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jueves, 9 de junio de 2022

Reiniciar

F.G. La medida de todas las cosas. Ensamblaje de objetos encontrados. 04.2022.

"Lo más difícil, de puro fácil, es acertar empezando de nuevo."

Ángel FerrantAnotaciones, sentencias y fragmentos. Pancartas escolares. Árdora ediciones, 2019.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Reparto de papeles

F.G. Dibujo encontrado en Logroño el 30 de enero de 2022.
(...) "Cuantas cosas y objetos encuentro me parece que me miran con aire de reconvención y me dicen interiormente:
- Tú eres el que nosotros estábamos esperando. Tómanos y haznos jugar a otra cosa. ¡Estamos tan aburridos!" (...)

Ángel Ferrant. Pancartas escolares. Árdora ediciones, 2019.
F.G. Dibujo encontrado en Logroño el 12 de febrero de 2022.

jueves, 11 de marzo de 2021

Los ritos de paso de Carlos Zorromono en Viniegra

Gabriel Santolaya realizó en la primera semana de marzo de 2021 las fotografías
que acompañan a este comentario. Muchas gracias. 

El EspacioArte VACA, de Viniegra de Abajo, recibe para su tercera exposición a Carlos Ramírez "Zorromono", que ha optado decididamente por “romper el marco” con sus Fragmentos rituales, superando la compartimentación espacial, los ámbitos cerrados y la funcional retícula edilicia a través del trazado de potentes diagonales, desbordes y explosiones que transforman radicalmente las viejas cuadras de la Casa Bernáldez.
El instrumento básico del que se ha servido ha sido la construcción de “retablos” expresionistas que ocupan y tensionan el lugar, que lo llenan de incertidumbre, de angustia, que lo hacen inquietante y opresivo. Para ello ha recurrido a estructuras metálicas que soportan y hacen volar las telas pintadas ganando en dinamismo y volumen, en riqueza expresiva, en emoción, creando unas escenografías dramáticas que reflejan fielmente el estado de ánimo del artista durante la calamidad pandémica en la que fueron concebidas y realizadas.

Hace falta tener la energía y la ambición, las capacidades y las ganas que demuestra Carlos Zorromono en esta arriesgada exposición, para afrontar el reto de superar su singular manera de pintar y atreverse a ocupar el espacio no solo por acumulación de superficies más o menos planas sino buscando el volumen rotundo, la tercera dimensión, llegando a hacer de sus obras auténticas esculturas en el sentido que les daba el maestro Ángel Ferrant cuando hablaba de “materias labradas en el espacio” que deben su origen “a una exigencia del espíritu suscitada por el goce de contemplar las cosas rodeadas del espacio libre”. Ahí es nada: echar la pintura a volar. No es pequeña aspiración.
En la preparación de ese vuelo sin motor Zorromono ha hecho de gozoso aprendiz de brujo en sus ritos de iniciación, de chamán guiado por los lejanos ecos de las viejas voces perdidas, y a través de su búsqueda y de la alquimia doméstica ha reinventado componentes para usarlos como materia pictórica (jabones de recuperación, tintes naturales, carbón vegetal,…), ha “requisado” andamios familiares para utilizarlos como puente y sostén de su despegue, ha visitado hueseras y fraguas buscando piezas cargadas de sentido y belleza, y ha hablado con los que saben y son capaces de transmitir su saber. Todo un ejercicio de memoria, individual y comunitaria, que ha enriquecido (en amplitud y en profundidad) su mundo expresivo, siempre arrollador, impulsivo, a un paso (corto) del trance, del tenso tremendismo que guía los gustos musicales que le acompañan mientras trabaja.

En esta exposición Zorromono se ha transformado irremediablemente: los intereses, las aspiraciones y los logros conseguidos son de tal ambición que seguro que han llegado para quedarse: esta exposición supone un “rito de paso” en su trayectoria creativa, que accede a una complejidad expresiva nueva y mayor. Sin renunciar a los magistrales dibujos aparecen nuevos materiales, nuevas texturas, otros colores, grandes instalaciones volanderas y piezas escultóricas de suelo, y se le deja un espacio importante al tiempo, que, como se sabe, también pinta e irá cambiando de forma y de color las frágiles superficies de las obras hasta no se sabe dónde.
Tanto se “rompe” el espacio de la sala de exposición que Zorromono ha ocupado también el Lavadero municipal, para el que ha creado un “artesonado” precioso de telas ancladas a las cerchas bajocubierta, una intervención a la altura de la funcional sobriedad de su arquitectura y que sirve como mágica cámara acústica para amortiguar el sonido brillante del agua torrencial, en la que se refleja, latente, la maravilla cautiva.

No se pierdan este doble acierto y véanlo cuanto antes, porque el tiempo vuela.


