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viernes, 17 de diciembre de 2021

La materia del tiempo

F.G. Baños de Montemayor. 12.2021.
(...) "En momentos de apuro, o bien para apurar un momento, a ciegas en el avispero de imágenes y palabras, de repente recurro en todos los sentidos por ejemplo a mi estante de cosas. 
F.G. Castañar Gallego de Hervás. 12.2021.
Allí tengo madera, trozos de maderas de distintos árboles, trozos de una nogala inmensa y de un viejo roble que me ha ido regalando mi amigo Enrique, el ebanista de Cidones, y tarugos de enebro con que me ha obsequiado Miguel Ángel, el carpintero de Navafría, magníficos tarugos lisos, en forma de paralelepípedo, y otros sin desbastar junto a tablillas de pino, de cedro... 
F.G. Segura de Toro. 12.2021.
Trozos de la materia del tiempo, sólidos trozos de ahí. Los toco –los agarro, los palpo– y estoy, estoy con ellos o ante ellos, nada más. 
F.G. Granadilla. 12.2021.
Dejo, dejo resbalar las yemas de mis dedos por su superficie con la lentitud del silencio y miro sus vetas, miro la tonalidad de sus colores, sus nudos. Sin cesar de tocarlos ni de mirarlos, enseguida los huelo, los huelo y dejo que me evoquen, que me llamen a palabras, que convoquen imágenes: olor a enebro de mi infancia, olor a ahora, a ahoras de infancia, olor a ahora aún. ¡Cómo huele el aún, los aúnes!
F.G. Cáparra. 12.2021.
Olor a materia, a tiempo, olor a lo que se da, a lo que desprende, a lo que es y tiene o lo hay, a lo que se da más o menos liso o áspero al tacto y más o menos liso o rugoso al hacer y a los nombres, a las imágenes. 
F.G. Zarza de Granadilla. 12.2021.
Luego respiro, respiro hondo –aspiro– y tengo fuerza, empuje. Fuera huéspedes ingratos de mis más recónditas estancias.(...)

José Ángel González Sainz. La vida pequeña: El arte de la fuga. Anagrama, 2021.
Adolfo Schlosser. El cielo sobre la tierra, instalado en el Patio Herreriano, de Valladolid. Foto F.G.

martes, 23 de junio de 2015

Óscar Cenzano: el oficio del artista

Óscar Cenzano en la Sala Tondón, de Briñas. 20.06.15. Foto Carlos Rosales.
Óscar Cenzano ha respondido a la invitación de la comisaria Isabel Krug preparando para la  sala Tondón, de Briñas, una exposición singular en la que, exigido por las características estructurales del lugar, ha optado por piezas de mediano formato, colgadas y esencialmente bidimensionales.
El rígido corsé del pequeño espacio quebrado ha funcionado como exigente estímulo y le ha servido de acicate para reactivar sus abundantes recursos artísticos y su mucho oficio, resolviendo el envite de manera creativa y sin renunciar a lo que considera definitorio en su trayectoria: la aspiración tridimensional de su trabajo de escultor.
Óscar Cenzano. Dos "tiempos de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
Ha creado cuatro obras (“tiempos de cata”) caracterizadas por el estudio de las variaciones cíclicas en el paisaje riojano, reflejadas en su mudable morfología, su cambiante y matizado colorido y la rica diversidad volumétrica que lo hace extraordinario, a la vez dinámico y sosegado.
Para realizarlas ha recurrido, como en otras ocasiones anteriores, a la utilización de materiales procedentes de toneles y barricas usados en la elaboración de vino (duelas y durmientes) de los que aprovecha su inicial preformado con la suave curva cóncavo-convexa, y el precioso color aportado por el tostado inicial de la madera y las tonalidades y cristalizaciones añadidas por la crianza, a las que luego agrega el color definitivo a partir de tintes y ceras naturales. Esos
cálidos materiales, una vez ensamblados, los articula y rigidiza con piezas de fuselajes aeronáuticos, a modo de fleje.
Óscar Cenzano. "Tiempo de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
El resultado final son cuatro sofisticadas esculturas que -por la perfección de su cuidada elaboración y la seductora incitación que provocan al tacto y a la vista del espectador- parecieran provenir del taller de un joyero, o de un hipertecnológico laboratorio de producción de prototipos industriales. Incluso de un imaginario museo etnográfico en el que se recogieran las bellas herramientas agrícolas del pasado de una civilización de artistas.
Óscar Cenzano. "Tiempo de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
Y todo eso, aunque colgado de un muro o del techo, exhibiendo orgullosamente su condición de esculturas, sin renunciar a ocupar el espacio y apoderándose de él, añadiendo además una posibilidad más atractiva por inusual, una dimensión “volátil”, como de compleja  lengüeta de instrumento que se va a poner a vibrar y a sonar en cualquier momento, por influjo del viento o de la acción humana: el artista convertido en caprichoso luthier.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto Carlos Rosales.
El trabajo –tan personal- de Óscar Cenzano, siempre me ha recordado al de otros artistas con los que comparte intención y el gusto por ciertos materiales (Moisés Villèlia muy especialmente, pero también Lucio Muñoz), y, a veces, la dimensión “orgánica” de Ángel Ferrant y, más sorprendentemente, la voluntad y presencia “ecológica” de algunas obras de Adolfo Schlosser.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.

Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.


Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto Carlos Rosales.

Las estupendas fotografías que, tan gentil como siempre, ha facilitado Carlos Rosales para acompañar esta crónica, hablan por sí solas y con toda claridad de los méritos de la exposición de Óscar Cenzano, pero la experiencia del disfrute de la escultura en el espacio para el que ha sido concebida es personal e intransferible. 
Así que ya saben: hagan plan de ir cuanto antes a Briñas, y a ver si tienen suerte y se encuentran con Óscar, que tiene mucho que contar y que enseñar. 
Óscar Cenzano. Detalle de un "tiempo de cata" con el soto del Ebro en Briñas reflejado. Foto Carlos Rosales.