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jueves, 8 de junio de 2023

Paisajes y momentos

F.G. Cuatro collages del Cuaderno de Rosa. Verano de 2022.

(...) "uno tiende a olvidar que lo visual es siempre el  resultado de un encuentro irrepetible, momentáneo. Las apariencias, en cualquier momento dado, son una construcción que surge de los desechos de todo lo que ha aparecido con anterioridad. Algo así es lo que entiendo en aquellas palabras de Paul Cézanne que tan a menudo me vuelven a la mente: "Está pasando un minuto en la vida del mundo. Píntalo como es." (...).

John Berger. Dibujado para ese momento. (Recogido en Sobre el dibujo. Traducción de Pilar Vázquez. Gustavo Gili, 2011)






martes, 4 de enero de 2022

El dolor de la pérdida

Patinir. Paso de la laguna Estigia.1524.
"La gente que ha perdido hace poco a un ser querido tiene una expresión peculiar, que tal vez solo reconocen quienes han visto esa misma expresión en su propia cara. Yo la he visto en mi cara y por eso ahora la reconozco en otras. Se trata de una expresión de vulnerabilidad extrema, de desnudez e indefensión. Es la expresión de quien sale de la consulta del oftalmólogo a plena luz del día y con las pupilas dilatadas, o bien de alguien que lleva gafas y de pronto le obligan a quitárselas. 
Eugène Delacroix. La barca de Dante. El paso del Estige. 1822.
La gente que ha perdido a un ser querido parece desnuda porque se cree a sí misma invisible. Yo también me sentí invisible durante una época, incorpórea. Me daba la impresión de haber cruzado uno de aquellos ríos legendarios que separaban a los vivos de los muertos, de haber entrado en un lugar en el que solo me podían ver quienes también habían perdido hacía poco a un ser amado. Por primera vez entendí el poder de aquella imagen de los ríos, el Estigia, el Leteo, el barquero con su capa y su pértiga. 
Gustave Doré. Inferno de Dante. El desembarco ante los muros de la ciudad de Dite.1867.
Por primera vez entendí el significado de la práctica del satí. Las viudas no se tiraban a la pira en llamas por dolor. En realidad la pira en llamas era una representación bastante precisa del lugar al que las había llevado su dolor: no sus familias ni la comunidad ni la tradición, sino su dolor. La noche de la muerte de John nos faltaban treinta y un días para cumplir cuarenta años de casados. A estas alturas, ya habrán adivinado ustedes que a mí la «dura y dulce sabiduría» de los dos versos finales de «Rose Aylmer» se me escapaba por completo.
     Yo quería más que una noche de recuerdos y suspiros.
     Yo quería gritar.
     Yo quería que volviera."

Joan Didion. El año del pensamiento mágico. Literatura Random House. Versión de Javier Calvo Perales. 2021.
F.G. Sólo quedan los recuerdos. Collage de imágenes encontradas. 06.2021.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Arrecia el temporal


.F.G. La próxima vez. Collage a partir de imágenes de Gustave Doré y Dorothea Lange. 2017.
Cuando aprieta la adversidad, ante todo, mucha calma.
Porque siempre que llueve, escampa, y después de la tempestad viene la calma. 
Al menos así ha sido hasta ahora.
Pero nunca se sabe...
F.G. Háblame del mar, marinero. 01.2020.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las gentes sin ruido son peligrosas


Gustave Doré. Ilustración para la fábula Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. Circa 1865.
En un mundo tan hipócritamente partidario del silencio y el sosiego, llama la atención la vieja (y eterna) advertencia para que nos cuidemos de las aguas mansas, que Jean de La Fontaine reconvirtiera en fábula para pastoreo preventivo de las tiernas mentes. 
Seguro que también lo contó Maquiavelo, siendo tan fino observador de la naturaleza (sobre todo de la humana). Probablemente de otra manera menos atenta al matiz y a la descripción pormenorizada de los sonidos del agua, porque sus destinatarios eran más de ruido de sables y de puñalada trapera.
Ahí va, queridos visitantes, para vuestro deleite y formación, esta hermosa advertencia en forma de fábula, titulada El Torrente y el Río:
Gustave Doré. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. Grabado de H. Pisan. Circa 1865.
En cierto lugar había un torrente que caía con gran ímpetu desde unas altas rocas con mucho ruido y estruendo. Sus aguas turbulentas atemorizaban a las gentes, que no osaban pasar a través de él. El horror seguía sus pasos y los campos se estremecían cuando los cruzaba su corriente.
François Chauveau. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1678.
Nadie se había atrevido a cruzar tan peligrosa barrera, hasta que un día un hombre que había robado una suma de dinero, viéndose perseguido por un grupo de gente y no teniendo otra solución, se determinó a cruzar las impetuosas aguas. Tan pronto como hubo entrado en el torrente, el ladrón se dio cuenta de que no existía verdadero peligro; solo se trataba de una corriente ruidosa y amenazadora, pero de escasa profundidad, y así pudo salvarse sin dificultad y sin más daño que el miedo que había sentido.
Jean-Baptiste Oudry. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1783.
Después del éxito obtenido, nuestro hombre cobró ánimos; y pocos días después, viéndose perseguido por los mismos de antes, llegó al borde de un manso río, cuyas quietas aguas se deslizaban apacibles, silenciosas y tranquilas, sin producir más que un suave murmullo. El ladrón, sin temor alguno, penetró por la arenosa ribera, en la que no se veía ni una sola roca; mas apenas estuvo dentro del río comprendió su error. La corriente, tan tranquila en apariencia, era fuerte e impetuosa, y la profundidad del río mucho mayor de lo que había supuesto al verlo, de manera que, por más esfuerzos que realizó, el asustado ladrón no pudo de ninguna manera alcanzar la orilla opuesta y pereció ahogado en las inquietas aguas.
Auguste Delierre. Ilustración para Le Torrent et la Rivière, de La Fontaine. 1883.
Es preciso desconfiar de las apariencias; a veces, las personas que parecen tranquilas y poco ruidosas son las que encierran mayores peligros, y en cambio otras gentes, que se asemejan al impetuoso torrente de la historia que acabamos de relatar, son en realidad del todo inofensivas”.

(La versión prosificada es de Gloria Sarró, para una edición juvenil de Ed. CEAC, Barcelona, 1967) 

Le Torrent el la Rivière. Grabado del S. XIX. Blocquel Castaux.
La vida te da sorpresas, porque las apariencias engañan.
Cuidaros, queridos, de las gentes "de orden".
Y de las mayorías silenciosas.