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viernes, 21 de octubre de 2016

La actualidad en unos cuantos aforismos de Lichtenberg (Final)

Rafael Sanz Lobato. Valverde de la Vera. 1969.

El  bienestar de muchos países se decide por mayoría de votos, pese a que todo el mundo reconoce que hay más gente mala que buena.”



Máximo.
Bandido aúlico.”



Ronald Searle, Souls in Torment. 1996.

La  costumbre es, en muchos casos, mala consejera. Hace que tomemos la injusticia por justicia y el error por verdad.”





Leopoldo Pomés. Goyescos, 1957.
No  nos devoramos mutuamente, tan solo nos masacramos.”





Siobhan Davies y David Hinton. Fotograma de All This Can Happen. 2012.

"Y  con el vino, que ya no estaba en las botellas, sino en sus cabezas, salían luego a la calle."


Lichtenberg vivió hace tres siglos.
¿No pasan los años? 
¿Será la naturaleza humana?



viernes, 12 de febrero de 2016

...mira que te está mirando...

Leopoldo Pomés. Solidaridad Nacional. 1957.
¿Te sientes observado?

Leopoldo Pomés. Metro. 1959.
No le des importancia.

Leopoldo Pomés. Hombres. 1958.
Seguramente son cosas tuyas.

Leopoldo Pomés. Revista Grua. 1957.

miércoles, 13 de enero de 2016

No apaguen el proyector

Joao María Gusmao y Pedro Paiva.

En el cine se aprende mucho acerca de la vida y se pueden aclarar nuestras expectativas al respecto. Por ejemplo, en La rosa púrpura del Cairo, donde Woody Allen cabalga sobre su bagaje de viejo enamorado de las películas y el teatro, aprendemos que la frontera de la pantalla es más una línea convencional que un auténtico límite, y que, si acaso lo fuera, podría llegar a ser perfectamente vadeable. 

Ilustración para el cartel original de La rosa purpura del Cairo. 1985.

Tiene razón Cecilia (Mia Farrow) cuando afirma: "Acabo de conocer a un hombre maravilloso. Es de ficción, pero no se puede tener todo..." En el fondo no deja de ser una ventaja, porque seguramente un personaje produce (a la larga, y hasta en noventa minutos) menos desengaños y lágrimas que "un hombre de verdad", como llegó a saber por experiencia propia dentro y fuera de las películas.
La rosa purpura del Cairo. Cartel checo de Karel Teissig. 1985
Aunque, tanto dentro como fuera de las películas, raras veces alguien está contento con el personaje que le ha tocado en suerte, ya que "la gente real desea una vida ficticia y los personajes de ficción una vida real."
La rosa purpura del Cairo. Cartel polaco de Andrzej Pagowski. 1985.
Las candilejas que separan evasión, placer y magia de la sórdida realidad cotidiana pueden ser franqueables en la doble dirección, al menos por un buen rato que siempre compensa. Pero conviene ser fiel al guión al menos en sus líneas generales, porque "si no puedes controlar el personaje que has creado, nadie se arriesgará a hacer una película contigo." (Sobre incongruencias, postureo y repentinos cambios de rumbo se están viendo últimamente muchos casos en los vodeviles postelectorales).
Leopoldo Pomés. Barcelona. 1957.
Así que, ante todo, mucha calma y, pase lo que pase, "¡no apaguen el proyector!, porque si se va la luz desapareceremos todos." 
Y no olviden el ukelele.