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martes, 7 de abril de 2026

Un observatorio en el mirador de Castroviejo Librero

F.G. Observatorio. Ensamblaje de roble ebonizado y vidrio. 2024. Castroviejo Librero, 04.2026.

He instalado en el escaparate de Castroviejo Librero, en la plaza del Mercado de Logroño, mi obra Observatorio, un ensamblaje de roble ebonizado y vidrio que hice en 2024.

Durante este mes formará parte, como entrega numero cincuentaisiete, de la exposición que titulo a la altura de los ojos y a pie de calle, superando así la inesperada barrera de los seis años de continuidad. Un caso raro de perseverancia y paciencia, que agradezco a quienes lo han hecho posible y a los que, con su interés y seguimiento, le dan sentido.  

El profundo negro de la madera, luminoso y petrificado, tiene el aire de un inaccesible acantilado, adelantado farallón sobre cuya cresta se posa la esfera de cristal que da al conjunto la apariencia de faro, de punto de atención que emite (y recibe) señales, que, más o menos alteradas, guían (o confunden) la percepción y el rumbo del navegante.

Acompañado de libros en el escaparate, el observatorio adquirió enseguida la condición de "misericordia", preciosa palabra en desuso repleta de empática virtud con la que se nombraba por igual al soporte que aliviaba a los eclesiásticos de su largas permanencias de pie en los coros góticos, renacentistas o barrocos durante los oficios cantados, y a lo que, con la pedestre vulgaridad de llamar a las cosas por su nombre, se acabó nombrando como sujetalibros para lo que hace tal función en las bibliotecas.

En inglés les llaman, muy gráficamente, "bookends", y Simon & Garfunkel hicieron una canción y un disco con ese título. La canción es una joya, asombrosa por su sencillez, y tiene una letra emocionante, que nos gusta mucho a los que vamos coleccionando años e imágenes, propias y ajenas.

El recuerdo de la canción llevó necesariamente a la selección de los libros que acompañarían al ensamblaje: una pequeña parte de los excelentes fotógrafos del fondo de librería que han enriquecido nuestro imaginario colectivo y nos han enseñado a mirar con mayor perspicacia: Francesc Català-Roca, Carlos Pérez Siquier, Saul Leiter, Raoul Hausmann, Vivian Maier y Manuel Álvarez Bravo, entre muchos otros.

Y al margen, dos novedades imprescindibles: el catálogo editado en castellano de la exposición de Walker Evans que se puede ver ahora en el KBr de Barcelona, 
Jean-Luc Godard. Pensar entre imágenes, la selección y edición de textos cinematográficos que Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas han preparado para Contra a partir de los escritos y conversaciones de Godard sobre su propia obra, sobre el cine en general y sobre el modo de producción cultural más importante e influyente de los últimos cien años. 
Un material muy adecuado para entrenarse en obra ajena para aprender a mirar de frente a la vida.
Que tengáis una primavera asombrosa. 
Salud y mucha suerte, que falta nos va a hacer.

jueves, 4 de agosto de 2022

Cuatro de agosto

Francesc Català-Roca. Port de la Selva. c. 1953.

Paul Outerbridge. Equipo de playa. 1937.

F.G. Una playa en otra. Peñíscola. 06.2022.

miércoles, 20 de mayo de 2020

A la distancia justa

Francesc Català-Roca. Puente de Triana. Sevilla, 1962.
Se atribuye a Robert Capa una célebre frase según la cual "si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no te has acercado lo suficiente." En un corresponsal de guerra tal afirmación puede tener sentido, pero no siempre es bastante con estar a tiro. Seria demasiado fácil, y no hay tantas fotos buenas.
Francesc Català-Roca. Verbena en la  Plaça del Diamant.  Barcelona. 1955.
La proximidad, en general, y salvo para un puñado de cosas, está sobrevalorada. En cambio, la distancia da perspectiva y visión de conjunto, favorece la mirada irónica, facilita la aparición de lo inesperado, invita al desapego y evita los contagios.
Francesc Català-Roca. La tahona. Madrid. 1953.
Aunque lo mejor es que nos pase lo que siempre le pasaba a Francesc Català-Roca: estar en el lugar adecuado y a la distancia precisa.
Francesc Català-Roca. Campo de trigo.1953-54.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

A un joven fotógrafo

Gabriel Cualladó. Autorretrato con camiseta. Madrid. 1958.

Si   algún día, animado por la facilidad que te brinda la técnica y víctima simultáneamente de la futilidad de la moda y del natural narcisismo que acompaña a toda mocedad, optaras por dejar a la posteridad constancia de tu vera efigie retratando los abundantes dones que Natura te ha regalado y la habilidad que vienes demostrando para conservarlos distrayendo en la medida de lo posible el cruel paso del tiempo, procura, fotogénico lector, que el resultado de tu acción -perfectamente prescindible, por otra parte- no sea del todo gratuito ni en cualquier caso menos expresivo que estos retratos necesarios de los viejos maestros, que hasta en camiseta y zapatillas se mostraron dignos de tal calificativo.
Francesc Català-Roca. Autorretrato. 1953,

jueves, 18 de diciembre de 2014

Caballitos


Francesc Català-Roca. Carrusel del Paralelo. Barcelona, 1950.

