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martes, 29 de septiembre de 2020

Las primeras y las últimas palabras

F.G. Redes en el Canto de Laredo. 06.2020.
(...) "Somos las primeras palabras. Somos los que fuimos y los recién llegados. Somos la fiesta y la jornada de trabajo y somos el aburrimiento. Somos el que os quema y somos el que os apaga. Somos el que os despierta por la mañana y el que os derrumba en la cama al llegar la noche. 
F.G. Redes en el Canto de Laredo. 06.2020.
Por supuesto, también somos el que os quita el sueño. Somos el Enemigo y el único consuelo. Casi nada. Un puñado de palabras, las últimas palabras.(...)

Manuel Astur. San, el libro de los milagros. Acantilado, 2020.
F.G. Redes. Canto de Laredo. 06.2020.


jueves, 17 de septiembre de 2020

Por las ramas

Francisco de Goya. Muchachos trepando a un árbol. 1791.
(...) "Ahí arriba hay algo, y por eso los niños se juegan la vida tratando de subir a las copas de los árboles. Es un barco vivo de madera en el que surcan un mar de hojas verdes. Es el hogar, el primer hogar, porque es el primer sitio donde estuvimos a salvo, y los niños sin memoria lo recuerdan. Es una torre desde donde mirar el futuro, pues se abarca todo lo que un humano necesita para vivir su vida.
Victoria Sotés. Las moreras. Logroño. 09.2020.
Ahí arriba hay algo, sin duda, y por eso Marcelino trepó por el gran roble del jardín abandonado. Desde allí, logró ver, por encima de las montañas, el perfil de la rocosa y blanca Cordillera Central. Luego miró hacia el norte, pero sólo pudo ver el valle boscoso, como dos manos dispuestas para beber, por el que discurría el río. Las gruesas ramas del roble centenario seguían subiendo hacia el cielo, invitando a continuar el ascenso.
F.G. La mesa sobre el manantial. Murillo de Río Leza. 06.2020.
Escuchó un graznido de cuervo y levantó la vista. Escuchó un aleteo y vio un hermoso buitre que alzaba el vuelo desde una de las ramas más altas y atacaba a un cuervo. Otros cuervos acudieron graznando a socorrerlo. El buitre volaba en círculos cerrados y se abalanzaba sobre ellos. Los cuervos insultaban y gritaban, pero el buitre era mucho más fuerte. Finalmente, se rindieron y escaparon. El buitre dio algunas vueltas más y volvió a su rama, donde Lino descubrió un nido en el que una única cría con el plumón casi blanco piaba de alegría. 

Robert Adams. Picea de Sitka. Oregón. 1999.
Entonces, ocurrió: la brisa trajo unas cuantas plumas negras arrancadas durante la batalla y las posó sobre los hombros, sobre la cabeza de Lino." (,,,) 

Manuel Astur. San, el libro de los milagros. Acantilado, 2020.
F.G. El encuentro. 07.2020.