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jueves, 2 de junio de 2016

Los leones

Brangulí. Sesión de radio. Teatro Olympia. Barcelona, 1936.

Dice un proverbio africano que mientras los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de cacerías seguirán justificando al cazador.
Walker Evans. Carteles de circo cerca de Lynchburg. 1936.
Habrá que ir pensando en cambiar de historiadores. 
Stephan Bibrowsky, llamado "Lionel, el niño león". (1890-1932).
Y de paso y mientras tanto a los cronistas de sucesos y a los "elaboradores de relatos".
Joan Miró. El león. 1925.

martes, 14 de julio de 2015

¡A la playa!

Bernhard Lamb. Playa en el Adriático.
Qué bien, irse de vacaciones a la playa para acabar con la uniformidad, 
Josep Brangulí. Niños de las escuelas municipales de Barcelona haciendo gimnasia  en la playa de Castelldefels. 1934.
lo previsible,
Massimo Vitali. Catania. 2007.
el hacinamiento,
Tomás Sánchez. Aún el azul. Bienal de La Habana. 2015.
y lo insalubre.

martes, 2 de diciembre de 2014

Final de recital

Brangulí. Rambla. Barcelona. 1920.
"Me deslumbran los focos cuando miro
hacia esa oscuridad en donde estáis vosotros.
Los focos son esta ilusión que crea
la sombra desde donde escucháis la claridad
de mi ceguera.
Todos llevamos, dentro de nosotros,
un auditorio oscuro
escuchando en silencio alguna historia
de seducción sin esperanza.
Amar es ser distante, y el amor
es ser un extranjero. Pero vosotros sois
la hospitalidad de este silencio
que me ha estado escuchando
aun sabiendo que dentro de vosotros
dejaré de existir, que no habré sido
más que la sombra amada de algún otro".

Joan Margarit. Final de recital. Recogido en El primer frío. Ed. Visor, 2004.


Joan Margarit. Final de recital.
No era lluny ni difícil. Quadrant records, 2014.

Cuenta Joan Margarit que la intención de todos sus poemas es dar a quien los escucha o los lee algo de lo que necesite en ese momento para sentir algún consuelo que ayude a poner un poco de orden en su interior. 
Sobre el que hoy publica miracomosuena, el poeta afirma que en su origen está un recital que dio sobre un escenario muy bien dotado de focos que le deslumbraban, y que, sorprendentemente, pese a no poder ver al público, se sintió mucho más cerca de aquellas personas de lo que se encontraba habitualmente.
Joan Colom. Fiesta mayor. 1960.
¿Por qué la oscuridad silenciosa del público anónimo resulta más acogedora y estimulante que un auditorio individualizado, con sus correspondientes expectativas a la vista?
¿Quién ilumina a quién?