Belita Gracia. El ángel. León, 1968.
Oído al vuelo al borde de la piscina a una Madre Medea dispuesta a lo que haga falta con tal de que el fruto de sus entrañas obedezca y cumpla, por su bien, todas sus expectativas.
André Kertész. Nadador bajo el agua. Esztergom, Hungría. 1917.
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Una arpía.
ResponderEliminarEl exabrupto es engañoso, difícil es aprender algo una vez que te has ahogado
ResponderEliminarNo siempre se puede pedir lógica. Tampoco sutileza. En realidad, creo que se trataba de un “desahogo”.
ResponderEliminarEs muy conveniente acostumbrarse cuanto antes a vivir bajo el agua.
ResponderEliminarAl precio que están los alquileres va a ser imprescindible.
EliminarLos fondos buitre, los especuladores y los caseros sí que son arpías. Con y sin hache.
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