización de Ángel Guache


Ángel Guache apareciéndosele al fotógrafo Leo Cobo.
El poeta inoxidable (e inabarcable) Ángel Guache ha escrito para Ajonjolí (la división `para niños de todas las edades´ de Poesía Hiperión) un librito lleno de virtudes titulado Abecedario ilustrado para monstruitos que puede utilizarse con el mismo provecho como manual somero de educación para la ciudadanía y como la nueva Enciclopedia Álvarez para la santa infancia del siglo XXI.
La portada del Abecedario, con una ilustración de Marta Serna.
En él, a partir del pie forzado de las letras del alfabeto, presenta veintinueve poemas incendiarios en los que explica todo lo que los mocetes necesitan saber acerca de la ética (con entradas como Xenófobo, Luz, Ñoño y Quizá), las buenas costumbres (tanto alimentarias –Jamón, Melón, Nuez, Uva-  como higienistas –Gimnasia, Sucio, Zapato, Hipo, Yoga-) y la diversidad del conocimiento, desde la mecánica celeste (Amor) a las ciencias naturales (Beso) pasando por la Fauna (Elefante, Oso, Rana, Vaca),  la Anatomía (Culo, Teta) o la logística gore (Frigorífico). ¿Para qué más?
Un bonito regalo de tíos “raros” (abstenerse, pues, Gilitos, Aquiles  y Grants) para sobrinos queridos.  Los niños que lo consigan por esa o por otra vía podrán salirse del mostrenco octosílabo (cacaculopedopís) y deleitar a las visitas, autoridades educativas y guardianes de la moral con estos delicados frutos de la alfabetización puesta al día.

El dúo Guache & Pull, dibujados por Gueli Torres.

Por si fuera poco, el sincronizado tándem Guache & Marcelo Pull ha puesto electricidad y adrenalina en seis de los poemas convirtiéndolos en canciones con la energía y la intención habitual: directas al hueso de la risa.
Ahí va, como muestra, este alegato antirracista de 59 segundos:


Ángel Guache & Marcelo Pull. X de xenófobo. 
Canciones para monstruitos. Gas Oil Studio, 2012.
Cómprenlo antes de que se agote o lo requise la brigadilla de la corrección, porque estamos ante una compleja trufa de la poesía popular. Si saliera algo así en Estados Unidos, la Biblioteca del Congreso no tardaría en declararlo bien del patrimonio cultural a preservar.

El patriarca Ángel Guache brindando por el futuro con la juvenil parroquia de miracomosuena.
“Y al anochecer,
Con mucho placer,
Croan rana y eco
Por el valle seco.”

viernes, 5 de junio de 2015

Torpedos flamencos

En estos tiempos de "populismo" exacerbado, vuelve a miracomosuena Ángel Guache para alegrarnos el día y, de paso, si se puede, renovar el cancionero popular con estos versos donados a la prensa (Torpedos flamencos. Cantando por soleares. Editorial Pre-Textos. Valencia, 1997) como notable aportación al enriquecimiento del ya de por sí inmenso acervo lírico del cante flamenco. 
Su verso, liviano y jondo, está cargado de amor por el imaginario cañí y se recrea con gusto en lo rijoso (aunque en esta breve selección se ha prescindido de lo más reventón, porque emitimos en horario infantil y porque buena parte de nuestros lectores ya son de por sí propensos a la sicalipsis y no necesitan estímulos externos).
Le acompaña, como suele, César Fernández Arias (el pintor que dice -y sugiere- más de la manera más sencilla), con unas preciosas iluminaciones dibujadas con hacha.  


Se prohíbe el mal humor,
lo exquisito y lo sublime
y las cosas de rigor.


Cantando por soleares,
cada vez que me emborracho,
recorro todos los bares. 

Amigo, bebe este vino,
que da vigor y alegría.
¡Y a soltar alegre trino!

Amenízame la vida,
dame amor, besos y abrazos
y desátame la brida.



La vida es como una copla:
se pierde en el aire fino,
la lleva el viento que sopla.

En una noche sin luna
me silbaron las estrellas
mínima canción de cuna.


Puesta llevas en la vida,
aunque te carguen las penas,
tu careta de alegría.


Tú tocas el cornetín,
yo toco la pandereta:
vaya dúo de postín.

Se lo digo y me resopla:
Es la expresión de mi tierra
el pasodoble y la copla.



Eres la flor del camino.
El primero que la coge
se emborracha con tu vino.

Eres la flor de la broma.
El primero que la coge
se emborracha con tu aroma.



Tu cabeza es un melón,
tanto en la parte de afuera
como en la parte interior.

Cuando con calma te peinas,
envidia tienen las misses,
envidia sienten las reinas.


Es la vida una locura, 
toíta una enfermedad;
no tiene arreglo ni cura.


Sirenita de la mar,
por ver tu fondo marino
aprenderé a bucear.

Y en el fondo de los mares
contigo me he de encontrar.
Ya no volveré a los bares.



No quiero ser pollo-pera.
Prefiero ser pueblo llano
antes que pedante hortera.

