jueves, 3 de noviembre de 2016

Guache ataca de nuevo


Si    consideras que la “fórmula canción”, con sus consabidas codas y estribillos, está agotada.
Si  entiendes y apruebas que Jay Hawkins reivindicara para su alias su condición esencial de “Gritón”, y Chester Burnett la de “Lobo Aullador”.
Si  en la disquisición etimológica entre melopea y melodía no sabes qué partido tomar, y acabas haciéndolas convivir alegremente (y no estás loco).
Si  crees que la afinación está sobrevalorada, y que armonía y modulación son valores aplicables sobre todo a las relaciones internacionales y a la física.
Si  siempre te has preguntado cómo cantaría Catulo, o la estirpe más ácida de entre los poetas malditos.
Si  por tu edad y lugar de nacimiento no has podido acudir a un pow wow wow de las naciones indias ni a un concierto de MC5.
Si  quieres hacerte una idea de cómo se sentían Don Latino, Alejandro Sawa y Max Estrella en sus noches oscuras de desesperada bohemia.
Si  
quieres oír la voz (aguda) del arroyo, con su brillante (y destemplado) metal, y su desprejuiciada actitud,...


...entonces, querido amigo, Ángel Guache es tu hombre, y Dando tumbos, su nuevo (cuarto) disco con Marcelo Pull, su nuevo testamento.


Un  recorrido por su selecta poesía cantada con todas las ganas por este singular creador que entiende la música como fuente de expresivo placer, sin temor a la extravagancia ni a la norma, sin miedo a lo chocante.
Atrévete, porque merece la pena.
El que avisa no es traidor.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La casa


Louise Bourgeois. Casa. 1994.


"Desde siempre tuviste el deseo de la casa, tu casa, envolviéndote para el ocio y la tarea en una atmósfera amiga. Mas primero no supiste (porque eso lo aprenderías luego, a fuerza de vivir entre extraños) que tras de tu deseo, mezclado con él, estaba otro: el de un refugio con la amistad de las cosas. Afuera aguardaría lo demás, pero adentro estarías tú y lo tuyo.
Louise Bourgeois. Casa. 1995.
Un día, cuando ya habías comenzado a rodar por el mundo, soñando tu casa, pero sin ella, un acontecer inesperado te deparó al fin la ocasión de tenerla. Y la fuiste levantando en torno de ti, sencilla, clara, propicia: la mesa, el diván, los libros, la lámpara —atmósfera que llenaban con su olor algunas flores de la temporada.
Louise Bourgeois. La casa curvada. 2010.

Pero era demasiado ligera, y tu vida demasiado azarosa, para durar mucho. Un día, otro día, desapareció tan inesperada como vino. Y seguiste rodando por tantas tierras, alguna que ni hubieras querido conocer. Cuántos proyectos de casa has tenido después, casi realizados en otra ocasión para de nuevo perderlos más tarde.
Louise Bourgeois. Casa. 1984.
Sólo cuatro paredes, espacio reducido como la cabina de un barco, pero tuyo y con lo tuyo, aun a sabiendas de que su abrigo pudiera resultar transitorio; ligera, silenciosa, sola, sin la presencia y el ruido ofensivos de esos extraños con los que tantas veces ha sido tu castigo compartir la vivienda y la vida; alta, con sus ventanas abiertas al cielo y a las nubes, sobre las copas de unos árboles.
Louise Bourgeois. Casa curvada. 1990.


Pero es un sueño al que ya por imposible renuncias, aunque sea realidad de todos a la que no puedes aspirar. Tu existir es demasiado pobre y cambiante —te dices, escribiendo estas líneas de pie, porque ni una mesa tienes; tus libros (los que has salvado) por cualquier rincón, igual que tus papeles. Después de todo, el tiempo que te queda es poco, y quién sabe si no vale más vivir así, desnudo de toda posesión, dispuesto siempre para la partida."

Luis Cernuda. La casa. (Recogida en Ocnos. 1942)

Louise Bourgeois. Casa. 1984.

martes, 1 de noviembre de 2016

Sigue tu camino

Tumba de los Yeats en el cementerio de San Columba, en Drumcliff. 07.2016. Foto F.G.


"Jinete: lanza una fría mirada
sobre la vida, sobre la muerte,
y sigue tu camino."

W.B. Yeats

F.G. Cimitero di San Michele in Isola. Venecia. 09.2013.