jueves, 11 de diciembre de 2014

Antípodas


Rose Finn-Kelcey. The restless image. 1975.
La realidad es tan previsible, tan deprimente, que a menudo nos gustaría darle la vuelta del revés. Ponerlo todo patas arriba.
Lucien Clergue. Gitanos franceses.

Como resulta complicado y supera nuestra capacidad de entusiasmo y nuestras limitadas fuerzas, casi siempre optamos por la calle de en medio y nos conformamos con soluciones individuales o con la escapada en grupo a la busca de paraísos artificiales. 
Martin Parr. Fiesta en la calle. Todmorden. 1977.
Todos, frecuentemente, tenemos actitudes "antípodas", y nos gustaría vivir en un lugar diametralmente opuesto al que nos ha tocado en suerte, donde, como parece lógico, las cosas serán de otra manera, y necesariamente mejor. (Eso, claro, en el caso de que hubiera que limitarse a destinos dentro del planeta Tierra).
Cristina García Rodero. Georgia. 1995.


La vocación por el "antipodismo" no debe identificarse mecánicamente con las ganas de llevar la contraria. Suele ser un signo de lucidez y dignidad personal. Una especie de resistencia activa.
Jurgen Schadeberg. Johanesburgo.

El contraponerse a algo o a algunos lleva aparejados sus correspondientes riesgos, y por eso ha de buscarse a los antípodas especialmente entre los niños y las mujeres, por ser siempre más decididos, valientes y flexibles.

Robert Doisneau. Los hermanos. París. 1939.
Ser antipodista es mucho más y mejor que saber hacer el pino, y casi siempre acabas por encontrar en tu deriva compañeros y compinches, y por despertar la admiración (y la secreta envidia) de los simples peatones podistas.




3 comentarios:

  1. Lo peor es ir de coronilla.
    Mucho peor que ir de culo, que ya tiene su aquel.

    W.

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  2. Me encantaria vivir del reves unos días!!!
    Me encanta el post y las fotos.
    Besos
    Teresa

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