Tournez, tournez, chevaux de bois.
Verlaine
"Pegasos, lindos Pegasos
caballitos de Madera.

Ilse Bing. Feria callejera en París.
Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.


Manuel Álvarez Bravo. México.
En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.


Václav Chochola. Caballitos de tiovivo. Praga, 1958.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!"

Antonio Machado. Pegasos, lindos pegasos. Obras completas. Biblioteca Nueva. Madrid, 1978.

Alberto García-Alix
Como una inmensa ofrenda para los niños, la ciudad se llena de carruseles y caballitos: la asequible alegría de dar vueltas por el inagotable camino, como si se tuviera toda la vida por delante.

Feria de juegos para niños. 
Calpe. Agosto de 2013.
Al menos, mientras dura el escaso valor de la moneda.
F.G. El salto del caballo. Santander. 06.2006.




viernes, 13 de junio de 2014

Del amor a los pájaros


Giotto. San Francisco de Asís predicando a los pájaros. 1298.


Nos cuenta San Buenaventura en la Legenda Maior que estando el beato Francisco en Bevagna predicó a muchos pájaros que, exultantes, alargaban el cuello, batían las alas, abrían los picos y le tocaban la túnica, todo esto a la vista de los compañeros que le esperaban en el camino.
El sermón a los hermanos pájaros versó, al parecer, sobre los dones innúmeros que el Señor les había otorgado (entre ellos, y no de los  menores, las voces argentinas que puso en sus gargantas, con las que llenan los aires de dulces armonías), y cuánto se lo tenían que agradecer.
Andrea Büttner. De la serie La pobreza de los ricos. 2007.
En el momento en que terminó la pormenorizada loa, los pajarillos empezaron a abrir sus picos y revoloteando sin parar y haciendo mil otros graciosos meneos con las cabecitas y con todo el cuerpo, prorrumpieron en alegres trinos con los que demostraban entero asentimiento a las palabras del santo predicador. 
Hans Holbein, el Joven. Mujer con ardilla y estornino. 1526.
Al punto se lanzaron a los aires exhalando cantos maravillosos, y pronto se separaron y dispersaron en todas las direcciones. 

Martin Munkácsi. El amante de la alondra. 1930.

Y desde entonces hasta aquí y en todas partes, sin dejar de cantar alabanzas y de dar alegría a los oídos atentos.
Portada de la revista Listen. Primavera de 2012.
Una hermosa metáfora sobre lo imprescindible del amor a la naturaleza y el valor de las cosas pequeñas. 
Azarías (Paco Rabal) y la milana bonita, en Los santos inocentes, de Mario Camus. 1984.
Independientemente de la riqueza de su canto y de lo variado de su plumaje, la relación con los pájaros siempre es saludable.
Francesc Catalá-Roca. Las Ramblas. 1953.
Otra cosa es que las palomas urbanas hayan de considerarse pájaros o una mutación alada de las ratas, opinión que se va extendiendo entre los que padecemos su peste y guarrería.

martes, 12 de noviembre de 2013

Piropos y coscorrones



Xavier Miserachs. Barcelona, Via Laietana. 1962.
Al parecer (como suele decir nuestra amiga Rosa cuando se remonta río arriba contando un sucedido) el término piropo tiene un origen lejano y se refiere a una variedad de granate de color rojo de fuego, como el rubí, que es muy apreciado como piedra fina en joyería.
Ruth Orkin. American girl in Italy. 1952. 
Quizá por la exacerbación bermeja que su escucha provoca en el rostro femenino, se dio en llamar así antaño (como suele decir nuestra amiga Lourdes cuando se refiere a eventos del pasado remoto) a las supuestas "lisonjas y requiebros" que graznan (¿todavía, a estas alturas?) los rijosos varones al paso alegre de las bellas mujeres.
Nacho López. Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero. México D.F. 1953.
Los ejemplos fotogénicos que iluminan esta entrada son todos del ámbito latino y de décadas pasadas, pero la mala práctica es universal, presente y pasada, tanto como para llevar a Hobbes a afirmar categóricamente que "el hombre es un hombre para la mujer".
Mario de Biasi. Gli italiani si voltano. 1954.



Cuervos y gaviotas en el castillo 
de Turku (Finlandia). 07.2013.


El piropo, entre los castizos, es considerado una gentileza resultado del ingenio retrechero del que algunos van sobrados, pero sólo es un garrotazo por otros medios, a veces tan eficaz que produce los mismos efectos, físicos y mentales.
Francesc Català-Roca. Piropo. Sevilla, 1959.