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lunes, 12 de agosto de 2024
viernes, 15 de mayo de 2020
El poeta Desiderio C. Morga se encuentra con la muerte
| Roy Lichtenstein. Flores negras. 1961. |
por calles sin un alma y en silencio,
al llegar a la puerta de la iglesia
miro el tablón que anuncia los entierros.
Veo el panel, patético recuadro,
clavado en el cristal como un edicto,
difusa aún su leyenda y me pregunto
de quién será el adiós definitivo.
Leo la identidad del ausentado,
los años que tenía, los parientes
que le unían al mundo y me retiro
andando a la oficina lentamente.
Sólo acierto a pensar con desconsuelo
que todo llegará y también mi esquela
tendrá al cabo un lector que se dará
la vuelta a los asuntos que le apremian."
Desiderio C. Morga. Esquelas. (Inédito)
Desiderio C. Morga lee su poema Esquelas.
al llegar a la puerta de la iglesia
miro el tablón que anuncia los entierros.
Veo el panel, patético recuadro,
clavado en el cristal como un edicto,
difusa aún su leyenda y me pregunto
de quién será el adiós definitivo.
Leo la identidad del ausentado,
los años que tenía, los parientes
que le unían al mundo y me retiro
andando a la oficina lentamente.
Sólo acierto a pensar con desconsuelo
que todo llegará y también mi esquela
tendrá al cabo un lector que se dará
la vuelta a los asuntos que le apremian."
Desiderio C. Morga. Esquelas. (Inédito)
Desiderio C. Morga lee su poema Esquelas.
Mayo de 2020.
No es la primera vez que Desiderio C. Morga, delicado observador de todas las cosas que importan en su pequeña patria najerina, se da de bruces con la muerte y sus mensajes, con las campanas, con las esquelas o con cualquier otro de los abundantes signos que tradicionalmente la han acompañado. Pero todo pasa, y todo cambia, y los asuntos apremiantes de cada cual van desarraigando a las hondas razones del corazón. Ya nadie presta oídos al callado tañido de la campana, y la muerte, como la vida, ha llegado a valer bien poco, tan poco como cualquier otra anécdota banal de las que nos van saliendo al paso. Como mucho, un acto administrativo.
Este hermoso poema que la gentileza de su autor nos ha avanzado formará parte de un libro todavía en construcción. Por decirlo con palabras de Desiderio, los materiales ya están acopiados, y ahora el poeta se dedica a planificar la estructura, corregir diseños, restaurar paredes... Seguro que acabará edificando un cómodo cobijo donde encontrarse a gusto para siempre.![]() |
Joan Hernández Pijuan. Casa sobre negro. 1990.
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| F.G. Apulia. 05.2019. |
miércoles, 22 de abril de 2015
Más cosas que hacer en los museos
| F.G. Kunsthistorisches Museum. Viena. 04.2015. |
Lo más frecuente suele ser padecer en carne propia los efectos de una sobredosis de "horror vacui", en sus versiones olímpica, hagiográfica o dinástica.
Para contrarrestarla, puedes observar a distancia prudencial los experimentos coloristas de los artistas pop, imaginando por tu cuenta su secuela acústica,
| Roy Lichtenstein en el MUMOK. Viena. Foto de F.G. 04.2015. |
| F.G. Ventanal del Leopold Museum sobre el Barrio de los museos. Viena. 04.2015. |
| F.G. Sala de Gustav Klimt en el Leopold Museum. Viena. 04.2015. |
| Egon Schiele y Wally Neuzil. Leopold Museum. Viena. Foto de F.G. 04.2015. |
| F.G. Schönbrunn. Viena. 04.2015. |
| F.G. Galería principal de la Österreichische Nationalbibliothek. Viena. 04.2015. |
| F.G. Clase peripatético-sedente en el Oberes Belvedere. Viena. 04.2015. |
| Duane Hanson. Mujer con bolso (1974) entre dos "viñetas" de Roy Lichtenstein. MUMOK. Viena. Foto de F.G. 04.2015. |
Adiós, majos.
lunes, 25 de agosto de 2014
Logroñizaje
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| Foto Sinsal. El Apolo de Logroño. Sine die. |
Para no tener GPS, estuvo fino el conductor de la nave: un poco más y la coloca en mitad de los muelles de la estación de autobuses, entre La Estellesa y El Rápido de Murillo.
Es una pena que no quede registro sonoro del crash ni de la narración que hiciera El Canario acerca de tan chocante suceso, tan bien ubicado como estaba en su privilegiado observatorio de cristal y mampostería frente a la alhóndiga del pescado. ![]() |
| Roy Lichtenstein. Varoom! 1963. |
El impagable documento gráfico del maestro Sinsal -con su ojo sin igual- y la onomatopeya del popular americano nos confirman, una vez más, lo que sabemos desde siempre: "Hay que estar ahí".
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