Me gusta disparatar
por si el mundo está mal hecho
y es preciso reformar.


La vida es como un mal chiste.
Y se ríe de nosotros.
Y siempre juega al despiste.



jueves, 23 de abril de 2015

Ángel Guache: mester de goliardía

Ángel Guache y Marcelo Pull, vistos por Katia Kalamar.
Ángel Guache (un extraordinario poeta de largo recorrido al que habría que clasificar entre los raros y los movedizos) ha vuelto a las andadas con un disco incendiario y gamberro -¡LIBÉRRIMO!-, en el que, apoyado en el guitarrista Marcelo Pull, arremete, cual iconoclasta silvestre, contra toda la imaginería del orden y el progreso.
Pull, Guache y Julián Hernández: forajidos de leyenda.
El tonante repertorio está formado por himnos, marchas, panfletos, romances, manifiestos, consignas y alegatos en los que pretende plasmar, con la crudeza primaria del fotomatón, la foto fija de la actual realidad española dominada por el paro, el despilfarro y la corrupción (“Españaña Españoña”, en la que canta con Julián Hernández), y dispensa recetas de resistencia libertaria y pacifista (del tipo “darles con una tranca, con una tranca de broma, no queremos revanchina”).
Junto a esas soflamas sociales de amplio espectro épico (en las que aparecen también las hondas devociones “calaveras” que se manifiestan a través del culto a la nocturnidad, los garitos y el vino) recurre a otros asuntos más propios de su acreditado espíritu lírico (“Poética”, “Irregular”, “Identidad”, “Epitafio”), aunque sin abandonar la bandera del ripio gozoso con la que envuelve su hedonista actitud vital (porque “la alegría no es trivial”).
Ángel Guache instruyendo a la santa infancia.
Ángel Guache se muestra una y otra vez en estas canciones (como siempre, de hecho) como una lúcida mezcla de goliardo, juglar y bufón que, para ser creíble, empieza por reírse de sí mismo cultivando la cruel autoparodia sin ningún pudor.
Las músicas van de la polka saltarina al blues, pasando por el funky de carga policial, el reggae de conversación en centro social okupado, el ska de guardería (en la línea radical del caca, culo, pedo, pis), el punk para construir su propio “god save the queen” “contra este gobierno y contra el que vendrá”, y un bonito vals bucólico que le sirve como un guante para confesar en un modélico soneto que “no hago al verso sesión de manicura, yo escribo como un terco karateca”. 
Poética. Ángel Guache & Marcelo Pull.
 ¡Libérrimo!.Gas-Oil 2015.
En definitiva, un conjunto de ritmos simples que emanan espontáneamente de la estrofa poética popular y se amoldan a las necesidades de lo contado, con arreglos machacones muy marcados y con vocación de convertirse en himnos para ser interpretados a grandes voces por los espontáneos “coros de la medianoche” en los que hacemos como que nos sentimos libres.
Guache y Pull, buscando el tono para dar la nota. Foto de Leo Cobo.
La banda, una especie de tuna eléctrica, gamberra, dipsómana y acelerada, -con los guiños corales liderados por Vanexxa-, está a la altura de semejante proyecto: un disco irregular -lo que, viniendo de donde viene, es a la vez una pretensión y un logro que lo hace extraordinario- y complejo, una rara joya primitiva que llama la atención en medio de nuestro panorama musical, dominado por fórmulas, reglas y clichés.

viernes, 7 de febrero de 2014

Ventilemos el ser


Fotografía de Leo Cobo.
El singular poeta Ángel Guache ha formado con el músico Marcelo Pull un dúo que recupera las esencias del punk y mezcla la rabia de los agitadores y el humor de los desengañados. Más cerca de La Banda Trapera del Río que de los Sex Pistols, de su disco Anarquía Barbuda traemos un panfleto antimoderno titulado Las tendencias

que seguro rejuvenecerá al perplejo oyente. No es la voz de la calle -como pretenden sus impulsores- pero la calle se lo pierde, porque es la voz de la verdad, y, en sus propuestas higienistas, la voz de la salud. Habría que declararlo "de utilidad pública". 
Ángel Guache. Un amor correspondido.

Para saber algo más de las intenciones de este prolífico creador (también notable artista plástico y músico "serio") ésta es su ruidosa confesión:

que completa con este 

Manifiesto

CONTRA
LO SOLEMNE,
LO ENCORSETADO,
LO SEVERO,
LO RÍGIDO,
LO APELMAZADO,
LO PLOMIZO,
LO TRÁGICO,
LO DEPRESIVO,
LO FLORIDO,
LO POMPOSO,
LO AFECTADO,
LO REPOLLUDO...
PROPONGO
LA FRESCURA,
LA LIBERTAD,
LA DESPREOCUPACIÓN,
EL DESENFADO,
LA SOLTURA,
EL INGENIO,
LA AMENIDAD,
EL BUEN HUMOR,
LA ALEGRÍA
DE VIVIR.

(Manifiesto.Recogido en Su Realismo. Huerga & Fierro Ed. 2004).

Genio y figura.