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jueves, 27 de abril de 2023

El ritmo de los remeros

F.G. Santander visto desde la Marina de Cudeyo. Pedreña. 09.2022.

(...) «Un día descubrió que uno de los oficios de Orfeo en su juventud había sido el de entonar la cantinela que daba el ritmo a los remeros. Para Ángela era un descubrimiento de importancia por cuanto le parecía que ponía de relieve una parte, al menos, del secreto del héroe: el barco se desplazaba y los remeros, con el esfuerzo de su músculo, lograban este desplazamiento pero, para que la nave mantuviera el equilibrio y pudiera seguir el rumbo previsto, era imprescindible que la navegación estuviera presidida por el ritmo.»(...)

Rafael Argullol. La razón del mal. Acantilado, 2019.
F.G. Marina de Cudeyo. Pedreña. 09.2022.


miércoles, 30 de mayo de 2018

Música del Perú


F.G. Pintura mural en el convento de Santa Catalina de Siena. Arequipa. 04.2018.
Entre los abundantes atractivos que tiene Perú para cualquier curioso foráneo (por ejemplo, la preciosidad del vocabulario y el sonido de su español, o su espectacular geografía llena de asombros de los que tuvimos noticia dentro de las cantinelas y salmodias con las que aprendíamos los volcanes Misti y Coropuna, los ríos Urubamba y Ucayali, el lago Titicaca, en los lejanos años del bachillerato y que los más jóvenes desconocen porque los planes de estudio que padecen les llevan poco más lejos de los charcos de su ombligo diferencial; su constantemente renovada cocina, puro contraste, estímulo inagotable; su múltiple y singular patrimonio arqueológico y sus ciudades coloniales; la realidad palpable del sincretismo cultural y religioso; sus asombrosas flora y  fauna, etc.) está la extraordinaria riqueza de su acervo musical, mestizo como pocos y variado como casi ninguno. Por mucho que conozcas y razonablemente esperes, siempre aparece una sorpresa, y muy a menudo del lado más humilde.
F.G. Músico en la Calle Mercaderes de Arequipa. 04.2018.

Músico ciego tocando la mandolina 
en las calles de Arequipa. Perú. Abril 2018.

Escucha a este mendigo ciego en la noche de Arequipa, punteando su mandolina con pasión emocionada, y a ratos canturreando una sutil segunda voz de acompañamiento. A mí me recordó a otros mandolinistas ilustres y de mejor suerte, como Jimmy Page o Levon Helm; y a los laudes que tañen los músicos del Nilo, a las koras de Mali y a los bluesmen rurales. Todos ellos de la estirpe de Orfeo.
Cosas de la música, que vuela y nos hace volar.
F.G. Alegoría de la Música. Pintura popular en la Casa del Moral. Arequipa. 04.2018.

jueves, 26 de febrero de 2015

Fundación (e intentos de liquidación) de la música


Orfeo rodeado por los animales. Mosaico pavimental romano. Palermo.
    
     "Cuando Orfeo acarició las cuerdas de la lira, los robles bailaron, por gracia de sus sones, en los bosques de Tracia.
     Cuando Orfeo se embarcó con los argonautas, las rocas escucharon la música, lengua donde todas las lenguas se encontraban, y la nave se salvó del naufragio.
     Cuando el sol nacía, la lira de Orfeo lo saludaba, desde la cumbre del monte Pangaeum, y charlaban los dos de igual a igual, de luz a luz, porque también la música encendía el aire.
     Zeus envió un rayo, que partió en dos al autor de estas arrogancias."

Eduardo Galeano. Fundación de la música. (Recogido en Espejos. Una historia casi universal.) Siglo XXI. Madrid, 2008.

Lorenzo Costa. Los argonautas. Primer tercio del S. XVI.
El rayo del actual gobierno contra la plural estirpe de Orfeo tiene su principal manifestación en forma de 21 % de I.V.A. 

Claudio Monteverdi. L´Orfeo. Vi ricorda boschi ombrosi. 
Kobie van Rensburg, con Lautten Compagney. 
Il Pianto D´Orfeo. Membra Music. 2006.

La causa de la inquina -además de su desaforado afán cleptómano- sigue siendo la misma que en el Olimpo: la autoridad no aguanta más arrogancia que la propia, y no concibe otra fascinación que la que emana de su poder.

Orfeo. Crátera ática de figuras rojas. 470 a. C.
No acaban de entender que Orfeo, a pesar de los pesares, siempre termina por sobrevivir a Zeus.

martes, 23 de diciembre de 2014

La estirpe de Orfeo

Portada del "Libro de Música de vihuela de mano, intitulado El Maestro",
 de Luys Milán. Valencia, 1536.
Siempre ilumina escuchar a los músicos hablar sobre sus afanes e intereses.
Luys Milán fue un gran vihuelista de la primera mitad del XVI, valorado en tan alto extremo por sus contemporáneos que le llamaron "segundo Orfeo". Fue el primer compositor que publicó música para vihuela, y de los primeros en dar instrucciones para marcar el tempo en la música.

Luys Milán. Pavana VI. José Miguel Moreno (vihuela) 
y Eligio Quinteiro (guitarra renacentista). Glossa, 2003.
Algunas de sus obras son todavía tan populares como "anónimas", y es un rico pozo de belleza al que acuden los mejores intérpretes que investigan en los orígenes del repertorio para guitarra española. 

Luys Milán. Sospiraste Baldovinos. José Miguel Moreno (vihuela) 
y Eligio Quinteiro (guitarra renacentista). Glossa, 2003.
Ilustración del "Libro de Música de vihuela de mano", representando a 
Orfeo como tañedor de vihuela. 1536.
Ahí va, curiosos amigos, este gracioso soneto sobre el oficio de músico. Habréis de tener en cuenta que cuando habla del "pescado que hace dormir" se refiere a las canoras sirenas, y no a cualquier pez pasado de fecha.

"Como el dulzor de la dulce armonía,
hace acordar cualquier tiempo pasado,
tañendo yo, lloro de enamorado,
lo que no soy a lo que ser solía.

La suavidad de vuestra melodía,
si vos cantáis, sois como aquel pescado
que hace dormir, lo que soy olvidado
y hace ensoñar toda la pena mía.

Despiértame teneros en la memoria
que es un reloj que me está despertando,
y en acordar, me hallo como a noria,

que agua doy, mi gran ardor regando.
Y siempre en vos hallo seca mi gloria,
que sequedad, todo lo va secando"

Luys Milán. Libro de Música de vihuela de mano, intitulado El Maestro. Valencia, 1536.

Luys Milán. Fantasía XI. José Miguel Moreno (vihuela) 
y Eligio Quinteiro (guitarra renacentista). Glossa, 2003.
Luys Milán. Fantasía XI. Incluida en El Maestro. 1536.
"Y denme la vihuela, que para luego es tarde, que las doce han tocado. Mudemos de parecer que si ahora tañese y cantase me apodarían gallo reloj que canta a media noche, y no milano real, y es bien irnos a despedir. Y quedando con este concierto, acabemos la noche que mañana será otro día".

Luys Milán. Libro intitulado El Cortesano. Valencia, 1561.