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viernes, 6 de octubre de 2023

Dos fragmentos de un panorama inagotable

Robert Longo. Dibujo sin título (Vista del Mediterráneo. Homenaje a Rothko). 2023.

"Campos, montes, cielo y viento,
Todos hacen sentimientos."

Pedro Calderón de la Barca. Judas Macabeo. 1683.
F.G. Vertical. Cerca de Arnedillo. 08.2023.

lunes, 14 de marzo de 2022

Devociones

F.G. A muerte con Picasso. Lo que haga falta. Academia de BB.AA. de San Fernando. 03.2022.

F.G. Yo, de Rothko de toda la vida. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. 03.2022.

F.G. Muy de Gauguin y de Tita. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. 03.2022.

 

jueves, 21 de febrero de 2019

Colores

Beato de Facundus. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. 1047.
Los colores de las pinturas son el rojo (más o menos oscuro), el ocre, el verde oscuro, el rosa-malva, el azul oscuro, púrpura, anaranjado, y sobre todo el amarillo huevo, muy luminoso, muy intenso, consustancial a la pintura mozárabe. Se emplea el negro también. El azul claro y el gris son raros.
F.G. Beato a la manera de Marcus Rothkowitz. Collage de objetos encontrados. 01.2019.
Los colores "calientes" son los predominantes: rojo, anaranjado, amarillo. Aquí aún, los pintores siguen la enseñanza de Isidoro de Sevilla que hace una aproximación etimológica (fundada en "la esencia de las cosas") entre las palabras latinas color y calor: "Se nombran los colores así porque se elevan a su perfección por el calor del fuego o el sol" (Etimologías, XIX, capítulo XVI).
Mark Rothko. Número 13 (Blanco y rojo sobre amarillo). 1958.
El oro es muy raro.
Los colores son puros, sin medias tintas, sin mezclas, sin transiciones de uno a otro.

(Fuente: Wikipedia)

viernes, 14 de septiembre de 2018

El norte del Norte

F.G. Double bind. Berria. 08.2018. 
Las contrariedades, como las cerezas, nunca vienen solas.
Tampoco las alegrías.
F.G. Con Rothko por Berria. 08.2018.

martes, 5 de enero de 2016

El museo en la cocina

La traza del besugo. Fragmento. A la manera de Twombly. Foto F.G. 12.2015.
Al tan voluntarioso como ineficaz pinche se le va el santo al cielo continuamente, deslumbrado por lo que va ocurriendo sobre la encimera de la cocina.
Pocos lugares como ese "laboratorio doméstico de ciencias transformadoras" para confirmar con Fernando Pessoa que “ver es haber visto”, y oficiar en compañía y a cubierto la consagración del feliz encuentro  -entre automático y arbitrario- del recuerdo, el aprendizaje y la imaginación.
La traza del besugo. A la manera de Twombly. Foto F.G. 12.2015.
Por allí aparece el fragor múltiple de una batalla pintada con sanguinaria meticulosidad por Cy Twombly,
La piel de los choriceros. A la manera de Carpaccio. Foto F.G. 12.2015.
y la intensa carnicería, como de sañuda cuchillada múltiple, que justificó el apelativo que dieron sus coetáneos a Vittore Carpaccio.
 La suculenta carne del pimiento. A la manera de Bonnard. Foto F.G. 12.2015.
Por allí reluce la carnosa suntuosidad, densa y gozosa, de los colores inconfundibles de Pierre Bonnard, 
 La gloria bendita. A la manera de La mariposa de oro. Foto F.G. 12.2015.
y la justa mezcla de equilibrio y tensión que solo pueden conseguir Mark Rothko y un buen pastelero, ambos propiciadores de altos vuelos meditativos.
En ese ajetreado marco regido por el cariño y la urgencia, la excelente cocinera añade a sus archidemostradas cualidades la virtud de la paciencia con el perillán, que ni hace ni deja hacer.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un regalo de Miguel Poveda en forma de villancico

José Manuel Navia. Navidad. Aldea de Las Higueruelas. 2010.

