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martes, 26 de septiembre de 2023

La vida sigue igual

Juan de Juni. Detalle del Santo Entierro. 1542. Museo Nacional de Escultura. Valladolid. Foto de F.G. 09.2023.
"Dice Mateo Alemán, ese gran pesimista: «Así lo hallamos, así lo dejaremos. No se espere mejor tiempo ni se piense que lo fue el pasado. Todo ha sido, es y será una misma cosa. El primero padre fue alevoso; la primera madre, mentirosa; el primero hijo, ladrón y fratricida»"

Rafael Chirbes. Diarios. A ratos perdidos 3 y 4. Anagrama, 2022.
F.G. La huella. Cuaderno de la última agenda. Verano de 2022.

lunes, 24 de septiembre de 2018

"¿Sadomaso?"

 José de Ribera "El Españoleto". Martirio de San Bartolomé. 1644.

La verdad es que llama la atención el furibundo escándalo (incluida la fulminante dimisión del director de la en tantos sentidos admirable Fundación Serralves) que ha provocado en la ciudad de Oporto la exhibición de unas cuantas fotografías de asunto sadomasoquista realizadas por Robert Mapplethorpe hace ya cuarenta años. 
Caravaggio. Martirio de San Pedro. 1601.
Nuestros templos y nuestros museos, por no salir del orbe cristiano, están llenos de imágenes "chocantes", morbosas y sexualmente explícitas, encargadas a lo largo de siglos por los poderes civiles y religiosos  a los mejores artistas de cada época (que también, como Mapplethorpe, solían recurrir a la gente de su entorno afectivo y a sí mismos como modelos) para conmover y provocar la meditación, para hacer más sensibles y piadosos a los espectadores, creyentes o no.
Juan de Juni. Martirio de San Sebastián. Circa 1540.
¿Somos más vulnerables ahora que hace cuatro siglos a esos estímulos, e incapaces de establecer distancia y un juicio propio? ¿Nos consideran las autoridades débiles sin criterio y desvalidos a proteger, y actúan en consecuencia, responsablemente, "por nuestro bien"? ¿Ha cambiado la función del arte y ya no se espera de él otra cosa que beneficio económico, prestigio social, brillo, confortable muermo y apaciguamiento de conciencias?
Bronzino. Detalle del martirio de San Lorenzo, en la Basilica de San Lorenzo, en Florencia. 1569.
Quizá el problema esté en la mirada enferma del  escandalizado, del censor.
O quizá no les gusta el cuero negro.

viernes, 25 de marzo de 2016

La piedad



Una de las 300.000 víctimas de la guerra de Siria en brazos de su padre, otra víctima. Foto de Manu Brabo, premio Pulitzer 2013.
El crimen, individual o colectivo, pero siempre injusto, está (como se encargan de recordarnos a diario los medios de comunicación –ahora en Bruselas, mañana en cualquier otro lugar-) entre nosotros.
Samuel Aranda. Un herido en las revueltas de Yemen abrazado por su madre. Premio World Press Photo 2011.
La brutalidad es universal y eterna, sus secuelas perdurables, y el dolor que produce mueve conciencias y voluntades.
W. Eugene Smith. Tomoko Uemura bañada por su madre. 1971 
Las imágenes de los periódicos despiertan automáticamente nuestros sentimientos y emociones: sacan a la superficie lo mejor de entre lo más hondo, y suelen generar empatía y compasión.
Miguel Ángel Buonarroti. Piedad Palestrina. 1550. Foto F.G.
Quien está atento a las fotografías de su época percibe frecuentemente reminiscencias de iconos arquetípicos que formaron parte del lenguaje común de los grandes artistas, que recurrieron a ellos para representar con eficacia y acierto perdurable los crímenes del pasado.
Vincent Van Gogh.La Piedad de Delacroix. 1889.
Quizá la tradición de representar cuerpos yertos, vencidos, derrotados por la infamia, tenga una explicación antropológica además de la mera plasmación de la dolorosa evidencia cotidiana: en esas imágenes nos reconocemos vulnerables, y, a la vez que la necesaria rabia, sentimos la necesidad y dependencia de los otros.
Oskar Kokoschka. Piedad. Cartel para una obra teatral. 1909.

Taller de Juan de Juni. La lamentación o La piedad. 1540.










La piedad, la compasión, la misericordia y el amor a los demás, son virtudes perfectamente laicas, y tan dignas de cultivo como el afán de justicia y el sentimiento de fraternidad, con las que conviven civilizadamente.

Marcos Moreno. La niña que llegó huérfana a las costas españolas a la que sus rescatadores de Cruz Roja llamaron Princesa.
 La piedad es un arma cargada de futuro.