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jueves, 17 de noviembre de 2022

Seis tuffatores

Nino Migliore. Il tuffatore. 1951.

(...)

... "busqué el rumor de la cascada.
Y me lancé a la poza cuando el sol
nacía. Solitario y desnudo. No supe
si caía
            era
vivificante el agua
eran
el verdor y la sombra
lo húmedo y el limo
el lomo
de los peces profundos. Debía
regresar
               -ya casi daba el sol
sobre las cosas-.
Pero sólo pensaba en lo poco
que pesa
un cuerpo entre lo ingrávido. Y creo
que no quise
despertar de esa noche
                                       -te digo
si preguntas
lejano y extranjero
de pie frente a mi tumba."

Ada Salas. Tuffatore. Recogido en "Arqueologías". Ed Pre-Textos, 2022.
Detalle de la Tomba del tuffatore, en Paestum. Circa 470 a.C.

Marc Riboud. Trampolín. Burdeos, 1987.

Alexander Rodchenko. Saltador. 1935.
Aaron Siskind. Placeres y terrores de la levitación nº 37. 1953.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Diecisiete de agosto

Gerardo Vielba. Pequeño atleta. Santander. 1966.

Aaron Siskind, Placeres y terrores de la levitación. 1953-65.

Javier Campano. Tenerife. 1987.

martes, 24 de enero de 2017

Manos


Cristóbal Hara. Escondite.

Manos que exigen silencio y distancia, que no aspiran salvo al olvido;

Bruce Davidson. Paul Newman. 2000.
manos propias, que exponen su convexo dorso como un escudo protector y como la prolongación natural -la misma historia, las mismas huellas- del rostro, como una máscara...
Georges Dudognon, Greta Garbo en el Club St. Germain, Paris. 1950.
... y manos de otros, solícitas y pendientes, más despiertas que las propias, decididas como barreras, atentas como señales de alarma.
Ebrahim Noroozi. Mujeres chiíes iranís rezan durante una ceremonia en la mezquita de Sadat Akhavi en Teherán. 2016.
Manos que rezan y confían, que aspiran a dar testimonio aún inmersas en la desesperación,
Aaron Siskind.
manos tendidas, abiertas, capaces de dar y de recibir, capaces de compartir si hubiera qué;
Ron Galella fotografiado por Marco Grob
manos escrutadoras como el objetivo del mirón que acecha y se ceba en las vidas ajenas.
Desiree Dolron. Autorretrato. 1991.
Manos que acarician, suaves, la delicada piel oculta,
François Kollar. Jeanne Lanvin, 1937.
y manos que no quieren ya ni ver ni ser vistas,
Kristoffer Albrecht. Mano detrás de una ventana. 1984.
Manos que escrutan espacios y posibilidades, y encuentran los desapercibidos límites, casi siempre transparentes.
La huella de Marcel Duchamp.
Manos huella, personales, individualizadoras, intransferibles, propias de registro civil y de ficha policial. 
Castro Prieto. Mike, Addis Abeba, Etiopía, 2002.
Manos trabajo, manos necesidad, manos humilladas y ofendidas, manos desarraigadas para su más fácil explotación...
Cueva de El Castillo. Puente Viesgo.  35.000 años a.C.
...y manos retrato colectivo de la especie humana, por los siglos de los siglos.

martes, 10 de febrero de 2015

Más aforismos de andar por casa

Eniac Martínez fotografiado por Sergio Lubezky.

Daguerrotipos.
"El que se mueve sale en la foto, pero movido e irreconocible".









Exhibición de la Escuela de Equitación Militar en los cortados de La Zarzuela.
Curriculum vitae.
"Le quitaron responsabilidades y lo avocaron a la irresponsabilidad".




Pilar Albarracín. Serie de pañuelos para llorar. 1997.
Mareas abisales.
"Con tal de desahogarse era capaz de generar un maremoto".




Auricularia.
Acústica.
"Para silencio, el administrativo".




Aaron Siskind
Prospectiva.
"¿La última palabra? Veremos".




Vuelven a miracomosuena los aforismos de andar por casa después del éxito obtenido por sus predecesores en tan proceloso viaje. No lo consideréis una amenaza, pero continuarán llegando de ciento en viento. Atentos, pues.

martes, 11 de noviembre de 2014

El arte en los "pensamientos despeinados" de Stanislaw Jerzy Lec

Aaron Siskind. Terrores y placeres de la levitación. Serie realizada en Chicago, durante la década de 1950. 
Las fotografías de esta entrada proceden del archivo de la George Eastman House.


Se ha vuelto a publicar en español (en nueva traducción de Elzbieta Bortkiewicz y Abraham Gragera para Pre-Textos) la colección de aforismos que Stanislav Jerzy Lec tituló en 1957 Pensamientos despeinados. Este polaco está considerado por algunos expertos como uno de los más grandes dentro del género más breve. Su corta vida estuvo llena de penalidades (persecución antisemita, campo de concentración nazi, guerra civil, ocupación estalinista, incesante cambio de fronteras y de nacionalidad) y forjó su estilo acorazándose a través de la ironía y la mordacidad contra el dogmatismo y el totalitarismo reinantes, que vienen a ser la misma cosa, pero el segundo uniformado y haciendo el paso de la oca en cualquier lugar y a la menor oportunidad.
La mayoría de sus aforismos, llenos de paradojas y sorprendentes metáforas, son de carácter moral, libertarios y beligerantes, y tienen una preocupación muy acentuada por las palabras y el idioma. 
Por las burlas de la vida, su apellido hebreo tiene, según los traductores, un doble significado: define al "gracioso" y a "aquel que observa e interpreta". En su caso, y por ser tan bueno en lo segundo, apenas pudo ejercer de lo primero, devorado por el sarcasmo del superviviente.
Dentro del brillante conjunto de epigramas llaman poderosamente la atención un pequeño grupo dedicado al arte, de los que traemos unos cuantos por su precisión y actualidad, por su visión radical llena de intención crítica.
“La gente que no tiene nada que ver con el arte no debería tener nada que ver con el arte. ¿Sencillo, no?”


“Un solo trazo del artista separa a veces dos épocas del arte”.


“La obra habla por sí misma; si tiene que hablar”.


“¿El arte ha de ser comprensible? Sí, pero sólo para sus destinatarios”.


“Algunos odian el arte. Ya es bastante que lo reconozcan”.


“Arranca el forro a una obra mediocre y verás el sudor del autor”.


“¿El arte? Una bomba de relojería en una caja de música”.


“En los dominios del arte, el orden de las palabras no es democrático”.


“¿Defender el arte? ¡No, obligarlo a atacar!


“Una obra maestra no lame la mano de su creador”