Carlos Ramírez "Zorromono"
Fragmentos rituales
Viniegra de Abajo. La Rioja
Hasta el 30 de mayo de 2021

miércoles, 3 de marzo de 2021

Incendios

F.G. Tulipán marchito. El maravilloso jardín de la naturaleza. 03.2021.

"El ideal del escultor sería trabajar con humo."

Ángel Ferrant. Pancartas escolares. Árdora ediciones, 2019.

F.G. Tulipán resiliente. El maravilloso jardín de la naturaleza. 03.2021.

miércoles, 8 de abril de 2020

Salta la liebre

F.G. Pequeño Richard Serra a la deriva. Ensamblaje de objetos encontrados. 04.2020.
"La escultura salta, como la liebre, donde menos se piensa. Porque el encontrarla no es cosa de pensar, sino de súbito entender lo que se ve que no admite razones."

Ángel Ferrant. Las formas que animan el espacio. 1957.
F.G. Agua de barrio. Ensamblaje de objetos encontrados. 04.2020.
Ver, siempre, cada vez más, es haber visto.

martes, 23 de junio de 2015

Óscar Cenzano: el oficio del artista

Óscar Cenzano en la Sala Tondón, de Briñas. 20.06.15. Foto Carlos Rosales.
Óscar Cenzano ha respondido a la invitación de la comisaria Isabel Krug preparando para la  sala Tondón, de Briñas, una exposición singular en la que, exigido por las características estructurales del lugar, ha optado por piezas de mediano formato, colgadas y esencialmente bidimensionales.
El rígido corsé del pequeño espacio quebrado ha funcionado como exigente estímulo y le ha servido de acicate para reactivar sus abundantes recursos artísticos y su mucho oficio, resolviendo el envite de manera creativa y sin renunciar a lo que considera definitorio en su trayectoria: la aspiración tridimensional de su trabajo de escultor.
Óscar Cenzano. Dos "tiempos de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
Ha creado cuatro obras (“tiempos de cata”) caracterizadas por el estudio de las variaciones cíclicas en el paisaje riojano, reflejadas en su mudable morfología, su cambiante y matizado colorido y la rica diversidad volumétrica que lo hace extraordinario, a la vez dinámico y sosegado.
Para realizarlas ha recurrido, como en otras ocasiones anteriores, a la utilización de materiales procedentes de toneles y barricas usados en la elaboración de vino (duelas y durmientes) de los que aprovecha su inicial preformado con la suave curva cóncavo-convexa, y el precioso color aportado por el tostado inicial de la madera y las tonalidades y cristalizaciones añadidas por la crianza, a las que luego agrega el color definitivo a partir de tintes y ceras naturales. Esos
cálidos materiales, una vez ensamblados, los articula y rigidiza con piezas de fuselajes aeronáuticos, a modo de fleje.
Óscar Cenzano. "Tiempo de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
El resultado final son cuatro sofisticadas esculturas que -por la perfección de su cuidada elaboración y la seductora incitación que provocan al tacto y a la vista del espectador- parecieran provenir del taller de un joyero, o de un hipertecnológico laboratorio de producción de prototipos industriales. Incluso de un imaginario museo etnográfico en el que se recogieran las bellas herramientas agrícolas del pasado de una civilización de artistas.
Óscar Cenzano. "Tiempo de cata" en la Sala Tondón, de Briñas. Foto Carlos Rosales.
Y todo eso, aunque colgado de un muro o del techo, exhibiendo orgullosamente su condición de esculturas, sin renunciar a ocupar el espacio y apoderándose de él, añadiendo además una posibilidad más atractiva por inusual, una dimensión “volátil”, como de compleja  lengüeta de instrumento que se va a poner a vibrar y a sonar en cualquier momento, por influjo del viento o de la acción humana: el artista convertido en caprichoso luthier.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto Carlos Rosales.
El trabajo –tan personal- de Óscar Cenzano, siempre me ha recordado al de otros artistas con los que comparte intención y el gusto por ciertos materiales (Moisés Villèlia muy especialmente, pero también Lucio Muñoz), y, a veces, la dimensión “orgánica” de Ángel Ferrant y, más sorprendentemente, la voluntad y presencia “ecológica” de algunas obras de Adolfo Schlosser.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.
Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.

Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto F.G.


Óscar Cenzano. Detalle de "tiempo de cata". Foto Carlos Rosales.

Las estupendas fotografías que, tan gentil como siempre, ha facilitado Carlos Rosales para acompañar esta crónica, hablan por sí solas y con toda claridad de los méritos de la exposición de Óscar Cenzano, pero la experiencia del disfrute de la escultura en el espacio para el que ha sido concebida es personal e intransferible. 
Así que ya saben: hagan plan de ir cuanto antes a Briñas, y a ver si tienen suerte y se encuentran con Óscar, que tiene mucho que contar y que enseñar. 
Óscar Cenzano. Detalle de un "tiempo de cata" con el soto del Ebro en Briñas reflejado. Foto Carlos Rosales.