miércoles, 19 de agosto de 2026

Mientras dura, vida y dulzura. Después... esperanza nuestra

F.G. Proceso de transformación performática de tres kilos de higos en su conserva en almíbar. Logroño, 14.08.2026.

El adelanto del otoño ya está aquí como una más de las consecuencias catastróficas del clamoroso cambio climático.

Ello supone que se han de anticipar la recolección de los productos agrícolas y la consiguiente transformación de esas cosechas en productos gastronómicos de nuestra dieta, elaborados todavía conforme a antiquísimas prácticas culturales. 

Por su importancia económica y sociocultural se habla más de lo relacionado con la vid y el vino (que, en poco más de una década, ha pasado de vendimiarse en torno al Pilar a empezar a recogerse para la Virgen de agosto), pero el fenómeno afecta por igual a muchos otros productos que tenían fecha habitual de recolección, elaboración y degustación en nuestros hábitos culinarios otoñales. 

Por ejemplo, la elaboración de la conserva de higos en almíbar, que este año se ha tenido que hacer a mediados de agosto en unas condiciones climatológicas calamitosas, con temperaturas en torno a los cuarenta grados y abrumados por la información fidedigna sobre desastres ecológicos, incendios y desertificación galopante.


Habrá que hacer algo, ¿no?

Seguro que se te ocurren ( y están a tu alcance) varias cosas. 
¡Salud!

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