En su reciente concierto logroñés, Miguel Poveda incitó generosamente al respetable a la "desobediencia civil", invitando a grabar (contra las normas que rigen estas reuniones) el obsequio que tenía preparado como fin de concierto, de gira y de año. 
La dádiva, como no podía ser de otra manera, estuvo a la altura del magnífico donante: un precioso villancico, que fueron dos, los campanilleros y el villancico de Gloria. Dos historias que hablan de lo mismo: de avaricia, de pobreza y de esperanza.

Miguel Poveda. Villancico en Logroño. 
12 de diciembre de 2014.
Desde esta ventana abierta al sonido envolvemos el presente y lo reenviamos, gustosos, al mundo, para que lo disfrute todo cuanto quiera quien lo necesite
Ojalá pudiera ser siempre así, y así con todo.

Mark Rothko. 1955.

Pero seamos optimistas: mañana empiezan a crecer los días, y a renacer la vida.

(Otros villancicos en miracomosuena)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Adios al otoño


Mark Rothko. Fragmento de The Seagram murals. 1959.


El   largo otoño que hoy acaba ha tenido muchas cualidades de crudo invierno, y se ha despedido de nosotros entre nieblas, escarcha y mucho frío.
Pero el otoño es un tiempo esencialmente placentero, sensual, fértil y cargado de belleza visual y sonora. Así lo apreció John Keats en su memorable oda, en la que no se olvidó del olfato y el gusto:  
Luis Meléndez. Bodegón con manzanas, peras, cajas de dulce y recipientes. 1759.


"Estación de la bruma y la dulce abundancia,
gran amiga del sol que todo lo madura,
tú que con él planeas cómo dar carga y gozo
de frutos a la vid, bajo el pajizo alero;
cómo doblar los árboles musgosos de las chozas,
con peso de manzanas, y sazonar los frutos,
y henchir la calabaza y rellenar de un dulce
grano las avellanas: cómo abrir más y más
flores tardías para las abejas, y en tanto
crean, puesto que los cálidos días no acaban nunca,
pues les colmó el estío sus pegajosas celdas.

¿Quién, entre tu abundancia, no te ha visto a menudo?
A veces, el que busque fuera, podrá encontrarte
sentado en un granero, en el suelo, al descuido,
el pelo suavemente alzado por la brisa
algo viva; o dormido, en un surco que a medias
segaron, al aliento de las adormideras,
mientras tu hoz respeta trigo próximo y flores
enlazadas. Y a veces, como una espigadora,
enhiesta la cargada cabeza, un riachuelo
cruzas; o junto a alguna prensa de cidras, velas
pacientemente el último fluir, horas y horas.

¿Dónde están las canciones de primavera? ¡Ah! ¿Dónde?
Ni pienses más en ellas, pues ya tienes tu música,
cuando estriadas nubes florecen el suave
morir del día y tiñen de rosa los rastrojos;
entonces el doliente coro de los mosquitos
entre sauces del río se lamenta, elevándose
o bajando, según el soplar de la brisa;
y balan los crecidos corderos en los montes;
canta el grillo en el seto; y ya, con trino blando,
en el jardín cercado, el petirrojo silba
y únense golondrinas, gorjeando, en el cielo".

"Al Otoño". John Keats. Septiembre de 1819.

Camille Pissarro. El bosque de Marly.1871.


En   Japón también disfrutan de una hermosa estación que inspira a los espíritus sensibles. Hemos gozado en nuestra ciudad de una muestra de ello con la interpretación al shakuhachi (flauta tradicional de bambú) que Antonio Enzan Olías hizo de una composición de Yamamoto Hozan, titulada Aki (Otoño).

 Ogata Kōrin. Grulla (biombo). Principios siglo XVIII.
Un  saludo, lejano pero caluroso, para los visitantes que llegan a miracomosuena desde los extremos orientes (que los hay). 
Perseverad, y que el invierno sea leve para todos.
Eusebio Sempere. Las cuatro estaciones. 1980.